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1984 - Independiente del mundo

El equipo de Avellaneda consigue su segunda Copa Intercontinental el 9 de diciembre de 1984, tras vencer al Liverpool de Inglaterra por 1 a 0 con gol del delantero José Percudani en el Estadio Olímpico de Tokio, en Japón.

Francisco Rodríguez Jordan y Lucas Gassmann // Lunes 04 de noviembre de 2013 | 11:14

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La gloria para el Rojo. Trossero, el capitán y Marangoni, una de las figuras, con la Copa en la mano.

Y además en 1984...

Martillo no pudo

El 30 de marzo de 1984 se enfrentaron en Las Vegas dos grandes boxeadores por el título mediano; Marvin "la cobra de Detroit" Hagler y Juan "Martillo" Roldán. El argentino perdió en el décimo round por KO.

Argentina: la reina sobre ruedas

El seleccionado masculino de hockey sobre patines se consagró campeón en el mundial número 26 realizado en Novara, Italia. Venció en el último partido a Holanda por 1 a 0 y se estableció en la primera posición por encima del equipo italiano, que terminó segundo a tres puntos. El goleador y figura de la Argentina fue Mario Agüero que anotó 14 goles.

Ascendió Deportivo Español

De la mano de Fernando Donaires, el goleador del equipo, Español venció a Defensores de Belgrano por 3 a 1, en la cancha de Atlanta, y se consagró campeón de la Primeara B. El equipo dirigido por Oscar López dio la vuelta cinco fechas antes de que termine el torneo y jugará por segunda vez en primera división.

Argentinos campeón del Metropolitano

Argentinos Juniors se consagró campeón del Torneo Metropolitano 1984 al vencer en la última fecha a Temperley por 1 a 0 con gol de penal de Pedro Pasculli, goleador del equipo. El partido debió ser suspendido a los 41 minutos del segundo tiempo por invasión del público bicho, y los minutos restantes no volvieron a recuperarse. La segunda ubicación fue para Ferrocarril Oeste que terminó a solo un punto.

Derrota de Uby Sacco en Texas

El boxeador argentino, Ubaldo Nestor Sacco, perdió la posibilidad de ser campeón superligero de la AMB al caer, por fallo dividido, frente al norteamericano Gene Hatcher en una pelea que tuvo un fallo polémico. Las tarjetas de los tres jurados coincidieron solo en 5 rounds de los 15. El púgil argentino declaró, posteriormente, que le robaron la corona.

El Lobo a Primera

La vuelta de Gimnasia: Gimnasia vuelve a lo grande (Racing sigue en la “B” porque en las finales chocó contra un rival rebosante de fútbol).

El equipo dirigido por José Omar Pastoriza formó con Carlos Goyén; Néstor Clausen, Hugo Villaverde, Enzo Trossero y Carlos Enrique; Ricardo Giusti, Claudio Marangoni, Ricardo Bochini y Jorge Burruchaga; Percudani y Alejandro Barberón. Mientras que su rival lo hizo con Bruce Grobbelaar; Phil Neal, Steve Nicol, Robert Kenney y Alan Hansen; Gary Gillespie, Kenny Dalglish, Jon Molby e Ian Rush; Craig Johnston y John Wark. El técnico era el británico Joe Fagan.

 

El club de Avellaneda tuvo la chance de disputar esta final luego de haber conseguido su séptima Copa Libertadores en julio del mismo año. Su rival fue el Gremio de Porto Alegre, al que derrotó 1 a 0, con gol de Burruchaga, en el partido de ida disputado en Brasil y empató 0 a 0 en Argentina. La diferencia con respecto a la formación que enfrentó al Liverpool fue la inclusión de Sergio Bufarini por Percudani.

 

Por su parte, el conjunto inglés le había ganado la final de la Liga de Campeones de Europa a la Roma, en Italia, por 4-2 en la definición por penales, tras haber empatado 1 a 1 en los 90 minutos y la prórroga.

 

José Percudani, el autor del único gol de la Copa Intercontinental recuerda aquel partido en el marco de la Guerra de Malvinas, su relación con José Pastoriza y su Bragado natal.

 

-En la Copa Libertadores de 1984 solamente jugaste contra Nacional de Montevideo una de las semifinales.

-Sí, habitualmente jugaba (Sergio) Bufarini.

 

-¿Y cómo fue que vos fuiste titular en la Copa Intercontinental contra el Liverpool en Tokio?

-La Intercontinental la jugué porque el Pato (José Omar Pastoriza) confió en mi persona. Tuve la suerte de que él se la jugó por mí, fui un tocado por la varita. Quizás había visto que los defensores del Liverpool eran medio lentos y gracias a Dios nací con rapidez. El torneo anterior había hecho 13 goles y me tocó hacer el servicio militar. Así que empezó a jugar Bufarini, yo era suplente y después cuando pude participar de la Copa del Mundo a los nueve minutos hice “el gol del mundo”. Es el destino.

 

-¿Qué se te pasaba por la cabeza en esa corrida que terminó en tu gol? ¿Pensaste cómo definir?

-Si vos ves la repetición del “gol del mundo”, eran 100 mil personas tocando cornetas, una vibración total. Cuando encaro para el arco, lo primero que pienso, como todo nueve, es adelantar la pelota. Lo hice dos veces con la derecha, justo cambié el pie y salí gritando el gol hacia el córner. Encima a los nueve minutos, recién empezaba el partido. Estaba muy trabado, era un encuentro bien de Copa y había que ganar como sea. Además, estaba muy fresco lo de las Islas Malvinas. En ese momento quería estar con mis viejos y mis amigos en Bragado, provincia de Buenos Aires. Fue lo mejor que pasó en mi carrera: salir campeón del mundo y quedar en la historia del Rojo.

 

-Tocaste el tema de las Malvinas. Fue el primer partido que se jugó entre un equipo argentino y uno inglés después de la guerra de 1982.

-Estaba presente la mentalidad argentina, de que somos ganadores y que había que ganar como sea. Salvo (Carlos) Goyén, el arquero uruguayo, eramos todos argentinos. Un equipo inolvidable. Me tocó el servicio militar en City Bell, justo durante la Libertadores. Gracias a Dios tuve la suerte de tener un “Comando en Jefe” fanático de Independiente, así que me largó y me dejó ir a jugar. Pero ya Bufarini era titular y estaba haciendo goles por lo que tuve que esperar en el banco. Después da la casualidad de que el Pato confió en mi persona para ir a Japón y ponerme de titular. Sabio el Pato, je.

 

-¿Estabas enterado del momento político que atravesaba y de cómo había quedado el país? ¿Lo sentiste como una revancha?

-Sí, ya tenía 19 años. Tengo amigos de Bragado que veo actualmente a los que les había tocado ir al barco General Belgrano, entonces estaba al tanto de todo. Por eso te digo que había que ganar de cualquier manera. Y como yo siempre dije: con un tiro los maté a todos (risas).

 

-¿Cuál era la idea táctica de Pastoriza? ¿Cómo pensó jugar ese partido? ¿Cambió algo después de haberse puesto en ventaja tan temprano?

-Independiente siempre salió a jugar de igual a igual en todas las canchas. Teníamos equipo para hacerle partido a cualquiera. Siempre fue de ganar y jugar bien. Si se hacía jugando mal, la gente se enojaba. Teníamos un plantel muy bueno. Se planificó para ganar y salió un partido bien de Copa, trabado. Después de haber hecho el gol tan rápido, se dieron dos o tres ocasiones en las que para mí cobraron mal el offside. Igual mejor, así quedé como el único goleador de la final, je.

 

-¿Cuánto mérito tuvo Claudio Marangoni en el pase del gol?

-Y, un 80%. Fijate que ni dudó, me vio y metió el pase. Y Marangoni habrá dicho: “gracias a Dios Percu pudo hacer el gol”, porque me miraban como diciendo “hacelo, por favor”.

 

-¿Esperabas el pase?

-Siempre estaba atento por los jugadores que teníamos. Vos sabés que (Ricardo) Bochini siempre te asistía, si hubiera concretado todas las ocasiones que él generaba hubiera hecho dos millones de goles. Encima jugué seis años al lado del Bocha y creo que eso no es para cualquiera. Hoy en día, de veterano, al primero que llama para jugar, es a mí y eso lo tengo siempre presente. En la Copa América de 1987, jugué con (Diego) Maradona todos los partidos de titular. Por lo tanto, creo que compartí equipo con los dos mejores “10” del mundo. Encima hoy por hoy soy director técnico de la novena de Independiente, así que estaré siempre agradecido.

 

-¿Cómo era la relación de Pastoriza y el preparador físico Carlos Kenny con el plantel?

-Sensacional. Por eso ganamos todo. Si un grupo no está unido, no podés ganar nada. Siempre nos respetamos entre todos, conocemos nuestras familias y tenemos códigos muy importantes. El Pato y el profe Kenny sabían manejar bien el grupo y por eso logramos todo lo que logramos.

 

-Cuando volvieron al país, ¿cómo fue el recibimiento?

-Increíble. Todo el mundo nos estaba esperando en Ezeiza. Yo en Bragado tuve una caravana de 20 cuadras. Porque gracias a mi trayectoria fui el que más gloria llevó a la ciudad. Te puedo nombrar a (Diego) Barrado, Diego Torres, (Héctor) Larrea o (Diego) Castaño, pero por los títulos y el paso en la Selección, soy el más reconocido. De hecho los vecinos de la ciudad me votaron como el mejor del siglo. De todos modos ojalá salga uno superior porque soy bragadense a muerte y siempre deseo lo mejor. Aparte tenemos un semillero bueno. El arquero de Estudiantes de La Plata (Gerónimo Rulli) creo que es de allá también. Hay buenos valores, pero es importante mantener la humildad y los pies sobre la tierra. Así llegué a dirigir la novena.

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