Espectáculos • Lectores, jueces y la iglesia, contra la libertad de expresión

Cuando censuraron a Polaco

Tras la muerte del cineasta, Publicable recuerda la histórica prohibición de "Kindergarten" en los albores de la democracia. Testimonios del director y de uno de los niños actores.

D. Torres Cabreros y G. Viglianco // Viernes 21 de febrero de 2014 | 16:20

Resaltar resumen
      
Enviar a un compañero/a
   
Imprimir
nota
   
Agrandar
Texto
   
Reducir
Texto
Polaco sufría de Parkinson hacía tiempo y falleció el 20 de febrero víctima de un paro cardiorrespiratorio, a los 67 años.                          (Foto: Télam)

“El daño a 'Kindergarten' es irreparable. La censura hace que percibamos las escenas de forma diferente. Va comiéndose nuestra forma de percepción; es un cuchillo en la mirada”, decía Polaco.

En 1989, la Argentina hacia ya seis años que gozaba de los privilegios de la democracia, sin embargo, la censura volvía a decir presente. Esta vez no estaba Miguel Paulino Tato, “el censor”, para imponer sus restricciones, pero aun así las esferas de la justicia decidían como antes cuál era el camino que las expresiones artísticas debían tomar. De nuevo los artistas peleaban por la libertad como fin, en vez de por la libertad como un instrumento. "Kindergarten" quedaría en la historia del espectáculo argentino como la primera película prohibida desde el retorno de la democracia.

 

“Esta película es una versión antojadiza del amor descripto según el pobre concepto de quienes la concibieron, al punto tal que se asemeja más a un film pornográfico que a una historia de amor”, dijo el juez Alberto Ricciardi al presentar sus argumentos el 12 de junio de 1989.

 

Claro que para poder hacer un juicio justo sobre la película se debía conocer el tema del que se hablaba. Ricciardi no sólo no tenía ninguna vinculación con el arte y la cultura, sino que además ni siquiera la había visto. Sus puntos en contra se basaban en los comentarios que circulaban. Así fue como Ricciardi ordenó, sin un juicio previo, que se prohibiera le película basándose no en las escenas que muestra, sino en lo que imaginó que debía haber ocurrido en la filmación.

 

Una carta de lectores aparecida en el diario La Prensa el 19 de marzo de 1989 fue lo que desató la ola de escándalos y amenazas públicas contra el director de "Kindergarten", Jorge Polaco, y los actores Arturo Puig, Graciela Borges y Cecilia Etchegaray.

 

Meses antes del estreno estipulado, Cristina O'Farrell de Gutiérrez Zaldívar relató en una carta de lectores lo que creyó haber visto en los bosques de Palermo, donde se filmaba -a plena luz del día y ante más de 70 personas- la película que acabaría siendo denunciada por corrupción de menores, ultraje al pudor y exhibiciones obscenas. “Había un bote con follaje y dentro de él dos niños totalmente desnudos hacían una escena de amor mientras recibían instrucciones por los megáfonos”, escribió, al tiempo que llamaba a la población a indignarse por esa escena únicamente apta para “mentes retorcidas y degeneradas”.

 

A partir de la emisión de la carta en La Prensa y de su posterior réplica en otros medios, el abogado Jorge Vergara elevó su denuncia. A ella adhirió rápidamente el Equipo Episcopal para los Medios de Comunicación Social de la Iglesia Católica Apostólica Romana, que emitió ante la Comisión Asesora de Exhibiciones Cinematográficas del Instituto Nacional de Cine un informe enumerando cada uno de los que consideró “agravios a la moral y a las buenas costumbres”. “Tiene escenas que no son de amor, ni de pasión, casi son escenas exclusivamente de sexo y provienen de una mente enferma que desconoce que el amor humano es un reflejo del amor a Dios”, dijeron en el documento.

 

Inmediatamente se emitió la orden de secuestrar la película. Por la extrema rapidez con la que la Justicia se ocupó del caso, Polaco y el asesor artístico de la película, Pablo César, alegaron una “sospecha por actitud vengativa” ya que el abogado Ricciardi había declarado en una ocasión -antes de que se filmara "Kindergaten"- que las únicas películas que prohibiría serían “La sagrada familia”, de César y “En el nombre del hijo”, de Polaco. “Son películas que ofenden a mi Iglesia”, decía a modo de argumento.

 

Un juez sobreseyó la causa por “exhibiciones obscenas” y, estando el estreno previsto para el 12 de octubre de 1989, el 9 de ese mes efectivos policiales secuestraron la totalidad de las copias de "Kindergarten" y todo el material de promoción por orden de un nuevo juez interino, Carlos María Bourel, quien explicó que su accionar estaba orientado a preservar la identidad de los dos actores menores involucrados: Jessica Raffo, de cinco años, y Luciano Sanguineri, de siete. “Puedo afirmar que justamente ocurrió todo lo contrario. Mi nombre y el de Jessica comenzaron a aparecer en todos los medios de comunicación, lo cual era de suponerse”, afirmó Sanguineri muchos años después.


JUECES DESINFORMADOS

La desinformación del juez Ricciardi llegaba a tal punto que varias de las escenas que relató en el fallo judicial no existían o estaban tergiversadas. Según su versión, en una escena había niños que jugaban en el patio junto a sus maestras desnudas y en otra “Graciela Borges espía a un niño mientras se baña y se introduce en la bañera apoyando sus senos desnudos en la espalda del niño”.

 

Frente a estas acusaciones, el equipo de "Kindergarten" presentó un informe a la Justicia donde aclaró que las escenas que describía el juez Ricciardi no respondían a la realidad: “No podemos saber si los doctores Ricciardi y Vergara padecen una afectación oftalmológica o si su sectarismo los enceguece. Pero aseveramos terminantemente que cualquiera que observe la película comprobará que los nombrados doctores no se expendieron con la verdad”, aseguraron.

 

Con el mismo grado de desinformación, muchos medios publicaron largas críticas. Revistas como Gente basaron sus notas respecto del tema en las resoluciones del peritaje psicológico -tendencioso y viciado, según los defensores- que se le hizo a los menores. Las conclusiones extraídas de dicho peritaje fueron que, si bien no había habido corrupción, se había perturbado el pudor de los niños actores, quienes quedarían marcados por esa experiencia. Nadie mejor que uno de estos niños actores para rebatir el diagnóstico: “Nunca fuimos violentados en nada. Tengo un hermoso recuerdo de mi participación en la película. Conocí mucha gente y siempre me divertía muchísimo en el set. Lamentablemente esta experiencia fue opacada por todo lo que le sucedió”, manifestó Luciano Sanguineri.


DIFAMACIÓN

Otras tantas agresiones se manifestaron en carteles y volantes anónimos. Por los barrios de Buenos Aires, flameando pegados en las paredes o amontonados en los pisos de iglesias y colegios católicos, aparecían dos diseños: uno denunciaba el nuevo “porno-cine” argentino y llamaba a acabar con él: “Ponerle fin no es censura, es HIGIENE MENTAL”. Otro, firmado por una supuesta Comisión Pro-Cultura Argentina, también comunicaba su fastidio: “Estamos hartos de los artistas y productores drogadictos, lesbianas, marxistas, invertidos y prostitutas que nos imponen su ‘cultura’”.

 

"Sabemos muy a bien que para todos los que nos acusan -sin fundamentos- siempre serán necesarios nuevos chivos expiatorios o caza de brujas para articular un discurso propio de dictadores”, se defendían los miembros del equipo de "Kindergarten" en un informe enviado a las autoridades nacionales.

 

Pero no sólo en Buenos Aires resonó el caso, también fue un escándalo en el país entero e, incluso, en el extranjero. María Elena Walsh, Enrique Pinti, Fernando Pino Solanas y Beatriz Sarlo, entre otras personalidades de la cultura argentina, manifestaron su apoyo a Polaco en la conferencia de prensa que organizó para dar a conocer a la opinión pública la situación de la causa, prestarse al interrogatorio de la prensa y aclarar dudas. Incluso el entonces presidente Carlos Menem fue llamado a intervenir; Polaco le escribió una carta y después la Cámara Venezolana de Productores de Películas le envió otra apelando a “su conciencia democrática en defensa de la libertad de expresión”.

 

El escritor Juan José Saer también se manifestó: “¿Qué autoridad tiene el presidente Menem para opinar de este tema cuando los argentinos tuvimos que asistir a la aberrante decisión del indulto?” Para el cine no había indulto.


SECUESTRO DE LAS COPIAS

Tanto el director como Puig, Etchegaray y Borges fueron procesados por abuso deshonesto. “No puede ser que en este país, genocidas anden sueltos y que actores de una película sean procesados”, opinó, mientras recibía un premio por la libertad de expresión, el reconocido actor Horacio Peña. La película fue prohibida en reiteradas ocasiones y fueron secuestradas las nueve únicas copias del film. Cuando se derribó la causa y se permitió su exhibición, Polaco tuvo que viajar a Andalucía, España, para buscar la única copia con que contaban para un posible estreno en Mar del Plata.

 

A 23 años de haber sido filmada, Kindergarten fue estrenada a sala llena en el Festival de Cine Internacional de Mar del Plata, en 2010. “Con un apoyo comercial estuvimos a punto de estrenarla en Buenos Aires, pero cuando estábamos por firmar los papeles el inversor se dio de baja y repudió la película. No se estreno también por miedo, la internalizamos en nosotros de forma vital”, contó Polaco.

 

Aunque la película vuelva a tener la difusión que merece, para su director, el mensaje ya fue dañado y nunca más tendrá el mismo sentido. En sus palabras: “El daño a 'Kindergarten' es irreparable e irreversible. La censura hace que percibamos las escenas de forma diferente. Va comiéndose nuestra forma de percepción; es un cuchillo en la mirada”.

Enviando...
Comentarios
No se encontraron comentarios.
Video

La película puede verse completa en YouTube, aunque el sitio advierte sobre contenidos inadecuados.

Facebook

Twitter