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El secuestro de Macri, una noche que duró 12 días

El actual jefe de Gobierno fue raptado en la puerta de su casa en 1991, cuando trabajaba como ejecutivo en SOCMA. Tras 12 días en cautiverio, fue liberado después de que su padre pagara un rescate de 6 millones de dólares. 

L. Ailen, N. Alexa y M. Vanesa // Jueves 10 de septiembre de 2015 | 18:01

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Mauricio Macri tenía apenas 32 años al momento de su secuestro. 

Mauricio Macri fue secuestrado en la puerta de su casa de Barrio Parque a la 1.15 de la madrugada del 24 de agosto de 1991. Tres hombres sorprendieron al empresario y, luego de golpearlo, lo introdujeron en un ataúd para trasladarlo a una casa en el barrio porteño de San Cristóbal. Fue liberado el 5 de septiembre de después de que su padre, Franco Macri, pagara un rescate de 6 millones de dólares.

 

En ese entonces, Macri tenía 32 años, era padre de tres hijos y trabajaba como ejecutivo del Grupo Sociedad Macri (SOCMA), holding empresarial de su padre. Pero esa noche su vida dio un giro inesperado. Los captores le vendaron los ojos, le colocaron una capucha en la cabeza, le sacaron el traje y el reloj y le ataron las manos con alambre y cinta adhesiva.   

 

Una vez que estuvo inmovilizado, los secuestradores subieron a Macri a una camioneta Volkswagen blanca y lo encerraron en un ataúd. Dos de los captores se sentaron encima del féretro, mientras otro conducía el vehículo, y lo trasladaron a una casa ubicada en Avenida Juan de Garay 2882, en el barrio San Cristóbal, en donde luego lo encerraron en el sótano.

 

Se trataba de "La Banda de los Comisarios”, integrada por varios oficiales superiores de la Policía Federal, condenados diez años después del secuestro, algunos de ellos a reclusión perpetua.

 

La mayor parte del tiempo que estuvo secuestrado, Macri permaneció encerrado en una caja de madera de un metro por metro y medio que los captores habían armado en el sótano, la cual solo tenía un agujero en el techo por el que le pasaban la comida. En su página web oficial, Macri contó que lo amenazaban diariamente: “A ver, ponete debajo del agujero que te vamos a pegar un tiro”.

 

Los 12 días del secuestro estuvo atado de los tobillos con unas cadenas que estaban soldadas a un aro de hierro que se encontraba en el suelo y que sólo le permitían acercarse al baño químico que tenía la habitación.

 

Durante ese tiempo, le tuvieron que dar medicamentos porque estuvo enfermo. Además, los secuestradores le hicieron grabar varios mensajes que le enviaron a su familia para negociar la liberación. Según declaró el empresario, vivió con incertidumbre, ya que recibía constantes amenazas de muerte.

 

Macri fue liberado el 5 de septiembre a las 21.30. Le vendaron los ojos, le soltaron la cadena, le dieron un pantalón deportivo para que se vistiera y lo metieron en el baúl de un automóvil. Los captores lo dejaron en un descampado a pocas cuadras de la cancha del Club Deportivo Español, cerca del cruce de Dellepiane y la autopista Ricchieri, pero le pidieron que dijera que lo habían abandonado en Lomas de Zamora.

 

Dos días antes, su padre, Franco Macri, había pagado los 6 millones de dólares que pedían por su libertad, los cuales fueron dejados frente al muelle de la Isla Maciel por su chofer, Roberto Osvaldo Pascual; y su mejor amigo, Nicolás Martín Caputo. 

 

“Quedé más libre que nunca para hacer cualquier cosa, hasta para pensar por primera vez que podría crear mi propio destino”, confesó Mauricio Macri años después, cuando ya era jefe de gobierno y candidato a presidente por el Frente Cambiemos.

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