Cultura • ENTREVISTA

"La cultura es un derecho que debe fomentar el Estado"

Agustín Jais es uno de los principales impulsores de la Ley de Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos (MECA). A días del tratamiento en la Legislatura porteña, pautado para este jueves, el co-fundador del Club Matienzo analiza las particularidades del proyecto y los problemas actuales a los que deben enfrentarse este tipo de emprendimientos.

M. BARBUZZI, A. MACHADO y F. RUSIÑOL // Martes 09 de diciembre de 2014 | 18:24

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"Hemos avanzado mucho", afirma Jais.

"Todavía falta mucho, sobre todo en políticas culturales de sociabilidad."

Cada vez son más los centros culturales que son clausurados a lo largo y ancho de la Ciudad de Buenos Aires. A partir de un vacío legal, estos espacios deben habilitarse bajo distintas figuras, rubros, como milongas, teatros, bares o galerías de arte, dejando fuera muchas actividades que se llevan a cabo bajo sus techos. Agustín Jais, impulsor de la Ley MECA (Movimiento de Espacios Culturales y Artísticos) y co-fundador de Club Cultural Matienzo, uno de los centros culturales más grandes de la ciudad, explica que esta realidad “refleja al Estado atentando contra lo que en realidad debería defender”.

 

-¿Qué propone y busca la ley MECA?
-Es una ley habilitatoria. Hace cuatro años que empezamos el trabajo, un poco por amor y un poco por espanto. Esto último tenía que ver con que todos enfrentábamos la misma problemática de vulnerabilidad ante una ley que no existe y estábamos en la misma situación: al no haber una ley que regule los centros culturales, no hay ninguna figura habilitatoria que comprenda y pueda cobijar todas las actividades que en ellos se realizan. Por ejemplo, hoy Matienzo está habilitado como varias cosas distintas: es una milonga, un café bar, una galería de arte. Como esto corresponde a distintas leyes, los inspectores vienen y te dicen lo que tienen ganas. Si quieren clausurar, van a encontrar un motivo. De eso se trata la ley, no es para fomentar los espacios, ni para obtener subsidios, ni nada de eso; la lucha de MECA hoy es “déjennos funcionar”.

 

-¿Cómo afecta el cierre de estos espacios a los usuarios y propietarios?
-A nivel micro, para los dueños de los lugares son días perdidos, trámites, burocracia y multas carísimas. A nivel programación, es muy jodido: te clausuran un día y tenés que suspender a las bandas que tienen su fecha, que la están difundiendo hace tiempo, que gastaron plata en flyers, que vienen ensayando. Es prácticamente un atentado a un derecho garantizado por la Constitución de la Ciudad. Creo que expresa una visión de sociedad, una visión política y sobre la cultura que descree del trabajo independiente.

 

-¿Cuál es tu mirada sobre la misión que cumplen los centros culturales independientes?
-Considero que todos los espacios trabajan desde una identidad territorial para brindar cultura a la ciudad, lo cual ya es decir mucho. La cultura es un derecho y el Estado es responsable de garantizarlo y fomentarlo. Los centros culturales lograron esto desde un espacio de autogestión e independencia, y sus principales méritos son fomentar la experimentación artística, la sociabilidad, combatir el individualismo y brindarle a la gente la libertad de proponer y hacer cosas nuevas. Tiene que ver con un poder ciudadano, con la cultura como transformadora de identidades desde un lugar vincular. Es decir, hacer ciudadanía desde la acción conjunta.


-¿Estos espacios independientes satisfacen algún tipo de necesidad social?
-Sí, sin duda, por eso es necesario que haya cultura más allá del Estado. Yo fundé y trabajo en un espacio cultural independiente y creo fuertemente que el Estado tiene que garantizar la cultura, pero que además los artistas tienen que ser capaces de crear y fomentar sus propios espacios y de dar lugar a sus propios lenguajes. Sobre todo en una ciudad que nos ha demostrado que nadie te viene a buscar y que tenés que trabajar desde la solidaridad y la acción conjunta para generar algo exitoso. Y esto hoy se confirma: esos espacios han sido exitosos. Hubo un desarrollo gigante en los últimos cinco años; cientos de nuevos espacios culturales abrieron y se ve cómo cada vez más personas participan de este circuito cultural independiente. Gente que antes sólo iba al teatro comercial o que directamente no iba a participar o ser espectador de ningún tipo de actividad cultural, hoy se acerca más que nunca a estos espacios.

 

-¿Cuál es el estado de este movimiento cultural respecto a lo que se hizo y lo que aún falta por hacer?
-Creo que hubo un cambio gigante. Lo veo en Matienzo todos los días y también en los demás espacios. Cada vez más gente participa de este circuito y entiende el tipo de espacios, así como cada vez hay más artistas, más público de teatro y demás. Ahora sí, falta mucho, sobre todo en políticas culturales de sociabilidad y de creación de ciudadanía. Qué hermoso sería que hubiese un verdadero apoyo estatal para estos lugares. Por ahora estamos en la lucha por lograr que funcionen estos espacios. Pero sí, hemos avanzado mucho.

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