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1991 - Diego, positivo y negativo

Maradona pierde su magia en el fútbol por su problema con las drogas. El 17 de marzo, luego de un partido que su Napoli le gana 1 a 0 a Bari, da positivo en el control antidoping. Al tiempo, llega la suspensión por 15 meses. El dolor del ídolo.

Lisandro Paloma y Gonzalo Prieto // Lunes 28 de octubre de 2013 | 08:50

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El último abrazo. Diego saluda a sus fanáticos, una imagen que no se dio nunca más.

Y además, en 1991...

Con Mostaza y Fair Play

Argentina consigue el tercer puesto y el premio al juego limpio en la Copa Mundial de Fútbol sub 17 con Reinaldo Merlo como entrenador. Venció por penales a Qatar luego de un empate 1 a 1. El campeón fue Ghana que superó en la final a España por 1-0.

GEPU primer campeón

Gimnasia y Esgrima Pedernera Unidos derrota 4-2 a Estudiantes de Bahía Blanca en la final de la Liga Nacional de Básquet 1990/1991, con Héctor Campana como figura, y es el primer campeón del sistema de calendario europeo, donde la temporada comenzaba en un año y terminaba en el siguiente.

Jaite, campeón en Niza

El bonaerense Martín Jaite, actual capitán del equipo argentino de la Copa Davis, se consagra campeón en el ATP Abierto de Niza de 1991, certamen que se disputa sobre el polvo de ladrillo francés, luego de superar al croata Goran Prpic por 3-6, 7-6 (1) y 6-3 y sumó su último título en el Circuito ATP, el décimo segundo en su carrera, donde además consiguió ser finalista en siete oportunidades.

El fútbol es un deporte de interpretación, no hay una manera exacta de definir lo que es jugar bien o mal. Sabemos que el que hace más goles gana pero, ¿cuál es la táctica o la manera perfecta de jugar? Podemos discutirlo mucho tiempo, porque hay miles de maneras de verlo. Ahora cuando hablamos de jugadores, como individualidades, hay una sola forma de verlo y sobre todo si hablamos de uno de los mejores de la historia, Diego Armando Maradona.

 

No es novedad hablar de los logros que tuvo El Diez tanto en Boca, como en Napoli, Barcelona y sobre todo en la Selección Argentina adjudicándose el Mundial de México 86 y convirtiendo dos goles a los ingleses que quedarán grabados por siempre en la memoria de los argentinos: la famosa “mano de dios” y el mejor gol de la historia dejando postrados a seis jugadores incluido el arquero.

 

Pero no todo fue color de rosa en su vida. Luego de alcanzar la cima del mundo con el seleccionado local en el 86 y llegando a la final en el Mundial de Italia 90, donde hizo emocionar a todo el pueblo argentino con sus lágrimas luego de perder en la última instancia de esta competición, comenzó con un declive en su carrera que luego le sería casi imposible revertir.

 

Luego del Mundial del 90 regresó al Napoli, club donde tuvo su mayor esplendor tras conseguir dos Scudettos y una Copa UEFA Champions League. En esta última, luego de vencer al Bari por 1-0 el 17 de marzo 1991, fue elegido para el control antidopaje. La sorpresa para todos fue que a Maradona le dio positivo por cocaína. Diego fue sancionado con un alejamiento de las canchas por un período de quince meses, lo cual lo obligó a regresar a Argentina. Todos creían que en su país natal conseguiría la paz, pero fue todo lo contrario. Su departamento ubicado en el barrio porteño de Caballito fue allanado y le encontraron una gran cantidad de sustancia prohibida. En septiembre de 1991 fue condenado por 14 meses de prisión en suspenso por tenencia de estupefacientes.

 

Guillermo Blanco, exjefe de prensa del 10, contó que el doping no fue una venganza, como muchos dicen, de los italianos hacia Diego por haberlos eliminado en su casa en el Mundial del año anterior. “Diego ya no gozaba de la omnipotencia de años anteriores, venía con muchos problemas, como en un tobogán, y no tenía la contención de antes. No creo en la confabulación”, declaró.

 

Cuando le preguntamos sobre la reacción de Maradona en esa época, sabiendo que él era un hombre de confianza y muy cercano, respondió que Diego tenía tantos problemas con su adicción que hay que abordar el tema desde ese lugar, y se sabe la ciclotimia de los adictos. El tema es si el Nápoli podía hacer algo para tratar de ayudarlo profesionalmente (psicológicamente) y no dejarlo a la buena de Dios.

 

Luego de este lamentable episodio, fue necesario aclarar un poco el panorama de cómo había sido su regreso a Argentina. Era una época de decadencia general y hubo de todo. No fue claro lo de la calle Franklin (allanamiento en su departamento en Caballito), el por qué lo sacaron así, etcétera. Pero en esos momentos Maradona ya no le servía al poder y él aportó leña al fuego. No se ayudó después (acaso no podía por su situación psicofísica) y fue como una bola de nieve en la que estuvieron muchos episodios como el de Punta Del Este, las internaciones, su paso por Newell´s, el fin en Boca saliendo en un primer tiempo frente a River en el Monumental.

 

En la autobiografía de Maradona titulada “Yo soy Diego”, realizada por Daniel Arcucci y Ernesto Cherquis Bialo, El Diez cuenta su versión sobre el acontecido en aquel fatídico día: "Cuando en ese domingo 17, con Nápoli, recibimos al Bari en el San Paolo. Ganamos 1 a 0, con gol de “Zolita”, Gianfranco Zola. El era mi reemplazante, habitualmente, y aquel domingo jugamos juntos… Ni nos imaginábamos que sería una de las últimas posibilidades. Me tocó el control antidoping y la vendetta se cumplió. Yo lo llamo el doping de Antonio Matarrese(…). Ese doping era la venganza, la vendetta contra mí, porque Argentina había eliminado a Italia y ellos habían perdido muchos millones. Después de aquel partido en Nápoles, Matarrese, que era presidente de la Federcalcio y es un dirigente nacido en Bari, no me miró con bronca ni con amargura; me miró como miran los mafiosos… Y yo pensé, en ese mismo momento, qué difícil va a ser seguir viviendo acá".

 

Maradona, no puede ser discutido como el gran jugador que fue ni por los títulos que ganó, pero si cometió grandes errores como todo ser humano, y el doping por cocaína en Nápoli de 1991 fue uno de ellos. Diego se encontraba en la cima de su carrera futbolística siendo el mejor jugador del mundo, pero a partir de esa maldita adicción y este acontecimiento, Diego jamás pudo volver a ser el gran jugador que había sido años anteriores.

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Maradona y Napoli, un romance eterno.

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