Especiales • A 60 AÑOS DEL 4º TITULO MUNDIAL DE FANGIO

El campeonato que más le costó

En 1956 el astro argentino llegó a Ferrari tras el retiro de Mercedes Benz, pero su paso por el legendario equipo italiano estuvo signado por numerosas fallas mecánicas. Un inusual gesto de su compañero Peter Collins le ayudó a conquistar una nueva corona de F1.

M. Klajnberg, J. Burg y S. Calvete // Martes 23 de agosto de 2016 | 14:50

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Fangio, al volante de la Ferrari del ‘56 (Foto: Grandprixhistory.org)

El 2 de septiembre de 1956 Juan Manuel Fangio obtuvo a los 45 años su cuarto Campeonato Mundial de Fórmula 1, el tercero en forma consecutiva. Este fue además el único que ganó con la mítica escudería Ferrari, que ese año compitió con autos Lancia modificados por el equipo de Maranello.

 

Los especialistas dicen que ese título fue el más reñido de los cinco que conquistó el argentino, ya que no sólo se definió en la última fecha sino que allí su compañero Peter Collins decidió darle su coche, renunciando así a sus propias posibilidades de luchar por la corona.

 

Ese año la competición empezó el 22 de enero en Buenos Aires, donde Fangio salió victorioso, pero compartiendo el logro con su compañero Luigi Musso, ya que por una falla en la bomba de nafta de su auto pasó a conducir el del italiano cuando éste marchaba quinto. Eso significó que el Chueco sumara cinco puntos: cuatro por el triunfo compartido y uno más por conseguir la vuelta más rápida de la prueba.

 

Luego se disputó la carrera de Mónaco. Allí Fangio escoltó al ganador Stirling Moss (Maserati), compartiendo el segundo puesto con el británico Collins, que le había cedido su vehículo por una falla en el embrague del propio. En su intento por acercarse a Moss, líder desde el inicio, Fangio también se quedó con el récord de vuelta.

 

Después tuvieron lugar las 500 Millas de Indianápolis, en Estados Unidos, pero esa fecha no tuvo incidencia en el desarrollo del torneo porque los pilotos que competían allí no eran los mismos que los del resto del certamen. Por esta razón, ni el argentino ni el resto de los habituales competidores de la F1 participaron en la mítica prueba norteamericana.

 

La siguiente disputa fue en Bélgica, en el circuito de Spa-Francorchamps. Ahí Fangio volvió a sufrir fallas en su máquina cuando iba ganando, forzando su retiro; y Collins logró su primera victoria de la temporada, lo que generó dudas en el balcarceño sobre la dedicación de los mecánicos en atender su máquina.

 

La quinta carrera del torneo se llevó a cabo en Reims, Francia. Ahí Fangio, otra vez en punta, tuvo una vez más dificultades con su auto, que sufrió una pérdida de combustible por la rotura del caño de retorno. En boxes, el campeón reclamó que se solucionara el problema anulando el conducto, tarea que demoraba medio minuto, pero los asistentes optaron por reemplazarlo, tardando más de dos minutos. Esto retrasó al Chueco al cuarto puesto, con el premio consuelo del récord de vuelta, mientras que Collins sumaba otro triunfo y se consolidaba al frente el certamen.

 

Cumplida ya la mitad del Mundial, Fangio era el conductor de Ferrari que más problemas había tenido con su coche. Sobre esto, su mánager esa temporada, Marcello Gianbertone, contó años después en su libro "La mia vita a 300 all'ora" cierta preferencia de Enzo Ferrari hacia Collins por sobre el multicampeón, debido a que Inglaterra era un mejor mercado automovilístico que Argentina para su marca.

 

Luego de Francia, por las numerosas fallas en su vehículo, Fangio tomó la decisión de renunciar al equipo. Sin embargo, el Commendatore le ofreció un mecánico exclusivo para su máquina -algo que el de Balcarce le había reclamado reiteradamente-, logrando modificar su postura.

 

A partir de este momento, el argentino obtuvo dos victorias consecutivas que lo posicionaron como principal candidato al título. La primera de ellas, en Silverstone, Gran Bretaña, donde sumó ocho valiosos puntos; y la segunda en Nürburgring, Alemania, donde cosechó otras ocho unidades, más el punto por el récord de vuelta.

 

La última fecha tuvo lugar en Monza, Italia. Allí un problema técnico volvió a hacerse presente en la Ferrari de Fangio (rotura de un brazo de la dirección), forzándolo a otro abandono. El equipo quiso que Musso, quien iba segundo de Moss, le cediera su coche, pero el italiano se negó. Los autos de sus otros compañeros no estaban en condiciones, excepto el de Collins, que iba tercero y aún tenía chances de ser campeón.

 

Así y todo, el británico se detuvo en boxes a cambiar gomas y sorpresivamente le dio su vehículo a Fangio. No sólo para que celebrara su cuarta corona cruzando la meta sino que para intentara ganar la carrera para el equipo. Lo que no ocurrió por poco, ya que el Chueco llegó segundo, a poco segundos de Moss. De esta forma, el argentino terminó como líder del campeonato con 30 puntos, seguido por Moss (27) y Collins (25). 

 

 

Collins cede su auto en Monza (Foto: gentileza J. Salgado Uribe)

 

“Collins sólo podía ser campeón en caso de ganar con récord de vuelta y en ese momento estaba tercero, pero eso no desmerece para nada su gesto. La carrera no había terminado, por lo que mantenía sus chances intactas cuando me entregó su auto. El segundo puesto nos otorgó tres puntos a cada uno, aunque en mi caso no me sirvieron ya que tuve que descartarlos (sólo se computaban los cinco mejores resultados de cada piloto), pero nunca olvidaré ese gesto”.

 

Esa fue una de las tantas veces que Fangio reconoció la actitud de Collins. Cuenta la leyenda que, en medio de los festejos, el británico le dijo al oído: “No se preocupe, Maestro. Soy joven y ya tendré otras posibilidades”. Sin embargo, esto no pudo cumplirse ya que Collins moriría en el Gran Premio de Alemania de 1958.

 

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