Polideportivo • Atletismo - La historia de Sebastián Baldassarri

Triunfar con cuatro sentidos

Ciego desde los 12 años, el especialista en lanzamiento de disco supo esquivar las barreras que le puso el destino para convertirse en uno de los atletas más importantes de su categoría.

Fernanda García Arroyo // Jueves 13 de diciembre de 2012 | 17:08

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Baldassarri en acción. En Londres se quedó con el cuarto puesto. Ahora, su objetivo es el Mundial de atletismo 2013 en Francia.

El 26 de diciembre de 1989 parecía ser un día cualquiera para todos. Había que esperar un año para la próxima Navidad y la gente ya volvía a su rutina. Sin embargo, a Sebastián Baldassarri el destino le tenía planeado algo distinto: la noche y la ruta le jugaron una mala pasada. A partir de ese momento, su vida cambió por completo.

 

El lanzador de disco tenía 12 años cuando perdió la vista. Si bien no recuerda el momento del accidente porque iba dormido en el asiento de atrás, lo relata como si hubiera pasado ayer: “Veníamos de San Fernando por la Ruta 11. A las 5 de la mañana cruzamos el peaje que, en esa época, estaba a la altura de General Conesa. Había una camioneta con trailers estacionados en la ruta y mi papá, que era el que manejaba, no los vio. Era de noche y no había ninguna señalización. Se los llevó por delante, el auto saltó por encima de la camioneta y entre los movimientos del auto me golpeé la cabeza. Terminé con traumatismo de cráneo, la verdad es que fue muy grave”.

 

Lo llevaron a varios hospitales para tratarlo, hasta que finalmente lo trasladaron en avión a un hospital de La Plata. “Cuando me desperté, fue una nueva vida”, dice pensativo Sebastián, que como secuela del accidente perdió la visión. A la par de sus estudios en la secundaria y luego en la universidad, fue varios años a una escuela de rehabilitación en la cual aprendió a leer en Braille y a caminar con bastón blanco. “Yo tenia la ventaja de haber visto un montón de cosas antes, y eso me lo hizo más sencillo. Igual no fue fácil, pero después de un tiempo uno se lanza a vivir tranquilo, sin miedos, sabiendo que se puede seguir adelante con confianza”.

 

Su familia fue un gran apoyo para el jugador paraolímpico. Constantemente era alentado por ellos y los médicos que lo ayudaron en todo momento. Una vez por semana debía ir al hospital para hacer tratamiento de rehabilitación y un seguimiento clínico. Quienes lo atendían le dieron siempre contención. Pero su relación con los amigos no fue simple: “Cambió un poco porque no es lo mismo. Es difícil a esa edad tratar a una persona con una discapacidad”. Pero con el paso del tiempo, y a pesar de la distancia momentánea, sus amigos lo siguieron siendo. “Yo también había cambiado un poco, pero luego del cimbronazo todo se acomodó”.

 

Al poco tiempo, no sólo encontró respaldo en sus allegados, sino también en el deporte. A los 14 años, comenzó a practicar Torbol, un juego para no videntes en el que participan tres personas por equipo cuyo objetivo es marcar goles. La pelota tiene un sonajero y se juega en una cancha rectangular de 16 metros por 7. “Mi entrenador había sido lanzador y me veía con condiciones. Empecé a tirar bala y ahí arranqué con torneos nacionales”.

 

Con 1,85 metro y 105 kilos, la vida de Sebastián dio un giro radical. Participó por primera vez en un Mundial de atletismo en 1998, en Madrid, como lanzador de bala. En 2006, cuando se unificó la categoría con lanzamiento de disco, la competencia se complicó, por lo que decidió cambiarse de disciplina. En 2007, participó de los Juegos Parapanamericanos, pero esta vez lo hizo como lanzador de disco y consiguió una medalla de oro.

 

En 2008, con 31 años, obtuvo una medalla de plata en los Juegos Paralímpicos en Beijing, China. A su regreso, tuvo un encuentro con Cristina Fernández de Kirchner, organizado por el Secretario de Deporte, Claudio Morresi. Para Baldassarri, este tipo de acto tiene gran importancia, ya que les brinda a los deportistas mayor difusión sobre lo que hacen y las problemáticas que enfrentan.

 

“Cuando la Presidenta se paró enfrente mío, me dijo: ‘Vos sos el de la medalla de plata’. Que me haya reconocido fue una gran alegría.” Morresi acompañó a Sebastián luego del encuentro para que hablara con la mandataria. “El es abogado, Presidenta, como usted”, le dijo. A partir de ese primer encuentro, su relación con Cristina fue cambiando; hoy en día se saludan distinto, de forma más personal, asegura Baldassarri. Este año se reunieron luego de los Juegos en Londres y el atleta fue acompañado por su madre. “Fue una alegría, la Presidenta abrazó y le dio un beso a mi vieja”, se conmueve.

 

Como si compartir la misma carrera fuera poco, Fernández de Kirchner y el atleta se recibieron en la Universidad Nacional de La Plata. Lejos de dejar de lado el deporte, desde 2002 Baldassarri es abogado. Sin embargo, desde 2005 trabaja en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires en la Comisión de Discapacidad y, hace tres años, está en la Secretaría de Deporte. “Entre el deporte y el gobierno no tengo tiempo para ejercer mi profesión. He hecho cosas pequeñas, pero dedicarme de lleno todavía no.” No obstante, no descarta la posibilidad de hacerlo en un futuro, cuando el lanzamiento de disco no sea el objetivo principal en su vida.

 

Los últimos Juegos Paraolímpicos, disputados en Londres del 29 de agosto al 9 de septiembre, fueron los terceros en la carrera de Baldassarri. “Fui con las expectativas de hacer un buen juego; de hecho, de no haber sido porque hice un lanzamiento nulo, hubiese llegado al segundo o tercer puesto”, afirma. Pero los nervios y el miedo lo atraparon, tal como si fuera su primera competencia como profesional. “Todo lo que venía haciendo confiado y tranquilo desapareció.”

 

Pero por suerte su último lanzamiento lo pudo acomodar en la cuarta posición, con una marca de 34,03 metros y obtener un diploma olímpico. “Cuando estaba ahí en Londres y escuchaba la inauguración, o en el momento de la prueba, o en el cierre, se me caían las lágrimas porque pensaba en que hubiese pasado si estuvieran mi señora o mi hija y cómo iban a reaccionar por mi resultado cuando volviera a casa.”

 

Todo su esfuerzo, más allá del placer que le genera, lo hace pensando en su familia. “Hoy por hoy está mi familia, mi hija y mi señora, que son las personas que me empujaron para que pueda seguir adelante”, asegura. Todos los días se levanta temprano para entrenar y seguir mejorando.

 

Sebastián estuvo de regreso en la Argentina el jueves 13 de septiembre y comenzó su entrenamiento al lunes siguiente. “Me quedé con las ganas y esa sensación de no haber obtenido lo que fui a buscar. Si bien son cuatro años por delante para los próximos juegos, la única forma de mejorar es entrenando, otra cosa no puedo hacer.”

 

Hincha de Boca y oriundo de Quilmes, el medallista ya se prepara para el futuro. El atleta estrella de la Fundación Argentina de Deportes para Ciegos (FADEC) espera con ansias el Mundial de atletismo del año que viene en Francia. En 2015 participará de los Juegos Parapanamericanos en Toronto y, al año siguiente, estaría participando de los Juegos Paraolímpicos en Río de Janeiro. “Dios quiera estos cuatro años vayan construyendo una carrera para estar en Río. Esta vez lo voy a hacer como Dios manda.”

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