Especiales • A 50 años de la fuga de cerebros

"La Noche de los Bastones Largos provocó atraso en la ciencia"

Fortunato Mallimaci, ex decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, reflexiona sobre las consecuencias a nivel científico que provocó la represión de 1966.

J.M. Tovar, M. Napoli, D. San Miguel y C. Villagran // Viernes 06 de mayo de 2016 | 18:57

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Fortunato Mallimaci fue decano de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires.

Hace 50 años, el 29 de julio de 1966,  se quebró la más formidable acumulación de conocimiento científico que la Argentina había logrado hasta mediados del siglo XX. La Noche de los Bastones Largos provocó que miles de científicos argentinos emigraran a Estados Unidos, Inglaterra , Francia , entre otro países, lo que provocó un gran vacío en todas las ramas de la ciencia.  Fortunato Mallimaci, ex decano de la Facultar de Ciencias Sociales de la UBA, reflexiona sobre los impactos de esa noche oscura.

 

-A raíz de la intervención y la represión de La Noche de los Bastones Largos, cientos de docentes e investigadores dejaron su cargo y se exiliaron. ¿Qué consecuencias a nivel desarrollo científico trajo este hecho?

-Este hecho fue importante porque significó una crisis profunda. Como el CONICET es de la época del frondizismo, las universidades habían tenido una amplia difusión de la idea del desarrollismo desde el 57-58 hasta 1966. Y se supone que a ese desarrollo la ciencia debe acompañarlo, sobre todo porque era autónomo, no copiaba a los países más avanzados. De este mismo proceso hay una sospecha sobre la universidad y los científicos como personas que cuestionaban el orden. Había un grupo de científicos en la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA, que debatían sobre el tipo de desarrollo de ese entonces. Ellos empezaron a cuestionar la economía, la cultura, la educación y los que mandaban, no aceptaron esos cuestionamientos internos. El gobierno de Onganía llegó a dialogar durante un mes y durante ese tiempo el Estado no intervino. Por otra parte, la UBA estaba dirigida por Risieri Frondizi, hermano de Arturo. Ellos perdieron la Universidad, y ahí es donde empezó el humanismo cristiano a gobernar con Hilario Fernández Long, ingeniero y educador. Las negociaciones continuaron pero no se llegó a ningún acuerdo, sobre todo en el área de ciencias exactas, el sector más afectado por la represión. Por eso decidieron irrumpir violentamente en la UBA. Con Onganía llegaron la mayoría de las fábricas automotrices extranjeras, que además se expandieron hacia Córdoba y el Conurbano, son los mismos que tres años después hicieron el Cordobazo.Todo un grupo de grandes intelectuales y científicos argentinos pensaron que no podían seguir estando en el país, por eso emigraron a Estados Unidos, Inglaterra y Francia. Allí es cuando empiezan a preguntarse al servicio de quién está la ciencia, de los militares y grupos económicos. Rolando García, cientíco argentino, decía que la ciencia tenía que acompañar el desarrollo, entendiendo desarrollo como mejores condiciones de vida para todos los argentinos. A partir de ahí, una fracción intelectual de científicos se fue, y otro grupo numeroso, se quedó para negociar con los militares.

 

-¿Argentina se atrasó en el desarrollo de nuevas tecnologías y pensamientos?

-Innegable. Son temas que siguen en la actualidad. Los militares tenían el pensamiento de que como salía más barata la mano de obra extranjera, no hacía falta invertir en la industria nacional, por eso era inútil producirla localmente. Es como si el satélite ARSAT lo hubiésemos traído del exterior. Claramente los costos iban a ser más bajos, pero es necesario invertir en la industria nacional. Esto es quitar independencia económica fuerte, quebrar grupos de investigación.

 

-¿Cree que es posible una nueva fuga de cerebros?

-Sí. Se puede ir para atrás, para adelante, puede pasar cualquier cosa. Es fundamental ver a la sociedad desde distintos lugares, porque si lo ven desde uno sólo, se están engañando. Por ejemplo, el CONICET está firmando convenios con China. Queremos que sean de cooperación recíproca, si vienen cinco chinos, cinco argentinos deberían ir allá.

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