Cultura • ENTREVISTA

"El cine argentino se encuentra en peligro"

El actor y director Rafael Spregelburd, quien trabajó en tres películas que formaron parte del BAFICI (Cetáceos, Los territorios y Mario on Tour), repasó su experiencia, analizó la actualidad del cine argentino y opinó del la situación del INCAA.

Felipe Boetto @feluboetto // Martes 23 de mayo de 2017 | 18:23

Resaltar resumen
      
Enviar a un compañero/a
   
Imprimir
nota
   
Agrandar
Texto
   
Reducir
Texto
Spregelburd tiene decenas de proyectos en marcha. Nunca se detiene. (Foto: Facebook)

-¿En qué momento está el cine argentino?

-El cine argentino atraviesa un momento paradójico. Por un lado, hay una gran expansión y producción con enorme diversidad desde las estructuras que plantea el INCAA que, si bien financia en paralelo películas muy comerciales que a veces aportan poco y nada a la novedad, también promueve cine de autor y óperas primas. Además, tiene un sistema de concursos que es muy bueno para que aparezcan nuevas voces; es la herramienta más idónea para favorecer la producción de cine. Por otro lado, esto se encuentra en peligro ante los últimos signos de histeria por parte del Gobierno y todo el sistema de financiación que esto tiene que, pese a que lo desmienten, todos los hechos van demostrando que la idea es desmantelarlo.

 

-¿Te sorprendió la renuncia de Alejandro Cacetta al INCAA? 

-La renuncia de Cacetta es verdaderamente preocupante, no tanto por la renuncia en sí, con la que aparentemente él debe estar de acuerdo, sino por cómo se armó esta fantochada televisiva. Primero hay una campaña de desprestigio fundada o no, en este caso totalmente infundada, para que a la gente se le inyecte esta idea ridícula de que si producen cine o ven buen cine ese dinero va a estar saliendo del bolsillo de los jubilados o del PAMI. Nada de esto es cierto, la gente es confundida sistemáticamente con estas campañas para preparar el terreno para un golpe mayor. El Gobierno le está haciendo bastante caso a este informe preparado por la agencia FIEL, que en la reforma impositiva sugiere eliminar todos los impuestos que tengan un uso especifico. Como el canon que pagan las radiodifusoras para, entre otras cosas, sostener al INCAA, al instituto del teatro o al instituto de la música y no pueden utilizarse para otros fines. Es un impuesto que FIEL sugiere eliminar y que todos los impuestos que sean cobrados vayan a una bolsa común de la cual el Poder Ejecutivo pueda meter mano cuando quiera para pagar la deuda o comprarle armas a Estados Unidos o las cosas que están haciendo. Esto atenta contra la autonomía y naturalmente hay que oponerle resistencia. 

 

-¿Que haya ocurrido a días de la apertura del BAFICI perjudicó la imagen del festival o sirvió para que el INCAA pueda visibilizar el conflicto?

-Tengo entendido que toda la comunidad cinematográfica, salvo excepciones realmente muy involucradas con el negocio, han reaccionado enérgicamente. En todo el BAFICI, sobre todo en las películas en competencia, se ha informado y se ha apoyado este reclamo de justicia y de exigir que no toquen la autonomía de estas instituciones. Me parece que el BAFICI en ese sentido le ha dado visibilidad al conflicto y eso es bueno, sobre todo para que la gran cantidad de invitados extranjeros comprendan cuán peligrosa es esta nueva medida neocolonialista que es impuesta desde afuera a nuestra cultura.

 

-Todas las películas en las que participás formaron parte de la Competencia Argentina del festival. ¿Le das importancia a las premiaciones?

-No hay que trabajar para ganarse los premios, eso es una lotería. Uno tiene que hacer lo que cree que está bien y nada más y luego, si el reconocimiento llega, en este caso, es mejor porque le da visibilidad y circuito a películas que no lo tienen y que es ridículo que no lo tengan porque seguramente sean películas que el publico disfrutaría mucho y serían populares si tuvieran la misma difusión que tienen otras que no están tan logradas. Este tipo de cine no encuentra fácilmente donde hacerse ver y eso es lamentable.

 

-En Cetáceos, tu personaje debe viajar a Bolonia para participar de un congreso, por lo que permanece ausente durante el desarrollo de la película. Tiene apariciones vía Skype y por teléfono. ¿Cómo fue la experiencia de actuar de esa forma? 

-El trabajo en Cetáceos fue muy singular. Si bien aparezco bastante en la película, pude filmarla en muy poco tiempo porque no tenía más locación que una cama, contra la que estoy aplastado, y una cámara de Skype. Esto me permitió participar del rodaje en un momento en el que yo estaba con muchísimo trabajo. Si hubiera tenido que viajar al campo como tuvieron que hacerlo los demás personajes, no hubiera podido hacerla. El resultado me sorprendió bastante, fue una agradable sorpresa. Fue muy raro de filmar, tuvimos que diseñar un dispositivo porque, obviamente no viajé a Bolonia. Estaba en la habitación de al lado escuchando con un oído el texto en on del personaje y mientras hacíamos las pausas ficticias para poder grabarlo con la propia cámara de Skype. La escena está grabada con la cámara de Skype, incluso está filmada en la habitación contigua donde filmamos la aparición en la pantalla, así que todo el delay y todas las demoras están exacerbadas por la actuación pero ejecutados técnicamente de la manera que lo presenta Skype. Con las conversaciones telefónicas fue al revés. Yo hice una grabación de referencia para que Elisa Carricajo pudiera actuar sus escenas y luego, cuando me dieron el material editado, yo tenía que grabar la conversación encima de la imagen ya editada. Esto nos permitió varios cambios de tono y aceleraciones, sobre todo porque había momentos en los que el texto original no entraba en el lapso quedado, entonces había que acelerarlo mucho o cortar texto. Esto fue mucho más técnico, fue como hacer doblaje sin sincronización de labios, lo que nos permitió a la directora Florencia Percia y a mí ponernos de acuerdo en cuán insoportable queríamos que fuera el personaje.

 

-En Los territorios se pueden observar algunos aspectos poco habituales como las narraciones en off, el uso de un registro documental, la implementación de un diario personal y otros recursos realmente atractivos. ¿Creés que las libertades que otorga el cine no comercial deberían replicarse en productos comerciales para potenciarlos?

-En Los territorios se ven algunas libertades narrativas extremas: desde el uso de lo autobiográfico hasta el uso de noticias reales, pasadas por el filtro de humor de un personaje que se parodia a sí mismo en esa imposibilidad de superar sus propias limitaciones por tener una mirada impiadosa sobre su propia situación como buscador y como artista. Es sistemático que, en general, de estas libertades se nutra luego un cine más comercial o de una búsqueda más popular.

 

-¿Por qué es importante que se promocione un espacio de cine no comercial?

-Difundir un cine no comercial es difundir un cine que entonces abona otro terreno, el de lo cultural, donde aparecen discursos, voces e imágenes que todavía no están del todo asimiladas por una comunidad de sentidos; por lo tanto, como en el verdadero arte hay una anticipación, una presentación de los problemas de manera intuitiva y no de manera especulativa y son estos los caminos del arte y no los otros. Lo comercial es una imitación del camino del arte para una generación de productos en cadena y, si bien todos vivimos de ellos de vez en cuando, porque son los que se hacen y dan dinero, la verdadera promoción cultural está en este otro lugar, donde los artistas pueden trabajar con libertad sobre su propio universo personal. Sí, deberían ser espacios mucho más visibles. Afortunadamente está el BAFICI, que no es menor, es uno de los festivales de cine a mi entender más interesantes por presentar únicamente películas generadas de manera independiente.

 

-¿Solés ir a ver otras películas durante el BAFICI?

-Sí, en general durante el BAFICI suelo ver la mayor cantidad de películas que puedo. Es un evento muy esperado para mí en la Ciudad, sobre todo porque es de cine independiente. Lo cierto es que últimamente estoy con mucho trabajo en las fechas en las que transcurre y no estoy pudiendo ver más de tres o cuatro películas por festival. Recuerdo que en las épocas en las que trabajaba menos veía todo lo que había y era muy feliz.

 

-Mencionás que tuviste o tenés mucho trabajo. ¿Cómo seleccionás qué hacer?

-Como actor de cine, no siempre mido las películas con la misma vara. Mi situación es muy particular, en este caso porque soy actor en teatro sólo de mis propias obras y dirijo sólo mis propios textos, por lo tanto, el cine se ha transformado en mi escuela de actuación porque tengo un director que no soy yo, que me pone determinadas tareas que debo realizar. Es decir, me ayuda a ampliar la imaginación que yo tengo sobre mi propia técnica. Me ofrecen roles que jamás me escribiría para mí mismo y, en general, últimamente, elijo las películas guiado por este factor, cuando se trata de algo que no me encontraría en mi propio teatro y que por otro lado me parece que es una buena forma de aprender y actuar algo diferente. Mi teatro está acotado por mi propia neurosis y por aquello que me dicto a mó mismo para actuar, mientras que en el cine he pasado de un rol al otro con una flexibilidad que me gusta ejercitar. También naturalmente elijo películas en las que no me da vergüenza estar, pero muchas veces esto uno no lo sabe.

 

-¿Cuáles son tus próximos proyectos? ¿Estás grabando o escribiendo algo?

-Proyectos siempre tengo muchos y al mismo tiempo, por lo que nunca se cuáles se si se van terminar por concretar. En principio sigo hasta junio en el teatro Nacional Cervantes con mi obra La terquedad. Tengo que terminarla sí o sí ese mes porque viajo para ensayar un espectáculo que estoy haciendo con la La Comédie de Caen en Francia. Es un espectáculo en francés que se llama El fin de Europa, una obra que vengo escribiendo junto a un grupo de actores (de Bélgica, Francia, Italia y Portugal) que estrenaremos finalmente en octubre. Aprovechando ese viaje es posible que filme una película en Madrid con Santiago Segura. En agosto voy a grabar Recreo, otra película de Hernán Guerschuny en la que van a trabajar Pilar Gamboa, Juan Minujín, Pablo Echarri, Carla Peterson Jazmín Stuart. También estoy por filmar Unidad 15, una película de Martin De Salvo que cuenta la fuga de la carcel de Héctor Cámpora y John William Cooke, el personaje que me toca interpretar. La otra piel de Inés de Oliveira Cezar es otra de las películas en las que voy a estar trabajando. En noviembre voy a hacer otra película, Los Elegidos de Daniel Gimelberg. Además acabo de terminar de rodar la última película de Marcos Carnevale con Adrian Suar. Por último, Si bien yo no escribo ni dirijo cine tengo curiosamente un guion co escrito con Sebastián Alfie, que es una comedia de artes marciales que esperamos filmar en el verano. Para componer mi personaje estoy estudiando, hace ya dos años, artes marciales porque requiere de mucho conocimiento. Todos los proyectos son diferentes entre sí y eso a mí me hace bien.

Enviando...
Comentarios
No se encontraron comentarios.

Facebook

Twitter