Especiales • A 50 años de la fuga de cerebros

El recuerdo de una noche violenta

Ex alumnos, profesores, decanos y testigos que estuvieron en la Universidad de Buenos Aires (UBA) recuerdan aquella fatídica noche.

A. Laboratto, M. Müller, M. Pellegrini, S. Aguilera, D. Fazio // Viernes 06 de mayo de 2016 | 18:58

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La renuncia o el exilio de varios profesores, estudiantes y autoridades de la UBA fueron algunas de las consecuencias para aquellos que decidieron resistir a la intervención de la policía en La Noche de los Bastones Largos.

 

Fortunato Datón, ex profesor de Exactas, viajó desde China a Buenos Aires donde se reunió con sus colegas y decidieron dejar sus cargos. Según un trabajo hecho en 1970 por la investigadora del Instituto Torcuato Di Tella, Marta Slemenson, fueron 1370 profesores los que tuvieron que renunciar en la UBA.

 

Otra consecuencia fue el exilio: 301 docentes emigraron y continuaron dando clases en el exterior. De ellos, 215 eran científicos y 86 investigadores en distintas áreas. En general, decidieron permanecer en Latinoamérica, principalmente en Chile y Venezuela, pero también en Perú, Uruguay, Brasil, Estados Unidos y Europa. Por el gran número de exilios, el país sufrió una importante "fuga de cerebros".

 

Sergio Morero fue el único periodista que cubrió la toma de la facultad de Ciencias Exactas en julio de 1966. Cuando los policías intervinieron la facultad, Morero mostró la credencial de periodista y al entrar se dirigió al patio central donde ya veía las secuelas de los gases lacrimógenos. Luego, un policía le ordenó que se fuese y se escondió en el subte E, desde donde veía salir a todos los alumnos y docentes heridos.

 

En el 30° aniversario de aquella noche represiva, Sergio Morero recopiló testimonios valiosos de las víctimas y los plasmó en el libro  La Noche de los Bastones Largos, cuya primera edición salió a la calle en julio de 1996 junto al diario Página 12. El libro incluye el testimonio del biólogo Luis Quesada, ex alumno de la facultad de Exactas: “Los grupos de trabajo cuando se iban a Chile, a Venezuela o a Estados Unidos, iban con el equipo completo: el profesor titular, el asociado, el adjunto, el ayudante de primera, el de segunda y los estudiantes más avanzados”.

 

El ex vicedecano Manuel Sadosky le contó a Morero: “Había muchos policías pegando con palos de madera. A Carlos Varsavsky (profesor científico) lo hirieron en la cabeza y a mí también me golpearon”. A su vez, Quesada sumó que la policía hizo dos filas desde la calle y los pasillos de la facultad hasta el patio central. “A todos los que agarraron los hicieron pasar por el medio y los golpearon”, expresó.

 

Con respecto a la violencia, Quesada contó: “En ningún momento pensaron en hacer un desalojo pacífico porque una vez que hirieron al decano (Rolando García) y le pegaron al profesor norteamericano (Warren Ambrose), la gente se impresionó mucho y no quería más quilombo. Sin embargo, ellos siguieron pegando y a las mujeres también las golpeaban, especialmente en la cara”.

 

Se detuvo a más de 500 profesores. “A la mayoría de los ellos los liberaron esa misma madrugada”, afirmó Sadosky, quien agregó que “lo más deprimente” fue que los pusieron contra la pared del patio y a las mujeres las golpeaban “igual que los hombres”.

 

Warren Ambrose, profesor de Matemáticas en Massachussets Institute of Technology y en la UBA, envió una carta al diario The New York Times en la que detalló los incidentes del 29 de julio de 1966 y se publicó en agosto del mismo año.

 

Después de que el Gobierno emitiera una ley en la que se suprimía la autonomía de la Universidad, Ambrose explicó que los Decanos y el Rector “emitieron una declaración en la cual se negaban a aceptar la supresión de la autonomía universitaria”.

 

El comunicado continuaba así: “El Decano de la Facultad de Ciencias, Dr. Rolando García, convocó a una reunión del Consejo Directivo, de la Facultad de Ciencias”. Lo que se buscaba con eso era tomar la decisión y proponer una ratificación, que fue aprobada posteriormente.

 

Ambrose cuenta cómo al instante de que entraran comenzaron a tirar gases lacrimógenos y tratar violentamente a todos los presentes. El profesor finalizó la carta diciendo: “Esta conducta del Gobierno va a retrasar seriamente el desarrollo del país, una de las razones es el hecho de que muchos de los mejores profesores se van a ir del país”.

 

 

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