Cultura • Los cambios de la tecnología

Un nuevo paradigma en el éter

El rol de operador técnico de radio pasó de una función secundaria a ubicarse como un eslabón clave del proceso de producción de contenidos, influyendo directamente en la transmisión del mensaje. "Lo que más vale ahora es tener criterio, colocar los efectos justos en el momento indicado", dicen ellos.

Gonzalo Echeveste @echegonza // Sábado 01 de noviembre de 2014 | 13:05

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Las nuevas consolas permitieron almacenar miles de sonidos en bibliotecas digitales. (Foto: Eter.com.ar)

A lo largo del tiempo, el rol del operador en los programas radiales fue mutando hasta lograr su importancia actual. En parte por la innovación tecnológica, el cambio en los contenidos radiales y la profesionalización de la actividad, en los últimos años abandonó su mero puesto técnico para pasar a una etapa más vinculada a lo comunicacional.

 

Hoy en día, el operador de radio realiza tareas complejas y diversas, como generar la mezcla de todos los sonidos de un programa y de todo aquello que va a salir al aire, mediante los micrófonos, la música, los audios pregrabados y las comunicaciones telefónicas. Sin embargo, su rol no fue siempre el mismo.

 

La aparición de las radionovelas, a mediados del siglo pasado, trajo aparejada la incorporación del operador técnico a la producción artística. En ese entonces su labor, por lo limitado de la tecnología, se orientaba a un rol completamente técnico: debía generar artesanalmente cada uno de los sonidos del relato, como por ejemplo al manipular una hoja de celofán para simular fuego, una hoja de zinc para generar ruidos de lluvia, o tener una “puerta chiquitita” para imitar el ruido de un portazo.

 

A partir de la década del '80, los programas de radio dejaron de lado las estructuras duras para producir contenidos más frescos, dando espacio a la improvisación. “Los conductores contaban una historia y vos tenías que salir a ambientarla; nos daban lugar para poner en marcha la creatividad”, cuenta Javier Bravo, quien lleva 13 años operando técnicamente el programa “Basta de Todo”, emitido por FM Metro 95.1. Bravo trabajó además con Fernando Peña, José Pepe Eliaschev y Bernardo Neustadt, entre otros. Sin embargo, la falta de innovación técnica seguía siendo un impedimento: "Los equipos eran limitados, cada efecto estaba en un cassette y no podías tener 800 cassettes”, recuerda Bravo.

 

El cambio más importante comenzó en la década del '90 y continúa hasta hoy. A raíz del avance de las computadoras, las nuevas consolas permitieron almacenar miles de sonidos en bibliotecas digitales y, con eso, los operadores se enfrentan a un nuevo paradigma: “Lo que más vale ahora es tener criterio, o sea, colocar los efectos justos en el momento que corresponde. Hay que saber usar la amplitud que te da una computadora con miles de efectos”, comenta Bravo.

 

Eduardo Esarte, coordinador de la carrera de Operadores de Estudio de Radio del Instituto Superior de Radiodifusión (ISER) completa esta idea: "Lo que se está notando desde hace varios años es un cambio de perfil del operador a uno más comunicacional. Porque una cosa es un locutor emitiendo un mensaje, y otra cuando esas palabras están enriquecidas y modificadas en sus sentidos por efectos sonoros y música”.

 

Además, Esarte adelanta que, como consecuencia de esta transformación, el ISER está reformulando las bases de la carrera y los programas de estudio: “El operador ahora interviene y toma decisiones que no tienen que ver con la técnica sino con transmitir el mensaje, así que vamos a darle prioridad a cuestiones que tengan que ver con la formación en la comunicación”.

 

El grado de influencia que tiene el operador se vislumbró notablemente el 21 de junio de 2012 cuando, como consecuencia de un paro del Sindicato de Operadores, la mayoría de los programas cancelaron su emisión. Sobre esta situación, Bravo opina: “Una obra de teatro con un vestuario enorme también puede hacerse despojada de todo. Podés hacer teatro negro de Praga, donde todo esté negro y se vean dos caras. El tema es que sintonizás la radio y escuchás todos los días ese teatro que está súper vestido, y no todo el mundo tiene la capacidad para ver el teatro negro de Praga”.

 

En este sentido, Esarte explica que la labor del operador es “fundamental” ya que “si prescindís de él y dejás esa función en manos de un periodista o locutor, termina disminuyendo la calidad del programa”.

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