Especiales • A 40 AÑOS DE LA NOCHE DE LOS LÁPICES

Vagilati: un apellido de tortura y dolor

Ana Rita es hija del fallecido Valentín Milton Pretti, quien participó en las operaciones que estableció la policía de Ramón Camps, el militar que encabezó el operativo de secuestros y asesinatos el 16 de septiembre de 1976. Así, aún después de despojarse del apellido de su padre, Vagliati vive su vida sabiendo que es la hija de un represor.

I. Casazza, C. Chávez Flores, J. Coconier, V. Cruz García, B. Gandini, J. Jimenez, J. Lassalle Andrés, A. Silva, H. Stein // Martes 05 de julio de 2016 | 15:01

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Ana Rita Vagliatti, hija del represor Valentín Milton Pretti. (Foto: FM noticias)

“Soy la hija de un torturador. Quiero terminar con este linaje de muertes porque no acepto se la heredera de todo ese horror”. Ana Rita Vagliati es hija del ex policía bonaerense ya fallecido Valentín Milton Pretti, denunciado como torturador mientras estuvo en el Comando de Operaciones Tácticas (COT-1), Pozo de Banfield, Pozo de Quilmes y Puerto Vasco durante la última dictadura militar.
Al llegar a su casa, Pretti se reunía a conversar con su esposa y sus hijos sobre lo sucedido en el día. Sin ningún tipo de filtro, el comisario contaba las torturas y los asesinatos que realizaba en su “trabajo”. “El no era un psicótico, cumplía órdenes del aparato estatal”, explicó su hija. Cada mes le daba la mitad del sueldo a su mujer Juana Vagliati, y con autos de lujo el hombre exponía cierto crecimiento económico. Entre los elementos saqueados por Pretti a los desaparecidos se encontraban libros marxistas, que Ana Rita los leía desde corta edad. En uno de los encuentros diarios, el torturador contó como asesinó a un niño; a partir de ese momento Ana Vagliati decidió dejar la casa.
A Milton Pretti lo fueron a buscar en 1986, según contó Vagliati en una entrevista, en la época de los juicios a las juntas militares. En ese momento, el represor planeó un viaje a Paraguay que no pudo concretar. “Muchas veces le pregunté a mi papá que me dijera lo que había hecho. Me ocultaba muchas cosas”, sostuvo su hija. Ana contó que en esos años su padre temía la verdad.
En 2004, Ana Rita Pretti comenzó los trámites para cambiar su apellido a Vagliati, el de su madre. Luego de muchas sisiones de terapia de la mano de Emilio Montilla, quien la ayudó a habalr sobre el tema que tanto la atormentaba, decidió hacer la presentación en los Tribunales de Lomas de Zamora. Para Vagliati significó “romper un trauma y reivindicar a mi madre, que murió torturada por todo lo que había vivido al lado de mi padre”.
Luego de tres años de lucha, la justicia autorizó a Ana Rita Pretti suprimir el apellido que tanto la avergonzaba. El fallo, firmado por los jueces María Almeida, Liliana Vicente y José Imperiali, dispuso que la mujer se reinscriba en el Registro Civil como Ana Rita Laura Vagliati y ordenó a esa institución que le otorgue un nuevo DNI con esa filiación.
En la actualidad, Ana Rita es licednciada en periodismo y forma parte de la Comisión multisectorial que buscó cerrar el Pozo de Banfield. Su parde estuvo al mando del centro clandestino y también del COT-1, donde torturó al periodista Jacobo Timerman. Además, Ana conduce un programa en Radio Grádica, trabaja junto a adolescentes con adicciones y es docente del Instituto Lomas de Zamora.

Soy la hija de un torturador. Quiero terminar con este linaje de muertes porque no acepto ser la heredera de todo ese horror”. Ana Rita Vagliati es hija del ex policía bonaerense ya fallecido Valentín Milton Pretti, quien tuvo una relación estrecha con el general Ramón Camps, el represor responsable de los secuestros y asesinatos el 16 de septiembre de 1976, en la llamada Noche de los Lápices. Además, Pretti fue denunciado como torturador mientras estuvo en el Comando de Operaciones Tácticas (COT-1), en el Pozo de Banfield, en el Pozo de Quilmes y en Puerto Vasco durante la última dictadura militar.

 

Al llegar a su casa, Pretti se reunía a conversar con su esposa y sus hijos sobre lo sucedido en el día. Sin ningún tipo de filtro, el comisario contaba las torturas y los asesinatos que realizaba en su “trabajo”. “El no era un psicótico, cumplía órdenes del aparato estatal”, explicó su hija. Cada mes le daba la mitad del sueldo a su mujer Juana Vagliati, y con autos de lujo el hombre exponía cierto crecimiento económico. Entre los elementos saqueados por Pretti a los desaparecidos se encontraban libros marxistas, que Ana Rita los leía desde corta edad. En uno de los encuentros diarios, el torturador contó como asesinó a un niño; a partir de ese momento Ana Vagliati decidió dejar la casa.

 

A Milton Pretti lo fueron a buscar en 1986, según contó Vagliati en una entrevista, en la época del Juicio a las Juntas. En ese momento, el represor planeó un viaje a Paraguay que no pudo concretar. “Muchas veces le pregunté a mi papá que me dijera lo que había hecho. Me ocultaba muchas cosas”, sostuvo su hija. Ana contó que en esos años su padre temía la verdad.

 

En 2004, Ana Rita Pretti comenzó los trámites para cambiar su apellido a Vagliati, el de su madre. Luego de muchas sesiones de terapia de la mano de Emilio Montilla, quien la ayudó a hablar sobre el tema que tanto la atormentaba, decidió hacer la presentación en los Tribunales de Lomas de Zamora. Para Vagliati significó “romper un trauma y reivindicar a mi madre, que murió torturada por todo lo que había vivido al lado de mi padre”.

 

Luego de tres años de lucha, la justicia autorizó a Ana Rita Pretti suprimir el apellido que tanto la avergonzaba. El fallo, firmado por los jueces María Almeida, Liliana Vicente y José Imperiali, dispuso que la mujer se reinscriba en el Registro Civil como Ana Rita Laura Vagliati y ordenó a esa institución que le otorgue un nuevo DNI con esa filiación.

 

En la actualidad, Ana Rita es licenciada en periodismo y forma parte de la Comisión multisectorial que buscó cerrar el Pozo de Banfield. Su padre estuvo al mando del centro clandestino y también del COT-1, donde torturó al periodista Jacobo Timerman. Además, Ana conduce un programa en Radio Gráfica, trabaja junto a adolescentes con adicciones y es docente del Instituto Lomas de Zamora.

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