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Buena Vibra Social Club

Entre peluqueros, pelotas de ping-pong y fotos de pechos con rodajas de cítricos cubriendo los pezones, se celebró la segunda edición del Festival Buena Vibra. Se unieron cuatro bandas de diferentes estilos y un mismo fin: hacer bailar. Este viernes, una nueva velada.

Matías González Zarnicki // Jueves 13 de julio de 2017 | 15:47

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Perras on the Beach, una de las bandas principales del festival. (Foto: J. Brito)

Encabezado por Perras on the Beach y Bandalos Chinos, dos bandas conocidas en el ambiente, el Festival Buena Vibra vuelve (luego de dos meses, como de costumbre) a abrir las puertas del Konex para invitar a todas las ramas del arte moderno de la Ciudad. Pintura en vivo, esculturas y propuestas innovadoras para detenerse y mirar. La Sala de las Columnas ya está preparada para resguardar a su público del invierno porteño.

 

Usted Señálemelo abrió la velada, luego de una apertura de puertas un poco atrasada, algo que impacientó a la gente sobre la vereda de la calle Sarmiento. Con una música indie con tintes folklóricos y totalmente fiestera, los mendocinos rompieron la Sala de las Columnas. Gabriel Orozco, de 22 años, uno de los mayores del grupo, se emocionó al bajar del escenario: “A pesar de haber tocado en el Lollapalooza, este festival es increíble. Publicamos un disco hace dos días y estamos muy contentos de poder presentarlo tan pronto en Buenos Aires”. El protagonista del show delirante fue el cantante, que sobre su delgada figura portaba una túnica transparente símil media cancan, y en su cabeza un gorrito piluso.

 

A continuación se presentó Yataians, los representantes porteños del rocksteady jamaiquino. Con mayoría de letras en inglés, entre los dos vocalistas se desarrollaron muchos idas y vueltas que enamoraron mentes y cuerpos de los concurrentes, que no podían dejar de bailar, totalmente hipnotizados. El cantante principal sostenía un cigarro entre sus dedos y, para el agrado de la estética, también decoraba su cabeza con un piluso, muy parecido al de su colega que tocó antes.

 

PELUQUERÍA EXPRESS

Mientras tanto, afuera de la sala, en el espacio techado de la planta baja, cuatro representantes de la peluquería Prana trabajaron durante dos horas seguidas proveyendo cortes de pelo express a los asistentes, sin costo adicional. Con looks extravagantes, todo aquel que pasaba cerca suyo dudaba dos o tres veces si acceder a esa oferta difícil de rechazar.

 

En otro sector cubierto se encontraba un artista plástico que durante del evento pintó un cuadro de óleo sobre tela, con tintes fucsias y turquesas, muy llamativo, y además expuso sus otras obras del mismo estilo. Incluso, a su lado había una guitarra decorada con esos colores y diseños.

 

La música continuó con Jvlian, un atrapante hip hop con letras intensas que fuerzan al oyente a concentrarse e intentar seguirlas y combaten con las melodías del teclado Juno de Julián Larquier, uno de los cantantes, y con las armonías de los otros dos teclados. La particularidad de este momento fue la pantalla gigante detrás de los músicos, que además de leer el nombre de cada canción con tipografías divertidas, reproducía escenas auténticas del GTA V, uno de los más exitosos videojuegos de la historia, que mostraban al protagonista con un saco blanco recorriendo la noche de Los Ángeles en autos de alta gama con total tranquilidad, atravesando el centro comercial de la ciudad y visitando las colinas donde se ubica el famoso letrero hollywoodense.

 

EL CIERRE FUE DE TOBOGÁN ANDALUZ 

Tobogán Andaluz cerró la velada. El cuarteto de rock alternativo generó altas expectativas para su próximo disco y repasó su historia, tocando piezas de los anteriores. A pesar de que ya mucha gente se había ido, la energía siguió vibrando y la calidez de la última banda cerró un festival que los cuatro grupos recordarán por mucho tiempo.

 

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