Espectáculos • ENTREVISTA

Sustos que dan gusto

Hacer películas de terror es un trabajo complejo. El público se renueva pero las ganas de pasarla bien persisten. En este marco, Mariano Cattaneo es parte de una nueva camada de cineastas que se animan a dar un sello argento al género de los gritos.

Ignacio Dunand @AndyDunand // Viernes 18 de mayo de 2018 | 17:13

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"El cine independiente te permite trabajar libre y con los márgenes que quieras", afirma el realizador.

El creciente éxito de Aterrados (2018), de Demián Rugna, reinstauró el interés por las películas de terror argentinas. Son varios los cineastas que, poco a poco, surgen con propuestas novedosas para la industria local. Más conocido en el circuito independiente, Mariano Cattaneo es uno de los directores más interesantes de los últimos años. Entre sus trabajos destacados se encuentran la película "Corazón muerto" (2015), y los cortos "La chica más rara del mundo"(2013) y "Del amor a la muerte" (2017). Un dato más para destacar es la serie web de su autoría, "Cosas que nunca pasan en una película de terror", en la que parodia los clichés del género con humor e ingenio.  Materiales para prestar atención a un director con ideas originales.

 

-¿En qué momento decidiste dedicarte abiertamente al cine de terror?

-Mi papá fue una influencia muy fuerte en mí. Amante de la literatura de suspenso, fue quien me acercó a Edgar Allan Poe con una versión para niños de “El corazón delator”. De ahí en más descubrí el amor por lo macabro. No hubo un momento específico en el que decidiera “hacer terror”, fue un proceso de superposición de gustos. Descubrir relatos, escritores, películas, subgéneros y directores. Para cuando cursaba la secundaria ya sabía que iba a estudiar cine apenas terminase.

 

-¿Veías películas de terror de chico? ¿Cuáles eran tus favoritas?

-Mi primer contacto con el género fue a los 10 años, luego de un cumpleaños, cuando me quedé en la casa del agasajado y robamos una de las películas que habían alquilado los adultos. Era “The Fog”, de John Carpenter. Puedo afirmar que después de verla mi vida fue otra. Esa noche no pude dormir ya que veía los ojos rojos de los marineros sedientos de venganza en cada rincón de la casa. Esa sensación aterradora me pareció espectacular.

 

-¿Se puede ser original en un género que repite fórmulas?

-Supongo que sí, porque todos los miedos son primarios, comunes pero personales, y eso puede dar lugar a distintos enfoques o formas de representación. Todos los géneros repiten fórmulas. ¿O alguien pensaba que Indiana Jones moriría al final de una película de aventuras? ¿Quién creyó que el chico de clase baja no conquistaría a la chica de sus sueños en tal o cual comedia romántica? Cada género tiene reglas, la diferencia reside en la forma de contar la historia. Si repetís fórmulas, la escena o película va a carecer de fuerza, de originalidad, de gracia... y eso hace que sea sólo una sucesión de eventos que ya viste en otro lado. Pero con un buen guión se pueden atravesar estos obstáculos.

 

-A la hora de filmar, ¿te nutrís de tus propios miedos?

-Me nutro de mis miedos fantásticos, de mis temores irreales, trato de mezclarlos con lo cotidiano. Para mí el terror tiene que estar unido a un sentimiento, a algo que toque una fibra sensible y te haga temblar. Ahí es cuando podés empatizar con el espectador ya que trabajás con un temor verosímil. Te deja pensando cosas como “esto podría ser verdad”.

 

-¿Qué tiene que tener una historia para que decidas filmarla?

-Tengo que sentirla real aun dentro de la fantasía. Si creo que lo que sucede en ese universo es creíble, es suficiente.

 

 

 Cattaneo filmó Tiempo muerto en 2015

 

-¿Considerás que hay una industria de cine de género argentino?

-Hay cine de género en la Argentina. En el costado independiente se viene produciendo hace rato. Ahora la industria (el INCAA) se está abriendo más, y eso es bueno porque permite llegar a un público que no sea el de un circuito cerrado, volverse masivo. Hay que superar la barrera del concepto “si es argentina, no es buena. Creo que vamos por buen camino, hay películas que lo demuestran.

 

-Es difícil ver artistas de primer nivel que se animen a este tipo de películas. ¿Creés que, en cierta forma, el terror genera rechazo o dudas entre los actores?
-El terror siempre fue un género de bajo presupuesto, en todo sentido. No necesita de estrellas para llamar la atención, atrae solo por ser terror. Nos gusta asustarnos, nos gusta encontrarnos con nuestras pesadillas. Tanto en el cine como en la literatura se cree que es un género menor, y eso es un grave error. Se suele tomar como una categoría solo para adolescentes. Después, si genera rechazo o no, no lo sé. Creo que si un guión es convincente, no debería haber problemas.

 

-El cine de género argentino es, tal vez, el que menos difusión recibe. ¿Creés que esto repercute en la cantidad de espectadores?
-Por supuesto. El gran problema es que no tenemos un buen circuito de publicidad y la gente no se entera de la existencia de las películas. El boca a boca sirve tan sólo para un sector chico, tu círculo. Ahí falla el sistema. Debería plantearse un plan mucho más fuerte que quede exento del presupuesto de la película. Promocionar el cine nacional debería ser obligatorio, es la única forma de llegar al espectador y la clave del éxito.

 

-¿Por qué creés que, de todos los géneros, el terror es el que más presión recibe por parte del público y de la crítica?

-Supongo que es por el público que lo hizo masivo: los adolescentes. Antes de los '80, el horror era amplio en sus rangos de edad. En las películas más icónicas, como “El exorcista” (1973) o “Tiburón” (1975), sus protagonistas son tipos grandes. Con la llegada del VHS, los adolescentes coparon la pantalla y el género pasó a ocupar un papel más divertido. No me molesta para nada, pero entiendo que eso pudo poner el cine de terror en otro escalón.

 

      Del amor a la muerte, uno de los últimos trabajos de Cattaneo

 

-En algunas notas mencionás que mucho de tu trabajo es autogestionado. ¿Te resulta redituable?

-No, pero es satisfactorio. El cine independiente te permite trabajar libre y con los márgenes que quieras, eso es lo bueno. Lo malo es que es autofinanciado (o en cooperativa). Está bueno que tus amigos profesionales se sumen a un proyecto para llevarlo adelante, pero a mi gusto no está bueno que nadie cobre.

 

-¿Sos autocrítico?, ¿prestás atención a las reseñas o comentarios?

-Hay que escuchar siempre lo que dicen la audiencia y la crítica, pero no dejarse nublar por eso. Hay que aceptar que a alguien no le guste lo que uno hace, pero si la crítica es “es una bosta” y nada más, la descarto. Tampoco hay que dejarse endulzar por el “sos un genio”. Hay que saber filtrar todo y mejorar, uno sabe cuándo pifia en algo, sabe qué parte le quedó floja y qué parte se podría haber hecho mejor.

 

-En tus películas hay referencias a la cultura pop del género. ¿Hay algo que -o alguien a quien- te gustaría homenajear y todavía no lo hiciste?

-Las influencias están ahí, viven conmigo, me recorren por dentro. A veces trato de que no se note, otras me despacho con algo bien a la vista solo porque quiero, porque es eso lo que necesito mostrar. Pero no lo planteo tanto, cuando viene analizo si es una referencia vacía, que está ahí solo para decir “ey, miren, me gusta esto” o si realmente aporta algo a lo que quiero contar. Creo que ahí está lo honesto de la referencia o el homenaje.

 

-¿Cuál es el trabajo del que te sentís más orgulloso?

-“Corazón Muerto (2015)” es una película de la que estoy muy orgulloso. La hice con muy poco y gracias a haberme rodeado de técnicos increíbles. Conté la historia que quería y, aunque no pude desarrollar varias cosas que me hubiese gustado hacer -por temas presupuestarios y de tiempo-, el resultado me gusta. Con respecto a los cortos, la serie web “Del Amor a la Muerte” (2017) me dio felicidad por adaptar a mi autor favorito literario, Edgar Allan Poe, de una manera que soñaba. Es un proyecto cargado de sentimiento y horror.

 

-¿Estás trabajando en algún nuevo proyecto?
-Siempre, la maquinaria no se detiene. Ahora estoy escribiendo mi próxima película y a la espera de que el INCAA determine si financia otra que ya está presentada. Por otro lado, estoy escribiendo una antología de relatos de terror. Todo aún en desarrollo, en constante producción.

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