Especiales • A 60 AÑOS DEL 4º TÍTULO MUNDIAL DE FANGIO

De Balcarce al Olimpo de la F1

Un perfil del quíntuple campeón de la Máxima. Sus inicios, sus principales logros deportivos, sus accidentes más graves y su vida personal.

T. Morrison, F. Catanzaro, M. Concetti, P. Cappetta y J. Zurro // Martes 23 de agosto de 2016 | 14:55

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Fangio en su épico triunfo en Alemania ‘57 con Maserati. (Fotos: f1-photo.com).

Su padre era albañil, él fue un hombre humilde que provino de un entorno nada extraordinario y aun así, encajó en cada compañía. A pesar de la fama internacional y la estatura que logró, siguió siendo un hombre modesto y nunca resultó ególatra ni pomposo”. Así definió Stirling Moss, uno de los mejores pilotos de todos los tiempos, a su ex rival y amigo Juan Manuel Fangio.

 

Nacido el 24 de junio de 1911 en Balcarce, provincia de Buenos Aires, el Chueco fue el cuarto de seis hijos de una pareja de inmigrantes italianos. A los 11 años, mientras estudiaba, comenzó a acercarse a la mecánica, y a los 16 adquirió su primer auto. En 1936 debutó bajo un seudónimo en una prueba no oficial con un taxi Ford A, y en 1938 corrió su primera carrera oficial. Ese mismo año fue también su primera actuación en el Turismo Carretera (TC) como copiloto de otro volante balcarceño en el Gran Premio Argentino de Carretera, que finalizaron séptimos con un Ford.

 

Con Moss, uno de sus grandes rivales, en el Gran Premio de Italia de 1956.

 

En el TC, Fangio ganó dos títulos (1940 y 1941) a bordo de un Chevrolet y con los hermanos Gálvez como principales rivales con Ford. En 1947, tras la Segunda Guerra Mundial, participó al mando de un Mecánica Nacional de la primera temporada internacional de coches Grand Prix, junto a los principales ases del Viejo Mundo. En Europa empezó a correr regularmente en 1949, ganando en seis de diez competencias; y al año siguiente debutó en el primer Campeonato Mundial de F1, obteniendo el subcampeonato con Alfa Romeo.

 

Cuenta la historia que antes de irse a Europa, apoyado por el entonces presidente Juan Perón y el ACA, el Chueco dijo: “Sólo espero ganar alguna carrera para no defraudar tanto esfuerzo”. Lejos de defraudar, fue un orgullo para el país. Durante su campaña conquistó cinco títulos mundiales, siendo el único en hacerlo con cuatro equipos distintos: en 1951 con Alfa Romeo, en 1954 y 1955 con Mercedes Benz, en 1956 con Ferrari y en 1957 con Maserati, tras una épica victoria en el circuito de Nürburgring, uno de los más difíciles del mundo. Con Maserati también fue subcampeón en 1953.

 

 En la grilla del GP de Francia de 1954, donde debutó con Mercedes.

 

Fangio ostenta aún hoy el mayor porcentaje de carreras ganadas en F1 (47%), de pole positions (57%) y de récords de vuelta en carrera (45%). Además, durante 46 años tuvo el récord de campeonatos mundiales. Sólo fue superado por Michael Schumacher en 2003, que al lograrlo declaró: “No se puede comparar a alguien como Fangio en los tiempos actuales. El está en un nivel más alto del que yo me veo a mí mismo. Absolutamente, no hay comparación posible”.

 

Pese a ser considerado por muchos el mejor piloto de la historia, el Quíntuple nunca dejó de ser una persona humilde. Y así lo dejó plasmado con su célebre frase “siempre hay que tratar de ser el mejor, pero nunca creerse el mejor”. Que la admiración por su figura trascendió a sus contemporáneos lo confirman también dichos de Ayrton Senna, que en 1983 se bajó de lo más alto del podio del GP de Brasil para recibir el trofeo en manos del argentino, a quien le dijo: "Ningún piloto puede estar encima de usted”.

 

 El Quíntuple, visitando la F1 en 1991

 

Senna también explicó: “Sus cinco títulos serán únicos por más que otro los supere. Los logró en la época más difícil y peligrosa”. Ese peligro del que hablaba el brasileño se le manifestó a Fangio en varias ocasiones.

 

En la Buenos Aires-Caracas de 1948, a la altura de Huanchacho, Perú, Fangio cayó con su Chevrolet por un barranco, muriendo su copiloto, Daniel Urrutia. Y en 1952 volvió a salvarse en Monza. Llegó al circuito italiano tras un largo viaje desde Belfast, una hora antes de la largada y, poco después, pisó el cordón en la famosa curva de Lesmo. Su auto se fue contra unos fardos, despidiéndolo del cockpit y haciéndolo volar por el aire. El balcarceño estuvo internado más de cuatro meses y luego debió afrontar una larga recuperación.

 

Otro singular episodio fue su secuestro en 1958, en Cuba, donde -ya retirado de la F1- iba a correr una prueba de autos sports. Los revolucionarios castristas consideraron que el mejor modo de ridiculizar a la dictadura de Fulgencio Batista era raptar al Quíntuple. La carrera fue breve debido a un gran accidente, por lo que más tarde Fangio reflexionó: “Yo podría haber estado en ese choque, así que mis secuestradores me salvaron la vida”. Liberado después de 26 horas de cautiverio, declaró: “Me han tratado de un modo excelente. Si lo hecho por los rebeldes fue por una buena causa, entonces, como argentino, yo lo acepto como tal”.

 

 

Indiscutido en lo deportivo, Fangio tuvo algunas cosas perosnales que no pocos le reprochan. Una de ellas, como presidente honorario de Mercedes Benz Argentina, cuando en la última dictadura desaparecieron 13 trabajadores de la marca. La historia cuenta que el Chueco le dio la espalda al pedido de familiares y trabajadores de Mercedes para que intercediera. Además, Fangio, que nunca se casó, tuvo tres hijos que jamás reconoció. Uno de ellos con Andrea Berruet, su pareja por 20 años.

 

La vida del Quíntuple se apagó el 17 de julio de 1995, a sus 84 años, por causa de una insuficiencia respiratoria. El entonces presidente Carlos Menem dispuso el Salón Blanco de la Casa de Gobierno para su funeral, al que asistieron muchos amigos, familiares y figuras del automovilismo. Entre ellas, su viejo rival Moss, que muy dolido expresó: "Fangio fue un artista del volante. Era el mejor y nunca me lo hizo sentir".

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