Especiales • Elecciones 2015 - Daniel Scioli

El vice de Kirchner: un comienzo difícil

El candidato a presidente conoció a la Presidenta en la Cámara de Diputados, a fines de los '90. Ella le presentó a Kirchner. Anécdotas de una relación compleja.

G. Vinante, J. Luna y S. Peralta // Lunes 14 de septiembre de 2015 | 20:35

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No todas las medidas de Néstor Kirchner como presidente fueron bien vistas por Daniel Scioli, su vice. (Foto: Télam)

“¿Querés ser vicepresidente?, tenés 15 minutos para decidir”, preguntó Kocher. Scioli, nervioso, respondió: “Bueno, voy a jugar”.

El 27 de abril de 2003 la fórmula del Frente para la Victoria (FPV), Néstor Kirchner - Daniel Scioli, obtuvo el segundo lugar en las elecciones presidenciales, con un 22,24 por ciento de los votos por detrás de Carlos Menem, que salió primero, con un 24.

 

Luego que el ex presidente diera de baja su candidatura para la segunda vuelta, el 25 de mayo de 2003 los candidatos del FPV asumieron el poder. El lema de la campaña había sido “Saben cómo hacer un país en serio”.

 

La relación entre Scioli y Kirchner había nacido el 13 de enero de 2002, en El Calafate. El por entonces ministro de Turismo y Deporte se había tomado un descanso con su familia, con motivo de su cumpleaños número 45. El destino elegido fue dentro del país por la crisis económica que azotaba a la Argentina. 

 

“Néstor te quiere conocer”, habían sido las palabras que usó Cristina Fernandez de Kirchner para trasmitirle las ganas que tenía su marido de encontrarse con él. La Presidenta y Scioli se habían conocido en la Cámara de Diputados, a fines de los '90.

 

Ese día ambas familias navegaron por el Perito Moreno y cenaron con el cumpleañero en el Hotel-Restaurante Los Notros, ubicado en el corazón de los glaciares. Horas más tarde, el gobernador de Santa Cruz le confió a Scioli su plan de instalación nacional, que tenía como objetivo llegar a 2007 como un candidato fuerte con posibilidades de pelear la presidencia. Daba por sentado que no se veía como ganador de las elecciones del año siguiente. La cena culminó dejando “una sensación agradable” entre ambos, según relata el libro “Scioli Secreto”, de editorial Sudamericana.

 

Sin embargo, meses después, Eduardo Duhalde, presidente interino por aquel turbulento entonces, le dio su apoyo al santacruceño como candidato a presidente y le pidió que buscara un compañero de fórmula bonaerense.

 

Según la biografía del candidato, escrita por Pablo Ibáñez y Walter Schmidt, Kirchner, había pensado, “pero no demasiado”, en la posibilidad de contar con Scioli como su vice. Sus opciones no eran muchas y pese a que no le caía del todo bien, primero había buscado al ministro de Economía, Roberto Lavagna. El “cara lavada”, como lo llamaba él, rechazó la propuesta.

 

Siendo el único candidato justicialista que no había definido su compañero de fórmula, Kirchner empezó a ser una figura debilitada por los medios que mostraban que varios dirigentes habían rechazado su propuesta. Sin perder más tiempo, el 21 de febrero, fue en busca de Scioli, quien se había preparado para a ser candidato a jefe de Gobierno y tenía grandes chances de ganar.

 

“Andá y ofrecele la vicepresidencia a Daniel”, le había ordenado el gobernador de Santa Cruz a su colaborador, Adrian Kocher. “¿Querés ser vicepresidente?, tenés 15 minutos para decidir”, preguntó Kocher. Scioli, nervioso, respondió: “Bueno, voy a jugar”

 

Los roces con el kirchnerismo

El gobierno que asumió el poder en 2003 propuso cambios trascendentales para la Nación. Entre las primeras medidas estuvieron la derogación de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final en 2003, que promovía con énfasis el presidente. Luego llegaron otras como la Ley de Reforma Laboral en 2004, Ley de Promoción de la Industria del Software en 2004 y la Ley de Financiamiento Educativo en 2006. 

 

Sin embargo, no todas estas medidas eran bien vistas para el vicepresidente. Su primer choque con Kirchner ocurrió en agosto de 2003, cuando Scioli demostró públicamente no estar a favor de la derogación de las leyes del perdón.En un país serio las leyes no se anulan”, manifestaba el vice, que consideraba la anulación “muy cuestionable” y anunciaba que no tendría “efectos jurídicos”, como reflejó el diario Página 12 en su edición del 14 de agosto de 2003. Estas declaraciones marcaron el comienzo de una distancia que existía entre la fórmula que había ganado las elecciones pocos meses atrás. “Él sabía lo que yo pienso, me disparó al corazón", declaraba Kirchner. Estas actitudes y algunas dudas del ex deportista sobre las políticas económicas que proponía el nuevo presidente, provocaron que gente de confianza de Scioli fuera despedida de la Secretaria de Turismo y Deporte.

 

A todo esto, se sumaba el malestar del presidente porque Scioli mantenía lazos con la familia Duhalde, cuando ya Kirchner demostraba grandes diferencias con el ex intendente de Lomas de Zamora. A lo largo de esos años de gobierno la relación entre ambos siguió siendo distante, solo institucional. Sin embargo, Scioli terminó siendo candidato a gobernador de la provincia de Buenos Aires, en 2007. Su boleta fue pegada a la de Cristina Fernández de Kirchner, que era candidata a presidenta.

 

"Apareció en la fórmula con Kirchner como un dirigente llegado del menemismo y que era, más que un político, un famoso metido a política. Primero se lo subestimó hasta que empezó a tener cierta autonomía lo que generó la primera crisis con Kirchner. Scioli siempre tuvo en su hoja de ruta, tratar de ser presidente y aunque la política lo miró de reojo, fue construyendo esa posibilidad y hoy la tiene ahí", le dice a Diario Publicable Pablo Ibáñez, uno de los autores de Scioli Secreto, la biografía publicada por editorial Sudamericana.

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