Cultura • Salida

El hombre del poncho y la guitarra

Una exposición en el CCK de los objetos personales de Atahualpa Yupanqui acerca a los espectadores a la vida y la obra de uno de los más reconocidos folkloristas del país.

A. Preto y M. González Martínez // Miércoles 04 de octubre de 2017 | 18:01

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La muestra se puede visitar de 13 a 20 de miércoles a domingos y los feriados. (Fotos: CCK)

En una vitrina de vidrio antigua se encuentra la guitarra, de madera y seis cuerdas, en la que se rasgaron, quizás, los versos más reconocidos del folklore argentino. El 23 de mayo se cumplieron 25 años de la muerte de Atahualpa Yupanqui y en su honor se está realizando una muestra en el Centro Cultural Néstor Kirchner (CCK) titulada "Tierra que anda".

 

A la muestra, que podrá verse hasta diciembre, asisten alrededor de 100 personas por día, y el doble los fines de semana. “Hay muchos que vienen precisamente a ver esta muestra, en tanto que el resto, en su mayoría jóvenes, pasan por casualidad y, como conocen a Yupanqui, se quedan. Algunas personas hasta me dijeron haberlo conocido personalmente, y me contaron sus historias”, relata la cuidadora de la sala Noelia Servin. Lo que más observan los espectadores, según ella, son la guitarra, las cartas que escribió y las postales que enviaba a su familia cuando estaba de viaje.

 

El montaje de la exposición estuvo a cargo del museólogo y escritor Carlos Balboa. Los objetos expuestos vienen de Córdoba y pertenecen al hijo de Atahualpa y creador de la fundación que lleva su nombre, Roberto Kolla Chavero. “Lo que más disfruté fue tener contacto con algunos de sus objetos. Pude ver todos los lugares que visitó a través de su pasaporte y tocar su máquina de escribir pensando en que la utilizó para escribir sus versos”, relata Balboa.

 

La exposición propone un recorrido por la vida de Héctor Roberto Chavero, que en su infancia se bautizó Atahualpa en referencia al cacique y un tiempo después agregó Yupanqui porque en quechua todo el nombre junto remite a “el que viene de lejos a decir algo. Al entrar a a la sala se observan imágenes del cantautor y algunos de sus objetos personales, como su pasaporte y su libreta de casamiento. También están expuestos su guitarra y su clásico poncho bordó.

 

La obra será trasladada en un principio a Córdoba y Tucumán, y luego al exterior. La primera parada será París, la capital francesa. “Yupanqui es un artista muy reconocido para la cultura francesa. El Gobierno francés lo condecoró con la Orden de Caballero de la Cultura, que se da a muy pocas personas extranjeras. Como sucede con muchos argentinos, es más reconocido en el exterior que en su propia tierra”, explica Balboa. La muestra se puede recorrer de miércoles a domingos y los días feriados de 13 a 20, hasta diciembre.

 

¿QUIÉN ERA DON ATA?

Al zurdo lo invitaban a comer un asado y le pedían que llevara la guitarra. Él se preguntaba por qué, si su compañera de seis cuerdas no comía. Se trataba del mismo arriero que llevaba el ganado desde Tucumán hasta Tafí, bajo su luna tucumana. No le cantaba a la luna por su alumbrar y nada más, le cantaba porque ella sabía de su largo caminar. Atahualpa cuenta cuando era Chavero, Héctor Roberto.

 

Yupanqui era un guitarrista eximio que recorrió el mundo dando cátedra. Cuando podía lo acompañaba Nenette, la mujer con la que pasó más de la mitad de su vida. Compañera también en el arte, la China compuso 65 de sus canciones, entre las cuales se encuentran "El arriero va", "Luna tucumana", "Vidalita tucumana" y otros éxitos. Sin embargo, dado el clima machista de la época, las firmaba el poeta Pablo del Cerro, otro invento de Don Ata.

 

Nacido en Pergamino, provincia de Buenos Aires, brilló en todos los continentes. Artistas del mundo entero disfrutaron de su obra y lo acompañaron en el escenario, como Edith Piaf y Ángel Parra. Pasó de hacer a diario 16 kilómetros a caballo para aprender a guitarrear en Junín, a ser aplaudido en Marruecos, Japón, Francia e Israel.

 


También comunista, era un defensor acérrimo del Che e inclusive le compuso “Homenaje al Che Guevara”.
A causa de su afiliación sufrió la censura durante la presidencia de Juan Domingo Perón y fue encarcelado en reiteradas oportunidades. “Me acusaban de todo, hasta del crimen de la semana que viene”, aseguraba el “Payador perseguido”.

 

Inclusive sufrió el exilio. Vivió en Uruguay tras participar en una rebelión en apoyo a Hipólito Yrigoyen. A pesar de haber habitado tierras bonaerenses y cordobesas, de tener sangre quechua y vasca y de haber cabalgado cientos de kilómetros del norte argentino, pasó sus últimos días en París, ciudad que lo cobijó también a principios de los años cincuenta.

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