Especiales • A 50 años de la fuga de cerebros

La intervención que nos pegó a todos

Con el Estado de bandera y la policía como fuerza represora, Onganía y la Revolución Argentina no sólo se encargarían de terminar con la Época Dorada de la UBA, sino que también lo harían con el resto de las universidades publicas.

J. Agrest, I. Borro, L. Calvo, G. Díaz, A. Sosa y R. Speranza // Miércoles 06 de julio de 2016 | 17:32

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A las intervenciones, las golpizas y los controles, se sumó el cierre de algunas carreras, como Psicología, Sociología o Cine.

Mediante reformas y represión, la Junta Militar, liderada por el general Juan Carlos Onganía, logró su objetivo: quitar la autonomía y libertad a las universidades ya que, según los propios dictadores, eran lugares donde ideologías como el peronismo y el comunismo se difundían con entusiasmo entre los jóvenes, lo que "ponía en peligro la seguridad e integridad del país".

 

“Veían con malicia a la universidad, la consideraban como un centro de adoctrinamiento comunista, dijo el abogado Ramón Torres Molina, profesor de Historia Constitucional de la Facultad de Derecho de la Universidad de La Plata.

 

 

 

Pero no fue sólo la UBA la que sufrió clausuras y represión: todas las universidades públicas fueron intervenidas. En 1966, Torres Molina trabajaba en la Universidad de La Plata como ayudante de Sociología y recuerda: “La universidad estaba funcionando y, de un día para el otro, estaba la policía dentro. La habían intervenido. Recién pude volver en el año '83”.

 

A las intervenciones, las golpizas y los controles, se sumó el cierre de algunas carreras, como Psicología, Sociología o Cine.

 

 

 

Finalmente, quedaron aquellos decanos que aceptaron ejercer una función controladora sobre la universidad. Aquellos que no se quisieron adaptar a esta condición, fueron relevados y en su lugar se designó a interventores del Ministerio de Educación.

 

“Este gobierno que se titula Revolución Argentina tenía una política a largo plazo a diferencia de otras dictaduras militares. Se proponía modificar la institucionalidad de nuestro país, las revoluciones sociales y la economía”, aseguró Torres Molina. El Estatuto que el gobierno de facto le agregó a la Constitución fue un claro ejemplo de lo que quería la Junta Militar. Con esa herramienta, modificó la aplicación de las leyes según su gusto y, además, benefició a aquellos que apoyaron su intervención con la transferencia hacia las clases altas de fondos originalmente destinados a los más humildes.

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