Espectáculos • ESTE JUEVES Y VIERNES, EN EL LUNA PARK

René Pérez lo hizo de nuevo

Luego de ponerle un paréntesis a Calle 13, el puertorriqueño presentó "Residente", su primer disco solista. Pidió por la aparición de Santiago Maldonado y emocionó con la presencia de su hijo.

Santiago Cóceres // Viernes 15 de septiembre de 2017 | 19:23

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El Luna, estallado completamente para "brincar" al ritmo de Residente. (Foto: Instagram residente)

Esta vez, a diferencia de la última vez, no está con sus hermanos Ilea (PG-13) y Eduardo (Visitante), como cuando todavía formaban parte del grupo que se hacía llamar Calle 13. Hoy René Pérez aparece solo, con su banda conformada por músicos de todas partes del mundo, pero solo. Y el Luna Park se dispone al vivir el ritual del Residente.

 

Como si fuera una cuenta regresiva, un corazón latiendo que se ve en todas las pantallas e indica que todo está por comenzar. Se encienden todas las luces del escenario a la vez que la percusión inunda el estadio.

 

Residente le pide al público del Luna Park que salte. Como es usual en sus recitales, los fanáticos acatan la orden y cumplen la acción con entusiasmo mientras él oprime el micrófono contra su pecho y dirige la marea de gente con su mano derecha. ¿Cómo no van a "brincar" si están esperando que vuelva a este país desde el 2015? Mueve el cuerpo como si la música estuviera sincronizada con su cuerpo a la par que entona el tema que abre el recital: "Somos Anormales", de su nuevo trabajo, para luego seguir con "Baile de los pobres", de Calle 13.

 

 

Ya no sale al escenario con el pecho desnudo ni pinta en él sus mensajes de lucha pero, sin embargo, se toma el tiempo para pedir por la aparición con vida de Santiago Maldonado y ponerse una remera blanca con la cara del desaparecido. "Esta lucha tiene que ser permanente hasta que aparezca", señala el puertorriqueño, quien concluye pidiendo que no se deje "usar" el reclamo para otros intereses. Luego comienza a tocar, entre juegos de luces e imágenes tribales, "Dagombas en Tambale", canción que compuso en África durante un viaje de dos años.

 

Y entonces aparece “Guerra”, seguido por “Fiesta de locos” y los saltos se multiplican en el campo del Luna Park, culminando en el sentido coro de “Latinoamérica”. Todo es éxtasis en el público hasta que Residente decide bajar del escenario para saludar a su esposa y a su hijo, Milo, que lo ve por primera vez en un recital y a quien le dedicó una canción que lleva su nombre.

 

No falta el usual pedido por la independencia de Puerto Rico a la hora de tocar “Hijos del cañaveral”, insipirada en todas las islas del Caribe. De todas maneras, elige cerrar el show con dos temas que no son de su nuevo trabajo, pero que alientan al público a olvidar el cansancio por haber saltado durante dos horas y media: “No hay nadie como tú” y “Vamo’ a portarnos mal”.

 

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