Política • LA NEGATIVA A UN CARGO PÚBLICO

La renuncia “irrevocable” de Evita a ser vicepresidenta

El 31 de agosto de 1951, la entonces primera dama, Eva Duarte, comunicó por cadena nacional radial su decisión de rechazar la candidatura en la fórmula encabezada por su marido, Juan Domingo Perón. El renunciamiento de “la abanderada de los humildes” impactó duro, principalmente, en el movimiento peronista.  

S. Betancur, B. Crudo, S. Longo, C. Ortolani y L. Sfeir // Miércoles 17 de agosto de 2016 | 19:14

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Evita hizo el anuncio oficial por radio. (Foto: web Radio Nacional)

“Estoy segura de que el pueblo argentino y el movimiento peronista, que me lleva en su corazón, que me quiere y que me comprende, aceptan esta decisión, porque es irrevocable y nace de mi corazón”, fundamentó Eva Duarte de Perón, el 31 de agosto de 1951 cuando, por Radio Nacional Argentina, anunció su renuncia a la candidatura a la vicepresidencia en la fórmula presidencial que encabezaba su marido y entonces presidente de la Argentina, Juan Domingo Perón.

 

Eva Duarte, llamada cariñosamente Evita, fue la esposa de Perón entre 1945 y 1952, cuando murió de cáncer. Por su labor social con la clase trabajadora, su defensa de los derechos de las mujeres, la creación del Partido Peronista Femenino y la labor de la Fundación Eva Perón, principalmente, se consagró como una figura querida y admirada. Esto la llevó a recibir, de parte del movimiento obrero, la candidatura a la vicepresidencia. Según Damián Cipolla, historiador del Museo Evita, lo que se buscaba era lograr la fórmula “Perón-Eva Perón” y, de esta manera, concentrar todo el poder en un binomio político. Pero nunca sucedió.

 

“La renuncia de Eva significó una gran tristeza colectiva para las bases peronistas. Su corrimiento generó la conciencia de una pérdida para los sectores populares”, argumentó el sociólogo Pedro Damián Orden. Para Carlos Caramello, coautor del libro “Eva Perón: discursos completos”, Evita era una figura simbólica más cercana al pueblo que el presidente Perón. “Ella era el puente entre los trabajadores y el presidente. Cuando rechazó el cargo, el puente se derrumbó”, graficó.

 

La candidatura a la vicepresidencia la ocupó Juan Hortensio Quijano, quien murió antes de asumir. Según el politólogo Ernesto Calvo, en las presidenciales de 1951 los peronistas sentían el deber de seguir apoyando a Perón, que obtuvo el 62% de los votos, contra el 32% de la Unión Cívica Radical.

 

A la hora de encontrar motivos, Caramello consideró que la renuncia de Eva fue por su enfermedad. Alicia Dujovne, periodista y autora del libro “Eva Perón: la biografía”, apuntó a una lucha de egos entre Perón y Evita, y lo fundamentó al recordar que Quijano también tenía cáncer y, además, murió más de tres meses antes que la primera dama. Cipolla sostuvo que las Fuerzas Armadas pudieron haber influido en la renuncia. “Había muchos grupos, entre ellos los militares, que no aceptaban a Evita como vicepresidenta. Había tensiones internas bastante importantes en el gobierno de Perón con las Fuerzas Armadas”, argumentó el historiador.

 

Eva, en su discurso radial, afirmó: “(Tengo) una sola y gran ambición personal: que de mí se diga, cuando se escriba este capítulo maravilloso que la historia seguramente dedicará a Perón, que hubo al lado de Perón una mujer que se dedicó a llevarle al presidente las esperanzas del pueblo, que Perón convertía en hermosas realidades, y que a esta mujer el pueblo la llamaba cariñosamente Evita. Nada más que eso”.

 

EL AUDIO DE LA RENUNCIA 

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