Cultura • Ayer, en CABA

"Menchi fue un gran analista político"

A los 85 años, murió el dibujante Hermenegildo "Menchi" Sábat, reconocido internacionalmente por sus caricaturas políticas y por su impecable figura de traje y corbata.

Silvia Guzmán Coraita @sildoublebass // Miércoles 03 de octubre de 2018 | 12:33

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Sábat, en la inauguración de la muestra en el Museo del Humor (F: Gentileza P. Aharonian)

Nacido en Montevideo en 1933, provenía de una familia de artistas. Su padre había sido dibujante, periodista y escritor y su abuelo, pintor y caricaturista. “Mi abuelo murió un año antes de que yo naciera, pero vi todas las cosas que él hizo”, solía recordar Menchi, apodo con el que Hermenegildo Sábat fue conocido en sus círculos laborales y familiares.

 

A los 12 años hizo un retrato del poeta Rubén Darío y su maestra también lo alentó a seguir por ese camino. Publicó sus primeras caricaturas a los quince años en el diario “Acción” de su ciudad natal, donde conoció al escritor Juan Carlos Onetti. En 1964 trabajó como fotógrafo, redactor y periodista. Al año siguiente fue designado redactor de El País, de Montevideo. Por entonces tomó una gran decisión: renunciar al diario y dejar atrás la oportunidad de conducirlo para abrazar su vocación de artista gráfico.

 

En 1966 emigró a Argentina junto a su mujer, Blanca, después de un viaje a Nueva York. Cuando planeaban regresar a Uruguay en 1971, Jacobo Timerman lo llamó para trabajar como caricaturista en el diario La Opinión. Ese trabajo le cambió la vida, ya que pudo desempeñarse con libertad y mucha exposición. Luego trabajó en Primera Plana, editorial Atlántida y desde 1973, en Clarín, donde se posicionó como ilustrador en la página de política. “Menchi Sábat fue un gran analista político”, dijo del gran dibujante el periodista Miguel Wiñazki.

 

Se nacionalizó argentino en 1980. Recibió premios internacionales, como el Moors Cabot de la Universidad de Columbia por sus dibujos durante la dictadura militar, y el de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que le entregó en mano el Nobel de Literatura Gabriel García Márquez.

 

En 2017 le fue otorgado el Konex de Brillante por su trayectoria. "Espero que estas cosas ayuden a otros a trabajar con ilusión", dijo en esa oportunidad. Con sus dibujos, logró decir mucho sin palabras. Sábat se reconocía como una persona sencilla, paciente y que no le gustaban los elogios.Hay que tener respeto por todo, hasta por los elogios, porque pueden envenenar tu carrera”, dijo en una entrevista para la revista Orsai. En épocas difíciles para Argentina, no le tembló el pulso para hacer caricaturas de Jorge Rafael Videla, cuando eso estaba prohibido.

 

Tras la recuperación de la democracia, dibujó al entonces presidente a Raúl Alfonsín robusto, junto a Aldo Rico, pero de igual tamaño que el sindicalista Saúl Ubaldini, que lo enfrentaba con paros generales, pero en el marco del derecho. La multiplicación de los casos de corrupción durante esos años ‘90 llevó a Menchi a incluir a familiares del presidente Carlos Menem que portaban valijas sospechosas y se tentaban con el brillo del poder.

 

 Caricatura de Alfonsín, Rico y Ubaldini. 

 

En un discurso, Cristina Fernández de Kirchner quiso amedrentarlo al llamarlo “cuasi mafioso”. Sábat no respondió a eso y la expresidenta, al saber que el caricatuista la había dibujado con una cruz en la boca, desde Plaza de Mayo preguntó: “¿Qué me quieren decir? ¿Qué es lo que no puedo hablar? ¿Qué es lo que no puedo contarle al pueblo argentino?“. Menchi -quien fue difundido incluso por el periodista Verbitsky: “No se metan con el Menchi”- tuvo la templanza de no contestarle y continuó con su trabajo. Más allá de enojos circunstanciales, para los políticos argentinos, ver su imagen trazada por el lápiz de Sábat significó siempre un reconocimiento.

 

La expresidenta Cristina Fernández, caricatuirizada por Sábat

 

Fanático del jazz y del tango, conoció a Cortázar en París y tiempo después lo "editó". “Fue el día que me tomé el atrevimiento de ‘editar’ a Cortázar en un texto sobre la vida de Toulouse Lautrec y Cortázar me agradeció la sugerencia”. Conversó con Jorge Luis Borges, estuvo en fiestas cerca de Truman Capote, fotografió al clarinetista Benny Goodman y dibujó a Ernesto “Che” Guevara.

 

El escritor Julio Cortázar, en la pluma de Hermenegildo Sábat

 

Antes de ayer, "Mechi" dejó la redacción de Clarín y se despidió de sus compañeros, una vez finalizada de su jornada de trabajo, como lo venía haciendo religiosamente desde hace 45 años, con un “Hasta mañana”.

 

 

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