Especiales • EL VOTO FEMENINO CUMPLE 65 AÑOS

Evita: de amor y de odio

La líder peronista tuvo corta pero intensa vida. Durante su paso por la política argentina despertó la admiración de la clase trabajadora y el odio de los sectores más conservadores.

D. González, M. García Cuerva, L. Picotto y R. Pirillo // Miércoles 02 de noviembre de 2016 | 17:48

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“La mujer debe afirmar su acción, la mujer debe votar”, dijo Evita, una de las principales impulsoras de la ley de voto femenino.

“He hallado en mi corazón, un sentimiento fundamental que domina desde allí, en forma total, mi espíritu y mi vida: ese sentimiento es mi indignación frente a la injusticia, se describió María Eva Duarte de Perón en su biografía, “La razón de mi vida”. El libro fue publicado en 1952, cuando tenía 33 años, meses antes de su muerte, definiendo así una historia de lucha y también de conquistas, como el voto femenino.

 

Durante 1947, viajó a Europa. Uno de los registros de ese viaje es un informe que hizo un funcionario para el dictador español Francisco Franco y cuenta sobre Eva detalles de lo más puro de su personalidad: "El mismo día de la llegada, después de almorzar, el primer problema. Evita decidió visitar los barrios pobres de Madrid. Hubo que acompañarla a la recorrida en automóvil. Evita entró en todas esas casuchas, les preguntó a sus ocupantes si tenían trabajo y a cada chico flaco con aspecto de enfermo le dio dinero, diciéndole a Doña Carmen y a los que íbamos con ella que eso no era caridad, sino ayuda social”.

 

Evita generó gran ambigüedad en la sociedad argentina: amor y odio, sin medias tintas. Fue aclamada y venerada por la clase trabajadora y humilde, a cuyos integrantes llamó "mis descamisados" y destinó su vida y carrera política. Y repudiada por los sectores más acomodados y conservadores de la sociedad por ser mujer, por provenir de una familia humilde y por su interés por la justicia social y los desposeídos.

 

“Cuando elegí ser Evita sé que elegí el camino de mi pueblo. Ahora, a cuatro años de aquella elección, me resulta fácil demostrar que efectivamente fue así. Nadie sino el pueblo me llama Evita. Quiero hacer hasta el último día de mi vida la gran tarea de abrir horizontes y caminos a mis descamisados, a mis obreros, a mis mujeres”, explicó en “La razón de mi vida”.

 

Protagonista en la lucha de las mujeres por lograr una sociedad más igualitaria, fue criada como “hija natural” (extramatrimonial) en un barrio humilde de la localidad bonaerense de Los Toldos. Allí vivió junto a sus cuatro hermanos hasta finalizar sus estudios primarios. Luego, cumplidos los 15 años, emigró a Buenos Aires con el sueño de ser actriz. Su carrera fue breve: en 1944 conoció al entonces coronel Juan Domingo Perón y comenzaron una relación que llevaría a Eva a ingresar al mundo de la política. Al año siguiente la pareja contrajo matrimonio.

 

La primera dama murió el 26 de julio de 1952 producto de un cáncer de útero fulminante. Su velatorio duró catorce días y más de dos millones de personas se acercaron a despedirla. Luego, su cuerpo embalsamado descansó en la sede de la Confederación General del Trabajo (CGT) hasta que en 1955 la dictadura que había derrocado a Perón lo secuestró y mutiló, además de mantenerlo oculto durante catorce años. Décadas más tarde, un alto jefe de la represión ilegal de la última dictadura (1976-1983), confesó: “A ella es la única que siempre, aún después de muerta, le tuvimos miedo”.

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