Espectáculos • Cine y televisión

Extras: bajo la sombra del actor

Toda película, novela o publicidad necesita de un gran equipo que la realice. Sin embargo, el valor público que se da a algunos roles no es acorde a la importancia del trabajo que implican.

Victoria Ramondino @vickyramondino // Jueves 28 de septiembre de 2017 | 15:02

Resaltar resumen
      
Enviar a un compañero/a
   
Imprimir
nota
   
Agrandar
Texto
   
Reducir
Texto
Los extras rodean a las grandes figuras del espectáculo y ayudan a que se luzcan.

Premios como el Oscar destacan a los actores, productores y guionistas que buscan contar una historia en distintos formatos. Pero detrás de las grandes figuras del cine y la televisión existe un grupo de personas mucho más amplio, aunque menos conocido: los extras.

 

Federico Ramayo es afiliado del Sindicato Único de Trabajadores del Espectáculo Público y Afines de la República Argentina (SUTEP), que respalda a los extras a la hora de cobrar por las escenas realizadas. Asegura que es “muy fácil” obtener el carnet habilitante, aunque existen cupos limitados.

 

Pertenecer al gremio de los extras permite participar en distintos tipos de filmaciones. Sin el carnet de afiliado, un actor puede grabar escenas como “relleno”, formando parte de una multitud que contribuye a ambientar un espacio. La habilitación, en cambio, permite participar de programas de juegos fingiendo ser una persona que va a competir por un premio, o tomar mayor protagonismo dentro de una escena como “extra calificado”. Este tipo de actor recibe el doble de dinero por jornada dado que realiza una acción “notable” dentro de la escena, como por ejemplo decir una frase o ser el mozo de un bar que acerca un vaso a un protagonista.

 

Darío Miño, actor egresado de la Universidad Nacional de las Artes (UNA), participó de distintas tiras argentinas y, en algunas oportunidades, le tocó ser extra. Según su experiencia, “existe un desprecio hacia quienes ocupan ese rol”. Por su parte, Ramayo reconoce que efectivamente hay diferencias en lo relativo al espacio que se concede dentro del set a los actores con mayor protagonismo y que a los extra, en cambio, a veces ni siquiera se les ofrece comida. “En un comercial que se grabó para todo el mundo, los extras no tenían permitido tomar Coca-Cola”, recuerda Darío, quien resalta el “menosprecio a los extras” que deben cumplir jornadas de trabajo más amplias y por menos dinero.

 

Javier Daniel dirigió castings durante siete años en una de las empresas del rubro más grandes de la Argentina. “Los extras se piden en las agencias”, explica, y agrega que no existe un sistema de castings para este tipo de trabajo: “A menos que necesites que tengan una característica muy específica, se piden por edad, sexo, peso y altura”. Las agencias poseen “planilleros” que tienen grupos en Facebook en los que publican las convocatorias con requisitos de edad, imagen y disponibilidad horaria.

 

Más allá de estas cuestiones, el trabajo de extra es una puerta de entrada al medio que permite un crecimiento como actor y el reconocimiento en el ambiente. “Tenés que estar ahí siempre y empezar a conocer gente”, explica Ramayo, que entró en el ambiente gracias a una publicidad en la que un “planillero” le propuso mantenerse en contacto. Miño ingresó de la misma manera, pero considera que el trabajo de extra, para un actor, es como ser jugador de fútbol y mirar el partido desde el banco de suplentes”.

Enviando...
Comentarios
No se encontraron comentarios.

Facebook

Twitter