Especiales • A 60 AÑOS DEL 4º TÍTULO MUNDIAL DE FANGIO

De aquella vieja Fórmula 1 a la actual

La seguridad, los circuitos, los autos, la indumentaria, el formato de las carreras y los cambios de neumáticos desde la década del '50 hasta hoy. Opinan periodistas especializados.

C. Chiabrando, A. Fulco, F. Manolakis, M. Miceli, B. Silva, S. Velázquez // Martes 23 de agosto de 2016 | 15:26

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La Ferrari de Fangio y la actual, en manos de Raikkonen.

“El paso del tiempo siempre genera cambios, también en el deporte. Hasta en deportes que no son extremos, como el fútbol, los reglamentos, la indumentaria, la preparación física y hasta la pelota forman parte de la evolución”, afirma Christian González Rouco, periodista de "Carburando" y "Canal F1 Latin América", en referencia a los cambios en la Fórmula 1 desde la época de Juan Manuel Fangio a la actualidad.

 

“En el automovilismo las cosas son diferentes en casi todos los aspectos. El riesgo obligó a modificar todo lo que rodea a una carrera de autos de modo constante en materia de seguridad. A la vez, tampoco cesa el avance tecnológico que busca lograr un auto que sea cada vez más rápido en curvas, más preciso al frenar o más efectivo al acelerar”, agrega el experto. En ese sentido, destaca el aspecto aerodinámico, nulo en aquellos primeros años porque había poco conocimiento sobre el tema, y hoy clave en el deporte motor.

 

 La evolución de los autos de F1 desde 1950 hasta la actualidad.

 

Pablo Vignone, periodista de automovilismo del diario La Nación, remarca que en la época del Chueco “casi no había conciencia de la seguridad, el que corría tenía grandes riesgos de matarse”. De hecho, Vignone recuerda que entre 1950 y 1960 murieron seis pilotos en Grandes Premios de F1 con puntos. Eso, sin contar las 500 Millas de Indianápolis. Y muchos más fueron los espectadores fallecidos a causa de despistes por estar al borde del asfalto. En cambio, desde los trágicos accidentes de Roland Ratzenberger y Ayrton Senna en Imola ‘94, sólo hubo que lamentar la muerte de Jules Bianchi por su fortísimo impacto con una grúa en Suzuka 2014.

 

En cuestiones de seguridad, González Rouco cuenta, por ejemplo, que el interior de los coches en nada se parecía a cómo son ahora. Los pilotos salían a las pistas sentados en “butacas que se parecían a las sillas que cualquiera puede tener en el living de su casa, sin atarse con cinturones, con ropa común y medio cuerpo afuera del auto, sólo con antiparras y una gorra de tela”.

 

El casco recién se implementó en 1952, aunque con un formato bastante precario. “Eran casi de ciclista, y garantizaban muy poco”, señala Vignone. Los actuales son livianos, resistentes, de materiales como el kevlar y cuentan con un visor a prueba de proyectiles, además un sistema de comunicación por radio entre el piloto y su box.

 

 

Los cambios que sufrieron los cascos con el correr de los años.

 

 

La evolución del habitáculo empezó en 1954, con incipientes paredes laterales para sujetar al conductor y la incorporación de butacas especiales; y los cinturones de seguridad recién aparecieron a inicios de los '60. Más o menos cuando también comenzaron a utilizarse los buzos, que luego se convirtieron en antiflama.

 

En los inicios de la F1, los circuitos también eran bastante precarios. “Eran sólo eso, circuitos”, con apenas fardos de pasto para contener los despistes, sostiene González Rouco. Contra las camas de leca y los muros de neumáticos que ahora se usan. Además había trazados como el original Nürburgring –conocido como el “infierno verde”–, de casi 23 kilómetros, cuando el más largo de los actuales apenas supera los 7 km.

 

Además cambió el formato de las carreras. En los '50 duraban tres agotadoras horas, no había una cantidad de vueltas determinada, y ganaba el que llegaba primero cuando se cumplía ese horario. Sin embargo, con el paso de las décadas y amoldándose a los tiempos de la TV, se fijó un número de giros equivalente a 300 kilómetros, que promedian una hora y media. “Antes los autódromos se llenaban de gente, pero la posibilidad de ver las carreras cómodamente sentados en el hogar le quitó algo de público”, dice González Rouco.

 

Otro aspecto que varió mucho fue el trabajo en boxes. En los '50, por ejemplo, el cambio de neumáticos tardaba unos 50 segundos y cada corredor sólo contaba con cuatro personas para esa tarea. Ahora, en cambio, se demora poco más de dos segundos. No sólo por los avances tecnológicos, como el uso de la pistola neumática, sino porque trabajan 14 asistentes por coche.

 

 

El cambio de neumáticos, ayer y hoy.

 

A fin de cuentas, Vignone apunta: “El automovilismo se hizo conocido porque muestra tipos que hacen cosas que la gente normal no puede hacer”. Por su parte, González Rouco concluye que por más recaudos que se tomen, los riesgos son inherentes al automovilismo “porque es eso mismo lo que motiva hasta a los propios pilotos a competir y lo que los hace ser vistos como verdaderos héroes”.

 

 

 

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