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El gigante Pereyra

Federico Pereyra es una de las recientes apariciones en el seleccionado. Mide 2 metros y disputará sus primeros Juegos Olímpicos. Pura potencia para el conjunto albiceleste.

Damián Marquis // Jueves 12 de julio de 2012 | 13:26

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El Gigante, con el número 12, celebra el punto junto con sus compañeros. Mide 2 metros y pesa 99 kilos. 

Acento sanjuanino. El 12 en la espalda. El jugador del pueblo. Imponente físico tiene este hombre, que pasó de ser receptor punta a desempeñarse como opuesto. 2 metros de altura y 99 kilos. Un buen bloqueo, un fuerte brazo y un remate potente y letal caracterizan a este deportista, que representará al seleccionado argentino de vóleibol dirigido por Javier Weber, en los Juegos Olímpicos de Londres.


Federico Pereyra nació el 19 de junio de 1988, en San Juan. Su primer club fue Obras Sanitarias, de su provincia natal. Luego, pasó por Boca Juniors, Kifficias, de Grecia, Ciudad del Medio Ambiente Soria, de España, Bolívar y Monte Claros, de Brasil. Actualmente, representa a La Unión de Formosa. Fanático de las películas de Harry Potter, el fútbol, los videojuegos y el asado, el sanjuanino es un indiscutido en el plantel nacional.  Con esfuerzo y dedicación, se ganó un lugar entre los titulares. Es una de las mayores vías de ataque y una de las revelaciones,  junto a Facundo Conte.  Pereyra es uno de los símbolos de una joven camada de jugadores, junto a Rodrigo Quiroga – también sanjuanino y al que conoce desde los 8 años -  y Luciano de Cecco, entre otros.


    En su corta carrera como jugador de vóley, no son pocas las anécdotas que vivió. En abril de 2007, cuando vestía la camiseta de Boca, fue sancionado por el Tribunal de Disciplina por una agresión al público en un partido entre su club y Neuquén, por las semifinales de la Liga Argentina. En su paso por el Kifficias, debió soportar una ola de incendios que atacó al país. Cuando estaba en Bolívar, recibió una acusación por un supuesto robo de celular, cuya victima había sido Eugenio Figueredo, vicepresidente de la Conmebol. Finalmente, determinaron que había sido un malentendido.


Estos casos no dejaron bien parado al opuesto. Sin embargo, no se achicó.  Maduró en su carrera profesional y la siguió peleando. Hoy en día, es una de las grandes figuras del equipo y aspira a lograr un buen desempeño en los Juegos Olímpicos.

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