Cultura • TELEVISIÓN

El Luca Prodan del periodismo

Fabián Polosecki logró unir ficción con periodismo en dos ciclos inolvidables como "El otro lado" y "El visitante", emitidos por la Televisión Pública a principios de los '90. A veinte años de su muerte, el equipo de producción se juntó en la Biblioteca Nacional para un sentido homenaje.

Silvia Guzmán @Sildoublebass // Miércoles 14 de diciembre de 2016 | 22:24

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La destreza de Polo como entrevistador era única y fue, según Ragendorfer, “el truco de todo el éxito”.

“El hallazgo de Polo no sólo fue el formato sino el legado artístico que perdura hasta nuestros días”, reflexionó el productor Rubén Viñoles.

El periodista y conductor Fabián Polosecki, quien logró darle un giro a la televisión a principios de los '90 gracias a una particular propuesta de periodismo narrativo, fue homenajeado ayer en un acto en la Biblioteca Nacional al cumplirse 20 años de su temprana muerte. Dijeron presente su familia y gran parte del equipo de producción que lo acompañó en sus proyectos. 

 

El grupo de gestión cultural La Nave de los Sueños, a cargo de Noelia Gómez y Natalia Pereyra, se encargó de reunir al equipo de producción y amigos del recordado periodista. Allí estuvieron Ricardo Patán Ragendorfer, a cargo de la investigación periodística, los directores Diego Lublinsky e Ignacio Garassino y el productor Rubén Viñoles. Entre todos homenajearon al periodista y estudiante de sociología que el 3 de diciembre de 1996 decidió suicidarse tirándose a la vías del tren, en Santos Lugares, a los 32 años.

 

Ganador de tres premios Martín Fierro, uno como Revelación en 1993 y dos como responsable del Mejor Programa en 1993 y 1994, Gabriel Fabián Polosecki revolucionó el periodismo en televisión. En sus programas "El otro lado" y "El visitante" entrevistaba -o mejor dicho, conversaba- con personajes desconocidos, marginales, personas con profesiones u oficios que parecían no tener la relevancia para salir en televisión, como maquinistas, ladrones, policías, prostitutas, cuidadores de museos, travestis, simples trabajadores o “buscadores de tesoros” de las cloacas de la Ciudad. Sabía en qué momento preguntar o hacer un silencio y, en palabras de Lublinsky, “siempre mostró una curiosidad sincera”.

 

 

El equipo que acompañó a Polo y las organizadoras, en la Biblioteca Nacional.

 

La televisión es un medio bastante particular de carácter vertiginoso y efectista, y hoy está basada en la inmediatez de la noticia. Lo que hizo Polo en ese momento fue algo único e irrepetible", sostuvo Ragendorfer. El gran acierto de Polo fue dar un gran paso a la narrativa urbana por televisión. “Todos los que integramos el equipo éramos forasteros en el medio. Veníamos de la gráfica y decidimos hacer un programa que desarrollara una ética y un relato televisivo bastante singulares. Apelamos a una serie de cosas que formaban parte de nuestros hábitos e intereses particulares, como la historieta o la novela negra”, agregó uno de los grandes referentes del periodismo policial. 

 

La destreza de Polo como entrevistador era única y fue, según Ragendorfer, “el truco de todo el éxito. Por su parte, Garassino contó que “en la vida cotidiana también era así, un curioso”, y cuando se iban de vacaciones charlaba con todo el mundo porque "amaba su profesión y le fascinaban las historias”. “El hallazgo de Polo no sólo fue el formato sino el legado artístico que perdura hasta nuestros días”, concluyó Viñoles.

 

Para el año que viene, su familia espera terminar de subir todos los capítulos de "El otro lado" y "El visitante" a un canal abierto de YouTube que se llamará Ciudad Bajo.

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