Especiales • 10 AÑOS DE LA TRAGEDIA DE ECOS

La misión que no cesa

El espíritu solidario nunca se apagó en los alumnos, docentes y egresados del colegio de Palermo. Un Departamento de Aprendizaje en Servicio coordina los envíos de ayuda mediante camiones por el "mal estado de las rutas". Cada aniversario, todos se reúnen en torno a un Árbol de la Vida, en el corazón del edificio, lejos de los medios.

B. Schultz @brenschultz y F. González Bueno @feli_gonzalezb // Lunes 26 de septiembre de 2016 | 18:48

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Los kit escolares que envían desde el colegio Ecos a los chicos de la escuela de El Paraisal, en Chaco, nunca dejaron de llegar. (Fotos: colegioecos.com.ar y Facebook colegio Ecos)

Diez años después de la tragedia ocurrida el 8 de octubre de 2006 que ocupó la tapa de todos los diarios, el Colegio Ecos continúa funcionando en Serrano 930, Villa Crespo. Sigue siendo el mismo Bachillerato con Ciclo Básico Unificado, inglés intensivo y Ciclo Superior Preuniversitario. Existe una diferencia: cada año, el 8 de octubre, ya no es un día más para la institución, sus estudiantes y su cuerpo de directivos y docentes.

 

Hasta el año pasado, los alumnos no asistíamos al colegio ese día”, cuenta el exalumno Axel Lerman, haciendo referencia al aniversario de la tragedia. En la actualidad, si bien la institución abre sus puertas, no se dictan clases en forma habitual sino que, en su lugar, se realiza un acto en memoria de lo ocurrido. Tanto los directivos, Eduardo Guelerman y Gabriela Herrero, como algunos de sus profesores, ofrecen discursos alusivos a la fecha. También se hace un homenaje en recuerdo a los fallecidos y los estudiantes dialogan con sus docentes sobre lo vivido en esos días.

 

Como hace diez años, Ecos sigue involucrado en la ayuda solidaria, aunque prefiere mantenerse alejado de la exposición pública. Así lo hicieron saber sus directivos a Publicable al ser contactados para conocer su testimonio. Los chicos que estuvieron aquel 8 de octubre de 2006, los que sobrevivieron, forman parte del proyecto del Departamento de Aprendizaje en Servicio, en el que aún apadrinan a la escuela N° 375 en el Paraisal, provincia de Chaco, entre otras iniciativas.

 

Creemos que la forma más apropiada de honrar la memoria de los seres queridos que hemos perdido es mantener vivos los proyectos compartidos”, explica el colegio en su página institucional. La actividad solidaria en conjunto con el Paraisal consistía en juntar donaciones, que luego el grupo de alumnos y docentes llevaban a la provincia. Este viaje dejó de realizarse luego de la tragedia, pero la actividad solidaria nunca cesó. Actualmente siguen haciéndose envíos a Chaco a través de camiones de la distribuidora metropolitana, intercambio por correspondencia y viajes de pequeñas delegaciones.

 

Según cuentan algunos alumnos egresados, Aprendizaje en Servicio se divide en comisiones en las que participan tanto actuales como ex estudiantes de la escuela. A partir de 2007 comenzaron a coordinar el proyecto las profesoras Paola Di Pascua y Analía Mazalán. Algunas de las tareas que se suelen realizar son brindar ayuda y asistencia en centros comunitarios o el embalaje de donaciones (ropa, juguetes, útiles escolares), que se recolectan en los actos o festivales que realizan, para mandar al colegio que apadrinan. Los envíos se realizan teniendo en cuenta las necesidades de la escuela y de la población local. Además, se establecen intercambios por cartas y fotos entre los alumnos y docentes de cada colegio. En lo teórico, ofrecen charlas y proyectos sobre la separación de residuos y sobre educación vial, tanto en Ecos como en otras instituciones.

 

 

Lerman agregó que lo que busca hacer Aprendizaje en Servicio es continuar lo que las víctimas de aquel accidente estaban haciendo y así ayudar a los chicos de la escuela de Chaco, a partir del viaje caritativo. “Siempre se quiso volver a la escuelita, pero el estado de las rutas sigue siendo un problema y lo ocurrido dejó una marca muy fuerte”, afirma Fernando Higa, ex miembro de Aprendizaje en Servicio y voluntario de la ONG “Conduciendo a Conciencia”, fundada por algunos de los padres de los chicos que murieron ese día en la ruta.

 

Aunque no se realiza el viaje anual, los miembros del Departamento de Aprendizaje en Servicio encontraron una manera de estar cerca de los alumnos de El Paraisal, aun a la distancia. El 4 septiembre 2014 fue la primera comunicación vía Skype con los chicos de Chaco, organizada por ex alumnos de Ecos.

 

En el patio de la institución se encuentra el Árbol de la Vida que, según una analogía trazada por Guelerman en uno de sus discursos, “representa un ciclo sin fin”, como el de las actividades de Aprendizaje en Servicio. “Florece y se apaga. Cuando parece que está por terminar, vuelve a renacer para que el ciclo de reinicie”, dijo Guelerman el 7 de octubre de 2008 en un emotivo discurso en el segundo aniversario de la tragedia.

 

“Si bien recordamos a los que no están con nosotros, una vez al año nos juntamos acá, bajo de la sombra de nuestro Árbol de la Vida para cantar, decir algunas palabras y nos abrazamos para darnos fuerza y especialmente para recordar los hermosos momentos que pasamos juntos”, concluyó entonces el director del colegio. Sus palabras pueden leerse todavía en el espacio En Memoria de la página web institucional. 

 

Investigación y producción: J. Maestri @julimaestri, M. Rodríguez Barreiro @Mari_RBarreiro y A. Zirmer.

 

 

 

 

 

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