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El antes y el después del desastre

Tras dos arduos años, "Negro animal tristeza", dirigida por Carla Llopis, llegó a la sala del Beckett, en Almagro. Con la hondura y la conexión propia del teatro no tradicional, aborda la crudeza humana en situaciones cotidianas.    

Lucía Zanotti Fontana y @larosajuli // Miércoles 07 de junio de 2017 | 20:15

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La directora Carla Llopis, junto al elenco.

El teatro no es muy grande, decorado o colorido: todo dentro del lugar es negro, sobrio, sin muchos detalles. Lo poco de color que aparece en escena es la ropa de los actores y la escenografía, cosas que, si bien parecen libradas al azar, no lo son: la directora Carla Llopis, junto a su escenógrafa, músico e iluminador lograron convertir un texto de Anja Hilling -dramaturga contemporánea alemana- en "Negro animal tristeza".

 

 

“Me dieron el texto, yo lo leí, se lo di a alguien que sabe mucho de teatro y me dijo ‘esto no se puede hacer’. Desde el momento en que me dijo eso dije ‘la hago’” dijo Llopis, quien, si bien tuvo que enfrentar otras complicaciones -no sólo porque fue un proceso lento y costoso, sino también por actores que renunciaban- apostó a la falta de literalidad como su objetivo.

 

Varias discusiones, un incendio y desesperación: podría decirse que de eso trata, pero sería una descripción insuficiente en virtud a la profundidad que realmente posee. En realidad, va más allá de lo que se cuenta: la crudeza de la naturaleza humana tiene muchas formas. En una situación límite uno es capaz de aferrarse a algo para sobrevivir, porque “uno no sospecha cuánto se puede aferrar a la vida”.

 

La escenografía geométrica, la música, el uso meticuloso de los colores -tanto en la ropa como en la iluminación- y la manera en la que los actores rompen la cuarta barrera y al mismo tiempo logran hacer entender qué hacen sus personajes sin siquiera manifestarlo físicamente son, en conjunto, lo que hace que esta puesta en escena se destaque tanto.

 

El antes y el después de un desastre es algo que -al igual que esta obra- permite entender el por qué de algo que no tiene sentido y que no tiene por qué tenerlo. Aferrarse a cosas por más pequeñas que sean para darle sentido a la vida demuestra que la misma, junto a todas sus vicisitudes, es capaz de hacer cambiar a los seres humanos de maneras inimaginables.

 

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