Especiales • LA NEGATIVA A UN CARGO PÚBLICO

En busca de “la fórmula de la patria”

El 22 de agosto de 1951, millones de personas aguardaban frente al Ministerio de Obras Públicas que Evita aceptara la candidatura a vicepresidenta, motorizada por la CGT y el Partido Peronista Femenino, para secundar a su marido y entonces primer mandatario Juan Domingo Perón. Ella le habló a sus descamisados, pero evitó responder el pedido.

M. Alderete, J. Beros y A. Bronzini // Miércoles 17 de agosto de 2016 | 19:22

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Cabildo Abierto del Justicialismo. (Foto: Instituto Nacional Juan Domingo Perón)

Un día como hoy, 65 años atrás, la Avenida 9 de Julio a la altura de la calle Belgrano, en el centro de Buenos Aires, era escenario de uno de los actos más concurridos durante el peronismo: el Cabildo Abierto del Justicialismo. El objetivo de la jornada era proclamar a Eva Duarte como vicepresidenta de la fórmula que encabezaba su marido y primer mandatario, Juan Domingo Perón, de cara a las elecciones de noviembre de 1951.

 

A principios de 1951, la Confederación General del Trabajo (CGT) y el Partido Peronista Femenino, pilares del movimiento peronista, comenzaron a gestar la idea de una Evita vicepresidenta, pero primero debían intentar persuadirla para que aceptara. Tiempo después, hicieron el planteo oficial a Perón, con el fin de concretar la fórmula “Perón-Perón”, pero el mandatario evadió el petitorio y sostuvo que era temprano para dar anuncios oficiales.

 

Había una íntima relación entre la CGT y el liderazgo de Evita: la CGT era la ‘columna vertebral’ del peronismo, y gran parte de los aportes que financiaban la fundación de la primera dama provenían del sindicalismo”, explica Santiago Regolo, investigador del Instituto Nacional de Investigaciones Históricas Eva Perón. El sindicalismo, de alguna manera, pujaba poder dentro del propio movimiento.

 

 

El 22 de agosto, ya oficializada la fórmula presidencial de la Unión Cívica Radical (UCR) -Ricardo Balbín presidente y Arturo Frondizi vicepresidente-, casi dos millones de personas se congregaron frente a un balcón del Ministerio de Obras Públicas, enmarcado con la frase “Juan Domingo Perón-Eva Perón – 1952-1958, la fórmula de la patria”.

 

Hoy, mi general, en este Cabildo del Justicialismo, el pueblo se reúne para decir que quiere que el general Perón siga dirigiendo los destinos de la Patria. Yo siempre haré lo que diga el pueblo, pero les digo a los compañeros trabajadores que así como hace cinco años dije que prefería ser Evita antes que la esposa del presidente, si ese Evita era dicho para calmar un dolor en algún hogar de mi patria, hoy digo que prefiero ser Evita porque, siendo Evita, sé que siempre me llevarán muy dentro de su corazón”, dijo ella ante la multitud: la primera dama, entonces, no rechazó ni aceptó la candidatura.

 

Finalmente, el 31, las radios del país transmitieron la voz quebrada de una mujer que renunciaba a los honores, pero no a la lucha. La abanderada de los humildes rechazó de manera irrevocable y definitiva ser candidata a vicepresidenta. “El Cabildo Abierto mostró que el peronismo no era monolítico, erógeno y sin fisuras. La enfermedad de Eva entró dentro de las interpretaciones del rechazo a la candidatura, y selló cualquier tipo de discusión política, para no exponer las colisiones internas del movimiento”, remata Regolo.

 

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