Cultura • ENTREVISTA

"Los ganadores me hacen ruido, me suelo quedar con los perdedores"

Tras publicar "No pidAs nada", su tercera novela, Reynaldo Sietecase habló con Publicable sobre cómo fue el proceso de escritura de una historia de investigación sobre prófugos y suicidios de exrepresores, situada en Río de Janeiro. 

Antonio Riccobene // Jueves 20 de julio de 2017 | 20:29

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Más de tres años demoró Sietecase en escribir la novela. 

Reynaldo Sietecase (poeta, novelista y periodista) publicó su tercera novela, "No pidas nada", editada por Alfaguara, cuya historia transcurre en la favela Pitú, de Río de Janeiro, y aborda una trama policial que tiene como protagonistas a dos periodistas que investigan suicidios y fugas de distintos condenados por crímenes de lesa humanidad. Ambos deciden instalarse dentro del barrio y comienzan a trabajar. Las milicias, el narcotráfico y los espíritus jugarán un papel muy importante a la hora de buscar la verdad. "Hay 150 prófugos de lesa humanidad en Argentina ¿y donde están?", se pregunta Reynaldo Sietecase.

 

-¿Viajaste especialmente a Río de Janeiro para escribir esta novela?

-Viví en Río de Janeiro seis meses, hace como veintipico de años y viajo mucho porque tengo amigos y porque el padrino de mi hijo es brasileño y soy padrino de un niño de allá también. Tengo muchos amigos escritores. Tengo mucha relación con Brasil y especial relación Río de Janeiro. La novela se dio así, no tenía predeterminado que iba a ir a Río con el personaje. Pero bueno, después se fue dando por la trama, es una locación que conozco, entonces me pareció divertido incorporarla en la novela.

 

Aunque el autor reconoce sentirse “aprendiendo en la literatura”, la novela policial parece ser un género que Sietecase ha ido incorporando a lo largo del tiempo. En el año 2002 publicó "Un crimen argentino" (Alfaguara) y en 2010 "A cuántos hay que matar" (Alfaguara). La primera novela fue reeditada este año por la misma editorial. El autor cita al escritor español Javier Cercas y define a la novela como “un género maravillosamente sucio; podés hacer cualquier cosa, podés usar lo que sea”. Sietecase comprende que lo verosímil es una cuestión esencial a la hora de escribir una novela policial. “Tenés que estar muy cerca de los hechos, no te podés equivocar ni el calibre de un arma”. Sietecase sostiene que en la novela “vale todo” y lo único que tiene que cumplir es “que sea una buena historia”

 

¿Qué significó matar a un amigo en la ficción?

-No, le pasa al personaje. Le pregunté, le pedí permiso a mi amigo. Yo le había dicho que iba a usar el nombre, me dijo que sí, que estaba encantado. Y después lo que pasó es que a él le pasa algo malo en la novela, entonces, se me ocurrió llamarlo y decirle: “Che le pasó esto al personaje, no es culpa mía, le pasó eso y no hay forma que no le pase. Si querés, le cambio el nombre, lo que no puedo cambiar es lo que le pasa al personaje”. Porque el personaje tiene una evolución. A uno lo excede, porque te das cuenta que sino no funciona, se va para un lado y pasa. Y mi amigo me dice: “No al contrario, dejalo, mientras me maten en la ficción nada más...”.

 

 

La trayectoria literaria en el género le permite a Sietecase definir al policial argentino: “Es una variante tremendamente singular del policial en el mundo, en todos lados hay detectives, comisarios. Acá es muy difícil meter el bien o la búsqueda de la verdad, justamente, en un policía, por la dictadura en gran parte y por la enorme corrupción policial. Te cuesta hacer creíble un policía bueno en la Argentina”. En "No pidas nada", el autor demuestra esta realidad argentina, de sociedad injusta, atravesada por la mala praxis del poder, en el abogado Mariano Márquez, quien termina utilizando su cargo para un beneficio propio bastante polémico. Un personaje que con tal de lograr “justicia” es capaz de hacer cualquier cosa. O un jefe de redacción que se rinde a los pies del dueño del medio.

 

Para quienes lean la novela e intenten encontrar un valor simbólico en el dolor físico y la necesidad de la medicina en el personaje de Gentili, el autor dice no saber el porqué de esa característica. “En un momento dije: este tipo tiene que sufrir". Sin embargo, no es casualidad que la primera escena de la novela sea con la muerte de la madre del personaje de Gentili. El autor confesó: “Esa escena la agregué al final, con la novela casi terminada. Yo tenía un capítulo uno que me parecía genial, pero lo eliminé, me di cuenta, en el proceso de producción, que no tenía nada que ver. Entonces cuando tenía que reemplazar ese capítulo se me ocurrió, ¿cómo el tipo se engancha con esta trama de suicidios? ¿Por qué se engancha, solamente por periodismo? Y ahí se me ocurrió ponerle algo más. Entonces le metí un suicidio en su historia familiar. Es algo que sabe solamente el lector y él”.

 

Tampoco es casualidad que haya sido la madre de Gentili quien tuviera que morir. “Yo puse la madre porque mi madre murió cuando yo era chico, me pareció algo que podía contar más fácil”, confesó el autor, quien dedicó el texto a su madre.

 

Sietecase afirmó que el personaje principal tiene un poco de su mirada desencantada sobre el periodismo. “Hay una cosa de cierto desprecio por los ganadores, creo haberle transferido eso, los ganadores en una sociedad tan injusta me hacen ruido, me suelo quedar con los perdedores”.

 

En menos de 300 páginas, Sietecase narra un historia de investigación sobre prófugos y suicidios de exrepresores. La búsqueda de la verdad es el tema que atraviesa toda la novela. Sietecase confesó que la novela le llevó más de tres años de preparación y anticipó que tiene algunas ideas para escribir teatro, aunque todavía no puede confesar cuáles porque son “embrionarias”.

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