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Un bomboncito como plato principal

La séptima edición de Teatro Bombón sigue hasta el 13 de diciembre con sus "combos" de obras breves para palear la depresión dominical. 

Marina Bello @MERY_BELLO // Miércoles 02 de diciembre de 2015 | 17:30

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Teatro Bombón presenta obras entre las 17 y las 21 todos los domingos en La Casona Iluminada. (Foto: FB Teatro Bombón)

No se necesitan más que una casona de principios de siglo XX y un menú de diez piezas teatrales de media hora cada una para mejorar cualquier domingo. "Teatro Bombón", el festival permanente de obras cortas creado por Monina Bonelli y Cristian Scotton que tiene lugar en La Casona Iluminada (Corrientes 1979) lleva más de un año cambiando el último día de la semana de todos los que se animan a adentrarse en más de un universo por jornada. Con combos de dos, tres y hasta cuatro entradas para que el espectador emprenda el recorrido que considere, cada una de las piezas ofrece dos funciones entre las 17 y las 21.

 

En su séptima edición, que se extiende hasta el 13 de diciembre inclusive, hay bombones para todos los gustos. "Siempre trabajamos sobre la base de la diversidad: de géneros, de estéticas y de generaciones", asegura Bonelli. Con la condición de que no se extiendan más de treinta minutos y sean estrenos, los directores deben crear una pieza en la que la casa sea un "personaje" más. "Al ser obras creadas a partir de la arquitectura del espacio, se invita a un artista y se elige una habitación. A veces ya vienen con alguna idea y se fijan cuál les conviene más: ahí se produce un encuentro entre el material y La Casona", explica la co-creadora del ciclo. Marcelo Savignone, Gael Policano Rossi, Manuel Attwell, Mercedes Carbonella y Marta Rial son algunos de los directores e intérpretes que debieron amoldarse y encontrarse con la arquitectura del edificio.

 

Una de las ventajas del microteatro es la rapidez con la que se llega al nudo de la trama. "Hay que ir al grano, no tenés mucho espacio para merodear el tema. En un breve tiempo hay que hacer un recorrido amplio para llegar al núcleo de la historia rápidamente. Cierta gente lo agradece: a veces en teatro hay escenas que son conectoras y pueden hacerse densas y largas. Conozco personas que no aman profundamente ir al teatro pero les encanta ver estas obras que son más cortas", dice Carbonella, una de las protagonistas de "Mis tres hermanas", pieza de Chéjov adaptada y dirigida por Savignone.

 

Savignone asegura que una de las cuestiones más interesantes de la experiencia es haber convertido una obra de cuatro actos en una síntesis de treinta minutos. "Ha sido muy enriquecedor para nosotros poder plasmar algo creíble". La satisfacción es tanta que junto al elenco y equipo planea hacer la versión completa. "Esta experiencia nos ha inspirado muchísimo", afirma el director.

 

"Padre & hijo" es un jam visual creado a partir del texto "Padre e hijo contemplando la sombra de un día" de Luis Cano. "Es una obra corta, tiene entre diez y once carillas. Por lo tanto, sentí que adaptarme a esta duración tan breve fue respetar su naturaleza. La desventaja es querer más, sentimiento que a la vez te hace dar todo", explica Policano Rossi, su director e intérprete, quien fue alumno de Cano. "Nunca había dirigido un texto que no fuera propio. Lo sentí como una responsabilidad y un regalo. La obra se llama 'Padre & hijo' y hay algo de eso en dirigir una pieza de Luis".

 

El tamaño de las habitaciones y la cercanía con el público son otras de las características que vuelven especial el ciclo. El clima íntimo y la pérdida de la distancia entre actor y espectador encuentra su punto máximo por ejemplo en la obra "Él no es tu amigo". La pieza dirigida por Manuel Attwell, Julián Cabrera y Paula Pichersky se define como de terror paranormal y logra cumplir con su premisa. Los techos altos, el piso de madera y la falta de separación entre la escena y las butacas ayudan a adentrarse en la historia que presenta a un niño poseído por una fuerza maligna.

 

"El clima de Teatro Bombón es único. Varias habitaciones por las que circula una atmósfera teatral junto a gente que va y viene. Es muy lindo lo que se ve acá los domingos a la tarde", reflexiona Rial, quien comparte escena con Carbonella.

 

Un bombón es un postre. Y aunque la sensación de deleite se mantiene, las obras que componen el festival son mucho más que eso: son el plato principal.

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