Especiales • Rodolfo Walsh - 40 años

El diario de la CGTA

A. Sanchez, A. Horvat y J. Padilla // Martes 20 de diciembre de 2016 | 15:15

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A 40 años de la desaparición del periodista, escritor y militante Rodolfo Walsh (Foto: Telam)

La CGT de los Argentinos (CGTA) nació el 28 de marzo de 1968, en el marco del Congreso Normalizador “Amado Olmos”, donde se produjo la ruptura formal con la oficialista CGT Azopardo, conducida por Augusto Timoteo Vandor. El dirigente del gremio gráfico Raimundo Ongaro fue elegido secretario general de la central obrera combativa, que tuvo en Córdoba su bastión más importante y fue la semilla de sucesivas insurrecciones populares que culminaron el 29 de mayo de 1979 con el Cordobazo, que provocó la caída del dictador Juan Carlos Onganía, y dio lugar a un lento proceso de reinstauración de la democracia que llevó a las elecciones de 1973.

 

Entre 1968 y 1973, la central obrera reunió a dirigentes y movimientos sindicales clasistas que se oponían y luchaban contra la dictadura militar de Onganía y el vandorismo. El quiebre que se produjo en el Congreso Normalizador de 1968 quedó plasmado en las consignas enfrentadas de las dos CGT: mientras el sector liderado por Vandor proclamaba “primero la unión, después la lucha”, los seguidores de Ongaro sostenían lo contrario: “Primero la lucha, después la unión”.

 

El programa

El programa del 1° de mayo de la CGTA, escrito por Rodolfo Walsh, fue la expresión de ese nuevo estadio de la conciencia de clase de los trabajadores, que despertaba en un contexto autoritario.

 

 

El semanario de la CGTA, con la dirección de Walsh y con 55 números editados, cuyos dos últimos fueron distribuidos de manera clandestina, constituyeron un verdadero instrumento para generar conciencia durante el período de la concentración de la dictadura de aquel entonces y la siguiente en 1976. Las páginas del semanario incluían, en notas separadas, la investigación del asesinato de Rosendo Garcia, junto a editoriales que informaban sobre las distintas luchas populares, dirigido a la clase obrera.

 

Este semanario llegó a la increíble cifra de un millón de ejemplares de tirada, garantizando de esta manera su correcta distribución gracias al compromiso y la conciencia de sus miembros.

 

La CGTA fue el escenario en donde se combatió contra una hegemonía cultural de una clase y cuya expresión la supo plasmar el pintor Ricardo Carpani.

 

Si se habla de la acción directa de la CGTA, esta central fue el instrumento de apoyo a la huelga portuaria de los trabajadores petroleros de Ensenada en 1968, a la de los trabajadores de los ingenios azucareros de Tucumán, y a las diferentes movilizaciones sociales en Rosario y Tucumán.

 

WALSH, ONGARO, GARCÍA LUPO Y VERBITSKY

La CGTA contó con un semanario propio que dirigió Rodolfo Walsh, con un consejo editorial encabezado por Ongaro y Ricardo de Luca que contaba con la colaboración desinteresada y anónima de periodistas de la talla de Rogelio García Lupo y Horacio Verbitsky. El semanario fue creado por decisión del mismo Ongaro, quien consideró que el movimiento debía contar con una voz potente y con llegada al pueblo.

 

La creación de la CGTA fue un sinónimo de lucha sindical contra la dictadura de Onganía, que por otra parte fue el preludio de lo que ocurriría a partir del 24 de marzo de 1976, cuando se volvió a quebrar el orden constitucional.

 

El periódico contaba con publicaciones en contra del poder de turno. Por ese entonces, Walsh afirmaba: “Todos los poderosos se van a unir contra nosotros. Es posible que intenten la formación de otro cuerpo. Es posible que vayan a los ministerios para decir que este Congreso es nulo. Tal vez no tengamos edificio, tal vez no tengamos personería, tal vez no tengamos esta poca libertad con que lo estamos desafiando todo… pero este Secretariado y este Consejo Directivo, a la luz o en la clandestinidad, son las únicas y legítimas autoridades de la CGT, hasta que podamos reconquistar la libertad y la justicia social y le sea devuelto al pueblo el ejercicio del poder”.

 

En 1968, el periodista había viajado a Cuba para participar del Congreso Cultural de La Habana. Previo a regresar a la Argentina, lo visita a Perón en Puerta de Hierro, Madrid. Es importante destacar que en ese momento el peronismo se encontraba proscripto y el General estaba en el exilio. Ongaro se encontraba allí comentándole al expresidente su determinación de dar batalla en el congreso normalizador “Amado Olmos”, para poner a la CGT -en disputa con la conducción de Vandor- al servicio de la lucha contra los militares en el poder. Perón le presentó a Walsh y le sugirió ponerlo al frente de la lucha.

 

 

Primer Número Del Diario de la CGTA 

 

Último Número Del Diario de la CGTA 

 

Walsh y el semanario de la CGTA

Walsh junto a Ongaro tuvieron a su cargo la redacción del programa fundacional de la CGTA y, especialmente, el llamado mensaje del 1°de mayo que convocaba a profesionales, estudiantes e intelectuales a unirse a este movimiento obrero para enfrentar al golpe militar de aquel entonces.

 

Para Walsh, su paso por este semanario fue sin duda un catalizador para su convicción y militancia política, y frente a distintos obstáculos se planteó métodos de lucha en el terreno político y comunicacional adecuados a la realidad de aquellos tiempos.

 

Su participación, tanto en el periódico de la CGTA como en Prensa Latina, le permitió conocer y comprender la injerencia que tiene la prensa al momento de organizar una lucha en pos de ideales. Walsh fue uno de los periodistas que pertenecieron al núcleo de la Agencia Informativa Latinoamericana, fundada por Fidel Castro con sede en La Habana. También conformaron ese grupo selecto Gabriel García Márquez y García Lupo.

 

Para Walsh, el trabajo periodístico en el contexto gremial se convirtió en su puerta de entrada al peronismo de base. Más adelante, se incorporó a las Fuerzas Armadas Peronistas (FAP), en las que también militaba Ongaro y otros dirigentes combativos provenientes del peronismo. Por esos años, además, desarrolló una experiencia de enseñanza del periodismo en villas miserias, que culmina en la publicación de un “semanario villero” del que hoy en día no se conocen ejemplares. Durante todo este tiempo, en el que intensifica su tarea militante, no abandona la escritura, aunque posterga proyectos propios, para concentrarse en las circunstancias inmediatas y exigencias políticas del momento. 

 

Walsh después de la dictadura

Luego del golpe de Estado de 1976, Walsh es alcanzado por la tragedia. María Victoria, su hija, militante de Montoneros, fue muerta en un enfrentamiento con el ejército. Walsh escribe una carta a “Viky”, como la llamaba cariñosamente, haciendo referencia a su memoria y a su recuerdo. En el que tal vez fue el fragmento más emotivo de la carta, decía: “No podré despedirme de vos, vos sabes por qué. Nosotros morimos perseguidos, en la oscuridad. El verdadero cementerio es la memoria. Allí te guardo, te acuno, te celebro y quizá te envidio, querida mía”. Unos meses después, Walsh sufre otro tremendo golpe: su amigo y colega Paco Urondo es asesinado.

 

Lo cierto es que Rodolfo nunca se rindió. En junio de 1976, en una clara respuesta a la censura y represión de la última dictadura militar, creó la Agencia de Noticias Clandestinas (ANCLA) y la Cadena de la Información.

 

La noche del 25 de marzo de 1977, el Grupo de Tareas 3.3.2, dirigido por el Capitán de Fragata el Tigre Acosta, emboscó a Walsh para secuestrarlo. Él se enfrentó a diez hombres armados con su pistola calibre 22, logrando herir a uno de los atacantes, pero finalmente acribillado por una ráfaga de FAL. Aún con vida, fue subido al auto y secuestrado. Existen versiones que indican que Walsh disparó para no ser atrapado con vida, ya que la pequeña arma que portaba no era lo suficientemente potente para sostener un enfrentamiento armado.

 

Un día antes de su asesinato, mandó a los medios de comunicación una “Carta de un Escritor a la Junta Militar”. La carta nunca fue publicada por los medios locales, pero, poco a poco, llegó a ser distribuida en el extranjero, dando a conocer las atrocidades cometidas por la Junta Militar. En esta carta él mismo denuncia la desaparición de 15 mil personas, 4 mil muertos y 10 mil presos como resultado del terror implantado por la última dictadura militar.

 

García Márquez llamó a esta carta “universal”. Lo cierto es que además de estas denuncias, Walsh, desenmascara la relación de apolítica económica de la Junta Militar en poder de la oligarquía y la banca internacional. Hasta el momento se desconoce el paradero del cuerpo de Rodolfo Walsh, por lo que es uno de los 30 mil desaparecidos en la dictadura.

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