Especiales • A 50 años de la fuga de cerebros

¿Qué pasó con Clementina?

Fue la primera computadora utilizada para investigaciones científicas del país y de todo Latinoamérica. Pero distintos episodios de su historia muestran que, además, es una de las representaciones más fieles de las turbulencias políticas del país.

F. DE CARLI @DESDEFRANCO, I. FERREIRO @FERREIRONACHI, S. REINA @INFOREINA // Viernes 27 de mayo de 2016 | 16:40

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Clementina funcionó en el Instituto de Cálculo de la UBA.

"Clementina" fue el nombre que recibió la primera computadora que se utilizó en la Argentina y en toda América Latina en ámbitos académicos. Construida por la empresa británica Ferranti, fue el principal símbolo del proyecto de ciencia y desarrollo impulsado por el matemático y vicedecano de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UBA (FCEN), Manuel Sadosky. Él también fue el director del Instituto de Cálculo (IC) y creador de la carrera de Computador Científico en 1963. Su plan fue interrumpido por “La Noche de los Bastones Largos” el 29 de julio de 1966.

 

La máquina fue adquirida en 1958 por un monto de 152 mil libras esterlinas (aproximadamente 3 millones de dólares actuales), pero recién comenzó a funcionar en 1961. Para esto se construyó una sala especial en el primer edificio de Ciudad Universitaria, debido a que la computadora debía estar en un espacio con capacidad para alojar los 18 metros de gabinetes metálicos y el sistema de refrigeración para disipar el calor que producían los 68 KiloWatts de potencia.

 

Clementina fue instalada en el Instituto de Cálculo (IC), una dependencia de la facultad dedicada a la investigación computacional. La máquina brindó servicios muy diversos: realizó modelos económicos, trabajos estadísticos para las empresas estatales, modelos de simulación de ríos, cálculos sobre la órbita del cometa Halley y traducciones lingüísticas.

 

 

Luego de la trágica noche del 29 de julio de 1966, todos los científicos del IC se vieron obligados a renunciar y solamente quedaron un operador y algunos programadores “junior”.

 

Sadosky y su equipo habían logrado situar al país en un lugar de avanzada dentro de esta disciplina en pocos años, aunque esto también significaba un alto nivel de exigencias: “El principal obstáculo que tiene el Instituto para el logro de sus fines es la vejez de la máquina computadora actualmente en servicio", sostenía el IC en el 1966, durante una presentación frente al Gobierno Nacional en pedido de la renovación del equipamiento.

 

En efecto, para el momento de la intervención de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales (FCEN), estaban muy avanzadas las gestiones para adquirir un moderno equipo francés Bull G-60 en reemplazo de Clementina, con aporte de fondos del Estado y ciertas facilidades financieras negociadas por el rector Rolando García. Luego de la intervención, se frenó este proyecto de compra y se iniciaron varios planes de recambio que fracasaron sistemáticamente.

 

“Cuando el primer interventor se encuentra con ese expediente, hace evaluar el proyecto de compra por algunos matemáticos que usaban la computadora pero que desconocían la gestión y no podían opinar con base técnica. Así, se frenó el proyecto de compra para empezar de cero un plan de recambio. Clementina sobrevivió hasta 1970 gracias a la Noche de los Bastones Largos, explicó Raúl Carnota, perteneciente al Proyecto Salvemos la Memoria de la Computación Argentina (SAMCA).

 

“El principal legado que dejó Sadosky fue la idea de poner a la universidad en la avanzada científica desarrollando proyectos de interés nacional. Creo que actualmente en la FCEN hay una corriente que busca dar continuidad a esa tradición, pero que se mezcla con una fuerte tendencia a desentenderse del entorno, del para qué y para quiénes se hace lo que se hace, para forjar la propia carrera exitosa”, expresó Carnotta.

 

La jubilación definitiva de Clementina se produjo a inicios de septiembre de 1970, no sólo por la precaria disponibilidad de sus repuestos, sino principalmente por su antigüedad: tras 10 años de carrera, tuvo que dar lugar a las nuevas computadoras. Actualmente, sus únicos restos se encuentran en el Hall central del Pabellón 1 de Ciudad Universitaria, cerca de un metegol y una mesa de ping pong. Los estudiantes se sientan y apoyan sus pertenencias sobre el mismo gabinete donde, hace más de 50 años, Sadosky y sus colaboradores sembraron los cimientos de las Ciencias de la Computación argentina.

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Comentarios

Museo de informatica   |  15-02-2017 16:54:41

Puede ver al replica de Clementina en el Museo de informática de la República Argentina enMarcelo T de Alvear 740 - CABA - Viernes y sábados de 17 a 21 horas. - www.museodeinformatica.org.ar

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