Especiales • Noche de los Lápices

La cultura adolescente en 1976

La llegada de la dictadura el 24 de marzo de 1976 significó mucho más que un cambio político. Los aires de liberación cultural que se empezaban a sentir con el gobierno de Cámpora fueron suplantados por la censura en todos los ámbitos, desde la prohibición de determinadas canciones y libros hasta en los uniformes escolares.

C. Marcolín, J. Groisman. A. Literas, S. Guerrero y P. Urriza // Viernes 06 de mayo de 2016 | 19:14

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La moda en los '70 incluía pantalones acampanados llamados “pata de elefante”, minishorts, remeras cortas, minifaldas y zapatos con plataforma.

“He muerto muchas veces, acribillado en la ciudad. Pero es mejor ser muerto, que un número que viene y va”, cantaba León Gieco en el "El fantasma de Canterville". Lejos de ser inocente, la frase hace una clara alusión al momento político que vivía la Argentina a mediados de los '70.

 

Pero Gieco no era el único que utilizaba el arte para compartir su pensamiento. Gran parte de la cultura que consumían los jóvenes de esa época estaba plagada de contenido ideológico y, por lo tanto, sufrió las consecuencias de la censura.

 

Literatura latinoamericana al poder

Entre libros censurados por la dictadura, se destacan los de escritores latinoamericanos, como Mario Vargas Llosa o Paulo Freire. La prohibición no fue exclusiva para la literatura adulta, también se extendió a las narraciones infantiles, como "Un elefante ocupa mucho espacio", de Elsa Bornemann y "El Principito", de Antoine de Saint-Exupery. Uno de los libros que sufrió esta prohibición fue "La torre de cubos" de Laura Devetach. Sin embargo, el libro siguió circulando “pero sin mi nombre. Fue incluido en antologías, los maestros hacían copias a mimeógrafo y se los daban para leer a los alumnos. Muchos lectores se me acercaron después y me dijeron que habían leído mis cuentos en papeles sueltos, sin saber de quién eran”, contó la escritora.

 

Rubén Izquierdo, director de la Escuela Normal 3 de La Plata, recordó que muchos de sus amigos con militancia política tenían en sus casas libros que formaban parte de las listas de obras prohibidas por el gobierno de facto, como "La tía Julia y el escribidor", de Vargas Llosa, "Operación Masacre", de Rodolfo Walsh y "Las venas abiertas de América Latina", de Eduardo Galeano.

A continuación, una galería de fotos con algunos de los libros censurados por la dictadura militar:

 

 

 

"Cambiaste de tiempo y de amor, y de música y de ideas"

La música nacional que más escuchaban los adolescentes de la época era la de artistas como Sui Generis, Pappo, Nito Mestre, Charly García, León Gieco, Mercedes Sosa, Luis Alberto Spinetta; mientras que en los “asaltos”, reuniones sociales donde se juntaban los jóvenes, sonaban Palito Ortega, Sandro, Cacho Castaña, Camilo Sesto, entre otros.

 

En cuanto a música internacional, lo que más sonaba era Queen, Led Zeppelin -que en 1976 había sacado su séptimo disco "Presence"-, Los Beatles con su disco recopilatorio "Rock'n Roll Music" y "Animals", de Pink Floyd.

 

Listas negras. El gobierno de facto creó las infames “listas negras” para evitar la difusión de artistas considerados “subversivos”. Figuraban desde Luis Alberto Spinetta, Charly García o León Gieco, hasta folcloristas “politizados” como Horacio Guaraní, Ariel Ramírez o César Isella. Las prohibiciones que más llamaban la atención eran las de Sandro, Cacho Castaña y Palito Ortega, ya que en sus temas no se hacía mención a posturas políticas.

 

Sin embargo, hubo también casos de bandas que se enfrentaban a la dictadura pero no eran reprimidas. “Los Violadores por supuesto salieron a putear a los milicos directamente”, cuenta Esteban Cavanna, exmánager de artistas como Los Fabulosos Cadillacs, Pilsen y Lumumba, y autor del libro "Uno, dos, Ultraviolento. La Historia de los Violadores". “Y claro, para los milicos si eras un loco vestido de negro con cresta, eras un pobre pibe que venía de Saturno, no eras un subversivo, no eras peligroso. Entonces sí, te metían en cana para averiguación de antecedentes pero salías a las 24 horas”, agrega.

 

Muchas canciones tuvieron que sufrir distintos cambios para poder pasar la censura. Este es el caso de, por ejemplo, “Sólo le pido a Dios”, de León Gieco. El semanario defensor de la dictadura Somos publicó una foto del Festival de Solidaridad Latinoamericana, con el siguiente texto: “Sólo le pido a Dios que la guerra no me sea indiferente”, adjudicándosela a Gieco.

 

Frente a esto, el periodista de Página 12 Juan Pablo Bertazza plantea: “Una pregunta sería, entonces, si es posible verlas (a las canciones censuradas) de manera independiente a la censura que sufrieron o si, por el contrario, ya quedaron inexorablemente ligadas a la prohibición y, entonces, ya no hay escapatoria ni a la sobrevaloración ni a la subestimación”.

 

En la siguiente lista de reproducción aparecen los temas más emblemáticos de la época:

 

 

 

La gran pantalla censurada

“Películas como 'Comandos azules', de Emilio Vieyra, o 'La mamá de la novia', de Enrique Carreras, eran el claro ejemplo de lo que querían transmitir a la sociedad: historias en donde la sociedad estaba en equilibrio y no existían los conflictos”, asegura el cineasta Ricardo Cortés.

 

Las películas que se podían ver estaban llenas de mensajes oscuros. Las películas de Olmedo, Porcel, entre otras, mediante el exhibicionismo, intentaban distraer a la gente mientras que, películas que mostraban lo que se vivía en América Latina, como las del cineasta argentino Raymundo Gleyzer, eran censuradas de manera injusta”, agregó Cortés.

 

Dentro de los films que fueron censurados, se encuentran "Teorema", de Pier Paolo Pasolini; "Los hijos de fierro" y "La hora de los hornos", las dos de Pino Solanas.

 

Por otro lado, el cine europeo tenía más influencia que el norteamericano. Las películas de afuera más conocidas de aquella época eran "Sacco y Vanzetti" de Giuliano Montaldo; "El exorcista", de William Friedkin; "Último tango en París", de Bernardo Bertolucci que fue censurada; "El Padrino" de Francis Ford Coppola; "Taxi Driver" de Martín Scorsese; "La Naranja Mecánica", de Stanley Kubrick y "Rocky", de John Avildsen.

 

En este video se ven algunos fragmentos de las películas más importantes de la década:

 

 

 

Y al fin llegó la minifalda

La moda en los '70 se caracterizaba por el uso de pantalones anchos estilo acampanados llamados “pata de elefante” u “oxford”, los minishorts, remeras cortas que dejaban entrever el ombligo, “puperas”, las minifaldas y las plataformas, tanto en mujeres como en hombres.

 

Otra de las prendas que compartían ambos géneros eran los llamados "jardineros", tanto de jean como de algodón. "Aunque se supone que la moda sólo afecta a las mujeres, a los hombres los marca bastante también", contó Susana Saulquin, especialista en sociología del vestir y autora de varios libros, entre ellos "Política de las apariencias".

 

En cuanto a los peinados se destacaba sobre todo el pelo largo y la barba sin afeitar en los hombres. En la siguiente galería de imágenes se muestran los conjuntos más usados de la época:

 

 

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