Cultura • Un particular reducto en Almagro

Hay otro mundo y está en este

El bar cultural El Tano de Arriba propone una mezcla de platos, tragos, música y política. Nadie mejor que sus dueños para explicar este atractivo cóctel.

Matías González Zarnicki // Martes 29 de noviembre de 2016 | 17:13

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Barra, música, paredes pobladas y clima distentido: la imagen sintetiza lo que se vive un día cualquiera en El Tano de Arriba. (Foto: Facebook)

“Pasan kirchneristas diciendo que somos demasiado troskos, y a los cinco minutos pasan troskos diciendo que somos demasiado kirchneristas".

Son las 11 de la mañana y dos adultos de índole guevarista, rodeados de carteles de sus más queridos músicos, futbolistas y políticos de la historia, hacen bailar en un recipiente de pan rallado una cantidad aproximadamente infinita de nalgas vacunas. Al mediodía, como desde hace trece años, una plaga de adolescentes en escolaridad secundaria ocupará todas las mesas y, apurada para volver al colegio, elegirá sin pensarlo demasiado entre una milanesa, una hamburguesa o una pizza de la abuela Pirula. A la noche vendrá un público más relajado, con tiempo, dispuesto a escuchar buena música y sentirse como en su casa. En su cumpleaños número 13, la tripulación de El Tano de Arriba, bar cultural en Díaz Vélez 4492, recuerda el proyecto original y conversa sobre los cambios de la cultura en el país, la revista Hamartia y el origen del nombre del lugar, entre otras cuestiones.

 

“Nunca lo hicimos con un fin comercial. Fue un proyecto entre amigos”, dice Diego, el fundador. “Cumple funciones culturales porque así lo facilitamos nosotros. Que hoy te acerques a llevar algo a una mesa y te encuentres con gente hablando de política está buenísimo. Se había perdido esta costumbre y creo que su regreso tiene un vínculo directo con los 12 años de kirchnerismo, que dieron crédito a la política como herramienta de cambio”, completa. Él, licenciado en Comunicación, sabe que, como en los medios, cada uno construye su propio público. “Es muy difícil que venga alguien y se indigne con algún cartel del Che o de Fidel, porque al entrar ya sabés con qué te vas a encontrar”, explica. Y es cierto: la fachada está llena de carteles y leyendas tomándole el pelo al gobierno actual, a cualquier político que haya pasado por el Congreso, a Carlos Menem y a Jorge Videla, protagonistas de la historia reciente del país y de las decenas de parodias gráficas exhibidas a lo largo y ancho del bar.

 

Acomodando los bancos junto a la barra, Marcelo, que trabaja en el lugar desde 2008, se suma a la conversación: “Tenemos en la entrada el 'Carlín', contratapa de la revista Hamartia que es un juego-simulación de la tapa de un diario de ultra-derecha. Un día entró un tipo contento, pensando que festejábamos la muerte de Chávez. Se dio cuenta enseguida de que era un bar de izquierda y salió indignado, acusándonos de ignorantes”. La gente pasa rápido, no se detiene a leer los carteles, y ese descuido puede dar una idea completamente opuesta del lugar. Al leer dos líneas del contenido de estas imágenes se nota que todo constituye una burla a aquella visión política.

 

“Tiene que ver con mostrar cómo somos nosotros. Pensamos así y nuestros valores son estos. Acá hemos discutido sobre el Che con gente que tal vez conoce poco de la Revolución Cubana o de Castro o de Guevara, y es muy bueno intercambiar ideas y hablar de historia. Como te decía, no es tan habitual que se hable de política en todos lados. Y es fundamental”, expresa Diego. “Pasan kirchneristas diciendo que somos demasiado troskos, y a los cinco minutos pasan troskos diciendo que somos demasiado kirchneristas. Yo soy variosista. Así como soy comunista, después del conflicto con el campo me hice kirchnerista: en esa situación tenía claro de qué lado estaba”, agrega.

 

En 2003, tres amigos concretaron la renta del lugar y tuvieron que decidir el nombre. Repartieron entre sus amigos muchas opciones (una de ellas era "Carlín"). “En un momento, charlando, uno dice que tenemos que hablar con el tano de arriba, el dueño, que vive justo arriba del bar. Nos dimos cuenta de que era un término simpático, que podíamos agregarlo a la lista de opciones. Propusimos la lista y, de los 40 votantes, 32 eligieron ‘El Tano de Arriba’. La gente pregunta: ¿Tiene que ver con 'El Viejo de Arriba', de la Bersuit? No. ¿Ustedes son tanos? No. Es porque hay un tano arriba, es una pelotudez”, concluye Diego, y prende el horno.

 

Revista Hamartia

La revista surgió entre Diego y dos conocidos de la militancia en el Partido Comunista. Hacía tiempo querían formar un vehículo para hacer política: “Entre la cerveza y el bar se suelen proyectar cosas, como siempre. Acá, en El Tano, Hamartia empezó a tomar forma, arrancó en formato web, y desde hace ya cinco años tiene su edición en papel. Actualmente nuestra campaña contra el abuso infantil llamada 'Yo no miento' se viralizó incluso en medios no tan amigos como Clarín y La Nación”. El objetivo de la revista es transformar aunque sea una pequeña parte de la realidad. Hamartia tiene también un programa radial de lunes a viernes de 11 a 13, en Radio Rebelde. “Es una radio crítica del gobierno, la más crítica de todas. Está a la altura de C5N”, se ríe Marcelo.

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