Cultura • Artes plásticas

Xul Solar, el artista de todas las técnicas

El Museo Nacional de Bellas Artes abrió su temporada con "XUL SOLAR. PANACTIVISTA", una exposición del pintor argentino que recibe un amplio número de visitantes maravillados por las cálidas y geométricas pinturas del artista y por sus inventos, manuscritos y cartas personales.

S. Bonato @solbonato y T. Onorato @onorato_tomas // Miércoles 19 de abril de 2017 | 17:20

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La exposición sobre Xul Solar comenzó el 7 de marzo y se extiende hasta el 18 de junio. (Fotos: MNBA)

Oscar Agustín Alejandro Schulz Solari resultó mejor conocido como Xul Solar, nombre con el que firmaba sus acuarelas en cartón, máscaras y títeres, que creaba a través de sistemas geométricos, bloques de letras, guardas, cursivas, figuras antropomórficas y retrato-grafías. Algunas de sus pinturas precisan de la detenida atención del espectador para dar a conocer sus mensajes morales, antropológicos o religiosos.

 

Con un tríptico de fotografías del artista, el ingreso al salón especial del Museo Nacional de Bellas Artes está formado por un pasillo que desemboca en la primera exhibición: “Arte y Literatura. Amistades”. Consta de una pequeña introducción biográfica sobre los primeros años de vida del artista en Italia, donde experimentó la Primera Guerra Mundial. Después, se relata su vuelta a la Argentina y la fuerte relación –emotiva y creativa- que lo unió al artista italiano Emilio Pettoruti y al escritor Jorge Luis Borges, quien en varias ocasiones dijo que “Xul Solar fue un genio sin duda”. La obra del autor de "El Aleph" dejó una marca en el mundo de Xul, donde creció el amor por la literatura, plasmado en sus cuadros.

 

La segunda exposición, “Música visual”, se centra en la influencia que este arte tuvo en la obra del pintor, con cuatro cuadros llenos de color. El camino inicia con una anécdota grabada de Borges, quien relata el plan de su amigo para “mejorar” el piano, pintando sus teclas y agregando filas. Más adelante se alza una imagen del instrumento intervenido por Solar, junto con una pequeña réplica. Además, en su afán por redefinir la técnica, el artista redactó sonetos en partituras hexagramadas.

 

A la derecha de “Música Visual” están los “Espacios Habitables” que idealizó el pintor, quien también tuvo una incursión en la arquitectura. Un sector repleto de pequeñas obras en cartón que ilustran paisajes comunes para la sociedad: una silla, el puerto, la montaña. Entre sus proyectos se destaca la “VuelVilla”, una villa que, explica una cita de Xul, “un día se levantará de la nada, casi como si volara”. De ahí viene el nombre de la Vuel-Villa, que está acompañada por sus diseños y esquemas arquitectónico-artísticos.

 

En medio de la sala un pasillo es hogar de los títeres diseñados por Solar: máscaras de gran detalle hechas con papel maché, que podrían ser madres de la animación de Tim Burton, caracterizada por tener un estilo gótico y frío en todas sus películas.

 

Para finalizar el recorrido, “Místico, Exótico y Oculto” cuenta la versión más profunda de Xul Solar. Un hombre que perseguía la universalidad, constantemente acosado por los misterios –no tan misteriosos para él- del lenguaje. Su interés excedía las artes plásticas: entre las piezas, cuyos títulos muchas veces inician con el prefijo “pan”, llaman la atención la “Panlengua”, un abecedario de monosílabos con patrones de símbolos y color.

 

“Xul visita su propio cielo”, relata admirado el poeta y crítico de arte Raúl Santana. Y concluye que insertar a Xul en el arte argentino es imposible, debido a que su producción es única y especial.

 

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