Espectáculos • ENTREVISTA

Hombre de Metal

Sergio Chotsourian es un artista polifacético. Por circunstancias de la vida, pasó de biker a músico y de músico a productor, hasta crear su propio sello. Fundó Los Natas en los '90 y actualmente se encuentra en Ararat. Este año lanzó "1974", su primer material solista, y el libro "Estoner Pampeano y Patagonia Rebelde".  

Jonatan Dalinger // Miércoles 16 de septiembre de 2015 | 17:28

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"El bajo lo toco como si fuera una viola y al mezclar los amplificadores de los dos instrumentos se fue dando el sonido de Ararat".

-Habiendo cumplido ya 20 años de carrera, ¿cómo ves tu historia?

-Después de andar diez años en bike, me quebré la rodilla. Me compré una guitarra y arranqué. Despues de grabar cosas con un portaestudios, fui a buscar músicos para dar forma a Los Natas. En el '94 grabé el primer cassette con Los Natas, que se llamó "El Origen de las Especias", con cuatro temas. Es loco pensar que de un accidente se dio esto. Creo que desde ahí, durante estos 20 años, se dio todo de una manera parecida, a fuerza de prueba y error. La vida me fue llevando al lugar donde estoy hoy. No puedo decir que nada lo haya buscado intencionalmente, tampoco que algo me haya pasado sin ningún motivo en particular. Creo que todo se fue dando por algo. Me fui acomodando a la situación tratando de aceptar lo bueno y lo malo. Siempre dándole para adelante. El logro de Los Natas en el exterior, que Billy Anderson nos grabara, o South American Sludge, son cosas que, la verdad, si las hubiera planeado nunca hubiera pensado que pasarían. 

 

-Giraste con Melvins y QOTSA, "Delmar" fue editado por Man's Ruin Records, "Ciudad de Brahman" fue producido por Dale Crover y "Cabalgata Hacia La Luz" por Tom Baker. ¿Sentís que estás hecho musicalmente?

-Si uno lo ve desde el lado artístico, estoy hecho hace rato. Ya cuando salió "Delmar" por Man's Ruin estaba hecho. Que me llamara el dueño de la compañía que editaba los discos de Kyuss, Fu Manchu, y me dijera "quiero editar 'Delmar'" para mí fue estar hecho. Todo lo que vino después, y lo que está viniendo ahora, es como un plus y trato de disfrutarlo. Si bien tengo hambre de más encuentros, de búsqueda musical, estoy agradecido. Soy muy inquieto y me gusta probar por diferentes caminos.

 

-¿De dónde nace esta inquietud musical?

-Los Natas termina en un momento dado, yo tenía ganas de seguir con la música y ya venía experimentando con Ararat. Estaba saturado también de la figura del guitarrista. Cuando nos juntamos con Alfredo (baterista) para resumir el quilombo musical que teníamos, dijimos de probar con el bajo. Ahí percibimos que la dupla batería-bajo era una columna vertebral inquebrantable. El bajo lo toco como si fuera una viola, y al mezclar los amplificadores de los dos instrumentos se fue dando el sonido de Ararat. 

 

-De "Ararat II" a "Cabalgata Hacia La Luz" se nota una gran diferencia. ¿A qué se debe?

-Después de "Ararat II", con Alfred nos damos cuenta de que el dúo tenía sus limitaciones. Yo venía juntándome con Tito Fargo (guitarrista), que terminó entrando a la banda. Trajo su equipo y, en medio del bardo, crea la atmosférica y orquesta toda la música de fondo. La llegada de Tito, al tener unas raíces más rockeras, más las letras que ya venía trabajando, hicieron que "Cabalgata Hacia La Luz" sea mas rápido, ágil y con canciones más cortas. Tampoco fue buscado, tuvo que ver con la entrada de Tito y con que había muchas cosas para decir. Yo había arrancado con la rehabilitación para la desintoxicación y me venían bajando muchas fichas. Antes, colgarme el bajo y tocar una nota por 20 minutos me parecía una genialidad, ahora es como que mi vida tiene otra impronta. Ya el titulo tiene un mensaje fuerte. Salir de la oscuridad e ir hacia a un lugar de redención

 

-En una declaración dijiste que en la última etapa de Los Natas habían creado un monstruo. En "Cabalgata Hacia La Luz" hablás de la búsqueda de un camino de redención. ¿Sentís que encontraste ese camino?

-Un camino interior no tiene techo para poder decir "llegué". El limite es un hospital, la cárcel o la muerte. Creo que la cabalgata hacia la luz no tiene techo, y que es algo difícil de mantener. Siempre hay recaídas. "Nicotina y destrucción" es como el arranque de la cabalgata, justamente. El video refleja a un tipo en su desesperación buscando algo que lo ayude a encontrar un rayito de luz. Lo básico que yo estoy encontrando es el manejo de los principios espirituales, como la buena voluntad, la confianza en el otro, el amor propio y la autovaloración. 

 

-¿Y a raíz de la autovaloración se gesta "1974"?

-En realidad, grabé un poco antes de "Cabalgata". De hecho, hay muchas versiones de temas que están en el disco pero con guitarras criollas, bombo legüero, piano. Fueron como los primeros acercamientos a esas canciones. Es un poco la historia de mi vida. Un encuentro conmigo mismo. Con mis fantasmas, con mis demonios. Ese rayito de luz para poder empezar a cabalgar.

 

-Además, recientemente lanzaste "Estoner Pampeano y "Patagonia Rebelde". ¿Cómo nace la idea de editar un libro?

-Me pasó también con esto de dejar el bardo y empezar a ordenar los cajoncitos. Entonces me encuentro con que casi en ningún disco de Los Natas estaban las letras. Para cuando termino, me doy cuenta de que había 90 poesías y que tenia un libro en la mano. En gran parte es la historia de mi vida, porque yo siempre canté de acuerdo a lo que me iba pasando, con la música, con los amigos, con las mujeres. Los triunfos y los fracasos. Están todas las letras de Los Natas, de Ararat, de "Aurora", que es mi próximo material solista. También tenía una gran foto de Juan Martí del video de "El Inmigrante", que sirvió como tapa. Yo quería usar esa foto y a veces el imán se despierta por ese lado. De repente no es "quiero hacer un libro y busco la tapa", sino "tengo la tapa, quiero hacer un libro"

 

-Mencionás que tenés armado "Aurora", tu nuevo material solista. ¿Qué podes adelantar?

-Es un disco que hice solo, al igual que "1974", y con algunos invitados. Es como una continuación, "1974" es la búsqueda de la puerta y "Aurora" es de la puerta hacia afuera. En cuanto al sonido, "Aurora" está grabado de manera más estándar y con una instrumentación más drone, eléctrica, dejando un poco de lado lo acústico de "1974". 

 

-Siempre fuiste de encarar varios proyectos en simultáneo. Está naciendo Soldati. ¿Cómo se armó este nuevo proyecto y quiénes lo conforman? 

-Soldati se completa con Lucas (de Hospital de Muñecas) y Ranz (Los Natas). Todo muy tranquilo: la idea es disfrutar de la música entre amigos. Seguramente para fin de año grabemos algunos temas y en el 2016 se grabe el disco. 

 

-¿Cómo se gestan South American Sludge y Oui Oui Record y tu rol de productor?

-Menos en "Ciudad de Brahman" y en "El Hombre Montaña", siempre estuve metido en la producción de Los Natas. Por el 2006 me llaman las chicas de Guachass (Uruguay) preguntándome si quería producirles el disco y acepté. Me di cuenta de que estaba bueno salir un poco de mi eje, empezar a disfrutar la música de otros y ser parte de un proyecto ajeno. A partir de ahí empecé a buscar bandas que me gustan y a producirlas, como Las Diferencias. Después se me ocurre editar el demo de "Ciudad de Brahman", que tenía versiones diferentes de las que quedaron en el disco. A raíz de ese demo, más los diferentes trabajos de producción con las bandas, se creó South American Sludge. Cada banda que voy grabando forma parte del catálogo, además de "1974" (se estima pronto la edición física) y los discos de Ararat. A Oui Oui lo armamos con el francés Rom cuando empezamos a trabajar bien con Los Natas en Argentina. Él quería ser parte del staff y le propuse que se creara un sello. Le debemos mucho a ellos porque fueron los que editaron los discos de Los Natas acá.

 

-El 19 de septiembre es el Oui Oui Fest. ¿Cómo viene el armado?

-El festival se lo debemos al fotógrafo y laburante del sello, Matías Stachuk. A él se le ocurrió la idea. En Niceto tendremos dos escenarios en los que estarán presentándose El Perrodiablo, Metamórfica, Acorazado Potemkin, Las Diferencias, Fútbol y Ararat.

 

-Alguna vez dijiste que "el sludge dejó de ser el cactus en el desierto". ¿La idea de South American Sludge es unir las diferentes vertientes del género?

-Sí, la idea del sello es esa. Para mí, la descripción del sludge en Argentina es la diferencia que hay entre Devas, Liers, Ararat y todo lo que hay en el medio. Ahora, de repente, es difícil definir el stoner. La música alrededor del género ha crecido muchísimo. Bandas rockeras con actitudes metaleras o bandas metaleras más colgadas. El imán del sello tiene que ver con la diversidad del género. El stoner en sí mismo tiene que ver con la libertad, con la ruptura de lo establecido.

 

-¿Creés que la escena pesada nacional hoy está más preparada para el stoner que cuando se editó "Delmar"?

-Sí, creo que Los Natas abrieron el camino. En aquel momento estábamos en esa brecha alternativa/sónica con lo que era el heavy nacional. La muerte de Pappo hizo que mucha gente volviera a escuchar el rock nacional viejo, como Pappo's Blues, Pescado Rabioso, Vox Dei y todo lo de esa época. Entonces escuchás a Ricardo Iorio haciendo tango y folklore o el metal no tan tradicional que hacía en Hermética. Todo se va enriqueciendo de todo y termina dando un presente de rock nacional gigante en el que todos tienen una propuesta interesante y amplia en lo que es sonido. Ya se cortó con la hueste metalera o rockera. Hoy las bandas pueden convivir.

 

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