Espectáculos • COBERTURA

Sig Ragga alucinó al Ópera

La banda fundada hace veinte años en Santa Fe aterrizó en la calle Corrientes con un show lleno de ritmos folklóricos, teatro dramático, poesía, jazz, música clásica y reggae. 

Benjamín García // Lunes 27 de marzo de 2017 | 18:38

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La banda hizo un recorrido visceral por 22 temas de su discografía. 

A 200 metros del Obelisco, el sábado un escenario vibró con ritmos folklóricos, teatro dramático, idiomas inventados, poesía, expresionismo, jazz, rock progresivo, música clásica y reggae. Sig Ragga propuso un juego sonoro y visual que invitó a viajar a otra realidad.

 

La presentación de La promesa de Thamar fue una excusa para hacer un recorrido por 22 canciones viscerales que repasaron toda su carrera. Desde su primer disco homónimo influenciado principalmente por el reggae jamaiquino, pasando por Aquelarre, álbum registrado en Texas que recibió tres nominaciones en los Premios Grammy Latinos, y terminando en su último LP, grabado en 2016 en un estudio que construyeron en Santa Fe, nuevamente nominado a los máximos premios de la música latinoamericana.

 

El vestuario (caras platinadas y túnicas blancas), las luces con colores potentes, el humo, el sonido y la música fueron las aletas que le dieron vuelo a un sofisticado show de casi dos horas que el cuarteto compuesto por Gustavo Cortés (voz y teclados), Ricardo Cortés (batería y coros), Juanjo Casals (bajo) y Nicolas Gonzaléz (batería) presentó en la calle Corrientes al 800.

 

 

Como de costumbre, los Sig Ragga no interactuaron verbalmente con el público. Sin embargo, reinó una innegable conexión. Promediando el show, un sofisticado gesto del frontman Gustavo Tavo Cortés fue suficiente para que la gente se levante de sus butacas y comience a vibrar al compás de las sofisticadas melodías de la banda.

 

La emotiva lista elegida para esta fecha provocó todo tipo de sensaciones: desde el primer tema, "Arlequín", una canción épica sinfónica con guiños a Miguel Abuelo, pasando por "Ángeles y Serafines", una oda a la desigualdad que se ve en las calles, nominada a Mejor Canción Alternativa en los Grammy Latinos. Sobre el final, tuvieron lugar algunos temas de su primer disco, como el rocksteady "Severino Di Giovanni" o "Feliz", con una frase que resume la trayectoria de Sig Ragga: “Vengo volando muy lento a hacerte feliz”.

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