Cultura • ÍCONO

La Perla del Once ahora es una pizzería

Debido a la crisis económica, los dueños decidieron cerrar las puertas del mítico bar el 14 de enero pasado y vender el local a la franquicia "La Americana", que desde marzo explota la emblemática esquina, en diagonal a la Plaza Miserere, que vio nacer clásicos como "La Balsa" y "Jugo de tomate".

S. Ezcurra y A. Fulco // Viernes 18 de agosto de 2017 | 21:33

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Antigua entrada del bar "La Perla del Once", antes de su cierre definitivo, en enero de este año. (Foto: Télam)

"Trabajé 34 años en La Perla; era mi segunda casa. Cuando nos dijeron que cerraba, se me vino el mundo abajo", dijo el mozo Ricardo Martínez.

siete meses del cierre definitivo del bar La Perla del Once, solo queda el recuerdo de lo que fue en la memoria de sus mozos, algunos viejos clientes y una placa en la entrada que recuerda a quienes pasan por allí que esa esquina emblemática fue declarada Sitio de Interés Cultural por la Legislatura de la Ciudad en 1994.

 

En la década del 60, el mítico bar ubicado en el cruce de Rivadavia y Jujuy, en el corazón de Balvanera, funcionaba como punto de encuentro para los músicos jóvenes que todas las semanas realizaban el mismo recorrido: se reunían allí para ir juntos a La Cueva, un "reducto sucio y mal ventilado" -según el relato de Pipo Lernoud- ubicado en Pueyrredón y Juncal, donde disfrutaban de shows de artistas como Pajarito Zaguri, uno de los dueños del lugar. Y luego regresaban a La Perla, para continuar charlando y componiendo hasta la madrugada.

 

“Jugo de tomate” del grupo Manal, “El hombre restante” de José Alberto Iglesias -más conocido como Ramsés VIITanguitoy “La Balsa” de Litto Nebbia junto con Tanguito, fueron algunas de las canciones compuestas en el baño de mujeres de ese bar, que los músicos valoraban por su buena acústica. 

 

 

El testimonio de un mozo

“Trabajé 34 años en La Perla; era mi segunda casa. Cuando nos dijeron que cerraba se me vino el mundo abajo, no lo podía creer. Me angustia pensar que un emblema del país vaya tenido que cerrar sus puertas”, afirma Ricardo Martínez uno de los pocos mozos que continúan trabajando en el local, que desde marzo pasado explota la franquicia "La Americana".

 

Cuando el bar cerró, los nuevos dueños les aseguraron a los 30 trabajadores que volverían a contratarlos. Pero, meses después, muy pocos decidieron continuar. “Algunos, con el cierre, terminaron una etapa y se fueron. En cambio otros intentaron seguir, pero les costó mucho. Es un ambiente completamente distinto. Pasamos de ser un bar de rock a una pizzería. Fue un gran cambio, explica Martínez, quien asegura haber visto con sus ojos tanto "la época dorada" de La Perla como su decadencia. "Se fue derrumbando poco a poco", concluye con tristeza.

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