Espectáculos • Series vs. Cine

Los directores las prefieren cortas

En Argentina y el mundo los directores migran de la pantalla grande a la televisión, ya sea por costos de producción o por razones estéticas.

Camila Molteni @camilamolteni // Viernes 17 de marzo de 2017 | 18:40

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Netflix es la plataforma que acapara el negocio audiovisual.

¿Está en Netflix? ¿Se puede bajar? Las respuestas a estas preguntas hoy resultan esenciales para alguien que quiere ver una película. ¿Qué pasa si no está en Internet? ¿Se descarta? ¿Sin importar cuánto gusten el director, los actores o el argumento? En muchos casos, sí. En la actualidad, el modo en que las personas eligen y miran contenidos audiovisuales cambió. La comodidad del sillón de casa es cada vez más innegociable, aunque la experiencia se vea opacada por la baja calidad de las imágenes y el sonido.

 

Las únicas películas por las que parece valer la pena gastar 150 pesos en una entrada son las de superhéroes, las que muestran mucha acción, variados efectos especiales, estruendos y fuegos de artificio. En 2015, las películas más taquilleras fueron “Star Wars: Episodio VII”, “Jurassic World”, “Rápido y Furioso 7” y “Vengadores: La era de Ultrón”. 

 

 

 

 

“Con los efectos especiales se puede hacer cualquier cosa, pero eso no tiene alma, no tiene sentido. Hoy la televisión es mucho más interesante porque trata sobre personas, decía el célebre director norteamericano Peter Bogdanovich en su visita al último BAFICI. Ahí está la clave, en la televisión, que en sus comienzos era discriminada por todos los artistas como una radio con imágenes, una caja boba. Desde hace algunos años los directores la eligen para expresar su arte y dejar su marca, por lo que la caja boba dejó de ser tal para pasar a cumplir un rol fundamental en la industria.

  

La evolución de los contenidos de ficción creados para pantalla chica en los últimos años ha logrado que el rol del director cobre mucha más importancia. Quien antes pasaba desapercibido es ahora quien debe imponer su impronta para que la serie triunfe. Gracias a esto la manera de contar historias en televisión se ha vuelto más sofisticada. La intensidad y el poder emocional que una imagen en movimiento generaba antes sólo en un cine, ahora es capaz de llegar a cualquier living del mundo.

 

 

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Bruno Stagnaro, director argentino de cine y televisión, multipremiado por su primer largometraje "Pizza, Birra, Faso" y recordado por la miniserie "Okupas", dijo: "Hay una valoración mayor de la estética en las series y sobre todo miniseries. Los canales no están tan enfocados en vender publicidad sino en tener mejores productos para captar televidentes. Antes era necesario captar la atención mientras el que miraba hacía zapping y en medio de las tandas. Ahora el espectador tiene cierto grado de fidelidad por los personajes y la trama y esto hace que necesariamente la energía se enfoque en la calidad de lo que se hace. Su hermano, Matías Stagnaro, reconocido director de series en Chile, también opinó al respecto: “La tele ha recuperado mucho espacio y ha pegado un salto cualitativo importante. Grandes directores han elegido hacer series antes que películas, porque ese formato les permite profundizar mucho más las historias y los personajes. No es lo mismo poder contar una historia en dos horas que en diez”.

  

En nuestro país, el fenómeno empezó a gestarse en el 2000 con "Okupas", escrita y dirigida por Bruno Stagnaro, y continuó con "Tumberos", con el guión y la dirección de Adrián Caetano. Más adelante fue Juan José Campanella quien, luego de haber dirigido capítulos de "La Ley y el Orden" y "House" en el extranjero, eligió la televisión argentina para realizar "El hombre de tu vida" y luego "Entre Caníbales". El año pasado Luis Ortega dirigió su primera ficción para televisión, "Historia de un Clan", y también el primer capítulo de "El Marginal", unitario que tuvo como guionista a Caetano. Estos ejemplos son algunos de muchos para dar cuenta de la realidad que atraviesan los directores argentinos en el último tiempo.

 

 

Para Luis Ortega hacer ficción para cine o para televisión es indiferente. “Yo filmo siempre de la misma manera, aunque la única vez que tuve plata para una producción fue en 'Historia de un Clan' y eso es una gran diferencia a la hora de contar con una valija de lentes todos los días de rodaje. A mí me gusta escribir, filmar, dirigir actores, no me importa dónde lo vayan a ver después. Pero si me das a elegir, prefiero el cine.

  

¿Es, entonces, una elección artística como dice Stagnaro, o una mera preferencia económica, como sugiere Ortega? Para los cinéfilos clásicos, como Sebastián De Caro, resulta imposible que la preferencia se dé por el lado estético. “No hay dinero ni espacio para que esos directores filmen en otro lado. No hay dinero porque no hay tiempo, porque el consumo de todo es más volátil. No hay tiempo de saber, porque no hay espacio para aplicar el saber. Todos somos máquinas de consumir”. Su opinión se enfrenta claramente con la de Stagnaro: “No es que se puede contar mejor la historia de un personaje, eso lo dicen los pelotudos que no saben cómo se escribe nada”.

  

Por una cuestión u otra, la realidad es que los directores eligen cada vez más el formato chico. A pesar de todo, el cine siempre será cine, y la televisión siempre será televisión. Está en cada uno elegir lo que más le guste, o simplemente mirar lo que en el momento le plazca. De Caro dice que vivir a series es vivir a pizza y, por más rica que sea, no se puede vivir a pizza”. Peor sería si la pizza nunca hubiese sido inventada.

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