Especiales • MALDITO AMANECER DE UN MARTES 13

Relatos de la tragedia

Tres sobrevivientes del accidente de Flores cuentan cómo cambiaron sus vidas luego de verle la cara a la muerte: Milton y Cristina, que viajaban en el colectivo junto a su hija de 6 años; y Lorena, embarazada de 8 meses, pasajera del tren que lo impactó. Todos salieron heridos.

C. Carballo, V. Casal, S. Macaggi, L. Panizza y V. Ramondino // Viernes 02 de septiembre de 2016 | 20:34

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A la izquierda, Milton Kantuta Cruz y dos de sus hijos; a la derecha, Lorena Cuevas.

-MILTON: “Viajábamos en la parte de atrás del colectivo. El último recuerdo que tengo previo al accidente son las luces del tren entre la oscuridad y que escuché a gente gritar. Después perdí la conciencia. Cuando me desperté estaba en el colectivo rodeado de personas heridas, sin piernas o con los huesos partidos. Lo primero que hice que buscar a mi señora y a mi hija”.

 

-LORENA: “Yo venía durmiendo. Cuando llegamos a la estación de Flores, sentí un golpe y me desperté. Abrí los ojos y toda la gente estaba gritando, había humo por todas partes. Con el impacto del choque, caí al suelo, me golpeé la panza, se me puso dura, perdí líquido y no me podía levantar. Las puertas del tren nunca se abrieron, la gente rompía las ventanas para poder salir porque nadie se acercó a ayudarnos”.

 

-MILTON: “La policía nos preguntó quién creíamos que tenía la culpa, y no supe qué decir porque no vi bien. Ahora, pensándolo mejor, creo que la culpa fue del chofer. La campana estaba sonando, pero él estaba mirando al tren que venía del otro lado; se paró muy adelante y no vio que venía el otro. Cuando subimos nos atendió de mala gana y, aunque estaba muy oscuro, tenía puestas unas gafas negras. Creo que no era su día”.

 

EL DESPUÉS

 

-LORENA: "Me trasladaron al hospital Durand, me hicieron una ecografía y me dijeron que mi bebé estaba muerto. No quería que me lo quitaran porque yo sabía que seguía con vida. Justo me tocó el cambio de guardia, me revisó una doctora, se dio cuenta que mi bebe estaba vivo y canceló la cirugía”. 

 

-MILTON: “La más complicada era mi mujer. A ella tuvieron que hacerle una reconstrucción de hígado, sufrió una fractura con hundimiento de cráneo y un desgarro perianal, estuvo en terapia intensiva durante cuatro días. Yo pensé que no iba a salir”.

 

RESARCIMIENTOS

 

-LORENA: “No tuve ninguna remuneración ni ayuda del Estado, sólo me preguntaron si podía pagar un abogado”.

 

-MILTON: “Iniciamos acciones contra la aseguradora de la empresa de colectivos con un abogado que nos contactó pero todavía estamos con el tema. Si bien al año siguiente se llegó a un acuerdo por los tres (mi hija, mi mujer y yo), sólo nos pagó una parte de la remuneración. Nos dijo que extravió el cheque y todavía nos debe casi la mitad”.

 

CONSECUENCIAS 

 

-CRISTINA: “Después del accidente no quería subirme a ningún colectivo, me daba miedo. Ahora me subo, pero si escucho algún ruido fuerte, si el colectivo pasa por un paso a nivel o si frena de golpe, me pongo mal y me dan ganas de llorar”.

 

-LORENA: "No pude volver a dormir hasta que nació mi hijo, porque cuando cerraba los ojos veía humo por todos lados y sentía que mi bebé no se movía. Hasta el día de hoy que no me subo a un tren, menos con mis hijos: me da mucho miedo”.

 

-MILTON: “Al principio tenía sueños feos, me despertaba en el medio de la noche porque soñaba con las luces del tren, pero lo fui superando. Lo único que me quedó es un miedo a andar solo de noche, pero nada más”. 

 

-CRISTINA: “Después de ese día cambié mucho; me volví introvertida, con menos ganas y energía. Además, luego del accidente tuvimos un hijo diagnosticado con autismo, y creo que la culpa de su discapacidad es mía. Creo que si yo no estuviera operada o no hubiera pasado por lo que pasé, él sería un niño como cualquier otro”.

 

-LORENA: “Mi vida no sería lo que es ahora si mi hijo hubiese muerto, tal vez estaría perdida en el alcohol y las drogas. Que él esté vivo fue mi salida y mi salvación. Trato de estar muy pegada a mi familia, porque la vida es demasiado corta. Por suerte no le pasó nada a mi papá, que se bajó unas estaciones antes, porque fue quien estuvo a mi lado cuando pensé que el mundo se me acababa”.

 

-CRISTINA: “Llegué a decirle a mi marido que se buscara una mujer mejor porque yo no servía. Incluso estando en el hospital pensé en terminar con mi vida, pero una enfermera me dijo: ‘hay personas mucho peor que vos’. Hay momentos en los que salgo de ese espacio nublado y oscuro, y agradezco que puedo moverme, pero es muy difícil. Antes era muy alegre. Ahora siento que la vida no vale. Mi vida cambió en todo sentido: siento que estoy deshecha en el cuerpo. Los que me dan fuerzas son mis hijos. Tengo que luchar por ellos”.

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