Espectáculos • ENTREVISTA

Christian Basso: "La música habla por sí sola"

El ex bajista de La portuaria repasa su carrera como solista y se adentra en cómo experimenta con diferentes estilos. Además, rememora la historia de los grupos musicales que integró -entre ellos Clap y Ficción-, y analiza la aceptación que tiene su música en el cine.

Cecilia Curiá @CeciCuria // Lunes 26 de mayo de 2014 | 20:14

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"Hay que ser perseverante y seguir lo que uno cree", afirma el artista. (Foto: Facebook Christian Basso)

Experimentación y talento constituyen un binomio indisoluble, al menos en la carrera de Christian Basso (47). “A los 12 años empecé a hacer música”, cuenta, reconociendo la influencia decisiva que en ello tuvo su familia. Al fin y al cabo, es hijo del tubista y contrabajista de jazz Héctor Basso. Christian arrancó tocando la guitarra y el bajo, pero luego comenzó a estudiar con el ex bajista de Sui Generis, Rinaldo Rafanelli, quien fue su primer maestro.

 

El ex integrante de La Portuaria explica que la música ocupa un lugar muy importante su vida. “Es mi trabajo y es algo a lo cual me dedico gran parte del día, siempre estoy componiendo o grabando.” Catalogado como “multi-intrumentalista”, sabe tocar el piano, la guitarra, la batería y su fuerte es el bajo, instrumento al que se dedicó profesionalmente. Pero quizá su mayor mérito es el de componer. Su obra se rehúsa a encuadrarse en un género musical específico, pese a que es fácilmente reconocible. Decidió tomar el camino del riesgo y siempre jugó a mezclar estilos.

 

-¿Te definís como un músico solista?

-Soy un compositor solista, pero siempre grabo con otros músicos y orquestas. Actualmente redirecciono la música para que pueda salir todo de mí. Estoy experimentando, porque salir a tocar solo es algo nuevo para mí.

 

-En noviembre volviste al escenario después de mucho tiempo, y lo hiciste ni más ni menos que en el Luna Park. ¿Cómo lo viviste?

-Con mucha emoción. Toqué canciones del último disco, “Espiritista”, y presenté a la nueva banda: somos siete músicos, entre los que está mi hijo que me reemplazó en el bajo, lo que me pone muy orgulloso. Fue muy importante, una puesta riesgosa, y salió muy bien.


Basso junto a su banda en el Luna Park (Foto: Facebook)

 

-¿En qué género musical te enmarcás?

-La música que hago tiene como un punto de conexión mediante el cual podés detectar quién la compuso. Yo no me puedo definir muy bien, la música dice más que las palabras.

 

-En una nota para Clarín dijiste que preferías definir tu estilo como "cocoliche criollo". ¿A qué te referís?

-El cocoliche es una palabra que se utiliza despectivamente, que viene de la cultura de los inmigrantes italianos; era el italiano que se hablaba mal, que mezclaba palabras. El término nació por mezclar estilos y jugar libremente. Ahora igualmente me volví más, si se quiere, minimalista, porque de alguna manera reprimo algunas cosas que me salen. Trato de trabajar más en una línea conceptual, me considero un compositor bastante variado. La Portuaria era un grupo que pasaba de un estilo a otro muy fácilmente.

 

-Hace unos años dijiste que “en vez de estudiar qué no hay, los empresarios juegan en la ruleta al número que acaba de salir”. ¿Se podría decir que la experimentación es un rasgo característico tuyo?

-Fue algo característico de mi carrera, sí, totalmente. Y algo característico en mi vida el experimentar distintas sensaciones y caminos. Ahora siento conocerme más y tal vez me dedico a ahondar en lo que ya he encontrado, porque si no uno se la pasa buscando algo que no aparece nunca. La experimentación apunta a buscar algo, y ahora estoy tratando de encontrar dentro de ese bosque de posibilidades.

 

SU HISTORIA Y EL ÉXITO

En esa búsqueda incesante, signada por la experimentación, Christian se topó con Clap, una banda underground de mediados de los '80 que cobró gran prestigio gracias a la calidad de sus integrantes: Adi Azicri, Diego Frenkel, Fernando Samalea, Sebastián Schachtel y Beno. "Ese grupo fue la ruptura con mi parte académica de la música. Era un grupo revulsivo de los '80 que quería impactar con la imagen y ése era el momento justo para hacerlo. Desde la performance, cómo nos maquillábamos, cómo nos vestíamos, la actitud, la música y nuestras vidas personales en aquel momento", recuerda Basso, quien paralelamente integró “Fricción” junto a Gustavo Cerati y Richard Coleman.

 

Años más tarde, ya comenzados los '90, saltaría a la fama de la mano de “La Portuaria”. Esta legendaria banda, que fundó junto con Diego Frenkel, alcanzó un gran reconocimiento por parte del público y llegó a editar 10 discos. Basta recordar “Selva” como uno de los íconos representativos del grupo que incorporó, con gran libertad, una variedad de ritmos musicales.

 

"Fue una continuación de Clap pero con una búsqueda no tan agresiva, sino más de conquistar el mercado para agradar a la gente en vez de provocarle escozor. Hicimos una música que en ese momento fue novedosa. Creo que La Portuaria fue uno de los primeros grupos de rock en usar el acordeón, en mezclar ritmos medio latinoamericanos. Fuimos precursores en todo eso", recuerda.


Junto a Axel Krygier, Basso conformó El Sexteto Irreal, un grupo fantasma integrado por cinco músicos que se juntan de vez en cuando para mostrar lo que hacen. “Siento que siempre estuve en una especie de avanzada artística”, confiesa desde lo más profundo. Sus discos como solista –Profanía (2001), La Pentalpha (2004) y La Música Cura! (2011), este último nominado a los Premios Gardel 2012-, son una muestra de ello. “Nadie se animaba en ese momento a sacar discos instrumentales, a meterse en mundos nuevos.”

 

Basso reconoce que esos pasos en su carrera fueron algo “lanzados”, pero ahora está más tranquilo y sigue buscando. “Siempre, la mía es una búsqueda permanente”, recalca. La tarea de los músicos experimentales es arriesgada y no siempre reconocida por el público.

 

"Ficción" se conformó en 1985 pero no tuvo calendario de gira (Foto: www.rock.com.ar)

 

-¿Es real esa tensión entre experimentación y popularidad?

-Depende mucho del mercado en el cual uno se mueve. Acá, en Argentina, hay un mercado muy limitado y acotado, también devastado, por distintos motivos. En Alemania o Inglaterra, por ejemplo, hay un montón de músicos experimentales. Hay maneras de romper con eso, pero es difícil. Hay gente que ha hecho grandes cosas y que, a su vez, es experimental. Tiene que ver mucho con la calidad del mercado, que se va haciendo con los años.

 

-¿Qué opinás del éxito? ¿Es necesario?

-Sí, está bueno. Hay distintos niveles. El éxito personal para mí tiene que ver con que el músico pueda sacar de su interior y de su espíritu algo que antes no existía. Después está el tema del reconocimiento, que también es importante y es algo que todos los artistas buscan de distintas maneras. A mí me gusta ser reconocido en mi trabajo y por mi trayectoria.

 

-¿Coincidís con que la perseverancia es una cualidad fundamental a la hora de emprender la carrera de músico?

-Sí, totalmente. Hay que ser perseverante y seguir lo que uno cree. Hay toda un área que tiene que ver con la comunicación, cómo uno muestra lo que hace, cómo se mueve en las redes sociales, y hay gente que queda rezagada por eso.

 

EL CINE Y SU FUTURO

Actualmente Basso está sumergido en el cine. El séptimo arte le abrió las puertas y le mostró un mundo diferente, en el que puede explotar mejor sus habilidades y goza de mayor libertad para componer música de películas. El film coreano “Secret Sunshine” (2007), los mexicanos “No eres tú, soy yo” (2010), “Nos vemos Papá” (2011) “Marcelo” (2012) y “Tlatelolco” (2012), y los argentinos “La invención de la carne” (2009), “Eva y Lola” (2010), “La Despedida” (2012) y “Las Mujeres llegan tarde”, son algunos ejemplos.

 

-¿Por qué te parece que tu música tiene buena recepción en el cine?

-La música que hago provoca imágenes y tiene un potencial visual que no me gusta mucho aprovechar porque para mí la música habla por sí sola. Creo que el hecho de haberme animado a sacar discos que no fueran exclusivamente de canciones me abrió puertas en el mundo del cine.


-¿Qué función cumple la música dentro de una película? ¿A qué géneros te adaptás mejor?

-Es difícil encontrar el punto justo en que la música convive con la imagen y la lleva para el lugar que los directores quieren. En general, me adapto más fácilmente a lo romántico o el melodrama, porque la música triste es más fácil de hacer, siempre. Pero también me adapté a un montón de géneros distintos. Es un desafío cuando me toca hacer música alegre.


"Mi hijo me reemplazó en el bajo, algo de lo que estoy orgulloso" (Foto: Facebook)


-¿Qué sentís cuando tu música es reconocida y valorada en otras partes del mundo?

-"Secret Sunshine" fue la primera película que hice, en 2007, y utilizaron uno de mis temas del disco de Profanía llamado “Criollo”. Además, compuse música para toda la película. En México, por ejemplo, me siento en casa, muy respetado y reconocido por mi trabajo. Es un placer cada vez que tengo que empezar un proyecto allá.

 

Para el futuro, Basso se perfila en la misma línea de siempre: “Me veo avanzando, descubriendo nuevas cosas y sintiendo, como me pasa ahora, que la última composición es mejor que la anterior. Cuando no tengo esa sensación es que hay algo que está mal. Entonces me gusta trabajar, descubrir mundos nuevos, animarme a desafíos, y tratar de luchar contra las trabas que no me dejan avanzar”.

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