Cultura • Un nuevo concepto en el under del arte audiovisual nacional

Fuera de las salas

Gracias a la gestión del director de cine Emiliano Romero, funciona en distintos bares y centros culturales de la Ciudad de Buenos Aires No Sólo en Cines, un circuito alternativo de exhibición de películas argentinas.

Lucía Frank Langer // Viernes 29 de noviembre de 2013 | 21:43

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El circuito alternativo de difusión audiovisual creado por Romero.

No Sólo en Cines (NSC) comenzó en septiembre de 2012 como una plataforma para distribuir "Topos", el primer largometraje como director de Emiliano Romero, pero con el paso del tiempo fue incorporando otras películas, y también lugares donde proyectarlas.

 

A un año de su puesta en marcha, NSC cuenta con un total de treinta películas que circulan por más de setenta espacios entre el área metropolitana y la provincia de Buenos Aires. Lo interesante de su aporte para el cine nacional es que, además de darle un lugar a producciones audiovisuales que no lo tienen en el circuito comercial, el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA) provee tickets oficiales para que haya corte de entradas en cada proyección, lo cual suma a las ventas de taquilla.

 

Para Romero, determinar qué películas necesitan el espacio y cuáles no es muy simple: "Cuando un director o productor viene y me dice que quiere formar parte de No Sólo en Cines, primero investigamos la película y a sus productores, a ver si tienen posibilidades o no en otro lado. No queremos sacarle la oportunidad a otro por dársela a alguien que en verdad no la requiere. Si vemos que la película realmente necesita de No Sólo en Cines, les decimos que vengan a una proyección y hablamos. El 90 por ciento no viene".

 

-¿Por qué?

-Porque el director argentino promedio no se mueve. La diversidad en género y temática de No Sólo en Cines es totalmente amplia, pero se filtra sola dependiendo de la tenacidad y el compromiso de los directores. Da la casualidad de que los más comprometidos y tenaces son los directores de género y los de documentales; los directores BAFICI, no. Mandan un mail y, cuando les digo que vengan, no vienen.

 

Muchas veces Emiliano se pelea con directores que no asisten a las proyecciones para hablar con el público, no van a ver películas de otros, o no se comprometen con la difusión de los eventos como a él le gustaría. Se pelea porque nota que no terminan de entender la mecánica de su propuesta.

 

Con los centros culturales donde se proyectan los largometrajes sucede algo parecido. La idea de recurrir a esos espacios parte de la premisa de que cada lugar cuenta con su propia convocatoria de público, construida alrededor de los circuitos under de teatro, literatura, dibujo y música en vivo que se organizan allí.

 

El cine es un modo de arte más que Emiliano pretende incluir en la grilla de shows de cada bar y centro cultural, siempre y cuando exista el espacio físico para montar la pantalla y el proyector en alta definición que él mismo aporta, y siempre que los espacios se comprometan a realizar la difusión correspondiente para llenar el lugar cada vez que No Sólo en Cines presenta una película. El problema surge cuando los encargados de prensa y difusión de los centros no cumplen con su parte, y las películas que podrían convocar a treinta personas logran solamente diez espectadores. Emiliano se indigna y se pelea, esta vez, con los dueños de cada bar, porque ese es el motivo principal por el cual, a lo largo de su año de existencia, NSC no logró establecerse con la fuerza que a su creador le hubiera gustado, y la razón por la que en varias proyecciones prácticamente no hubo público.

 

-Tengo que explicar que el proyecto necesita de espacios que se hagan cargo, que tomen activamente el compromiso de convocar para que el evento, que se hace una vez por mes en una sala para treinta personas, se llene. Nosotros les llevamos director, pantalla, proyector HD, la película con los derechos para su reproducción, cortamos ticket INCAA, todo, y resulta que van cero convocados por los espacios. Lo único que tienen que hacer es difundir, quedarse con la barra y con el 30 por ciento del valor de cada entrada; tienen que dejar de sentirse orgullosos de tener a los artistas y empezar a laburar para ellos.

 

El secreto, entonces, es moverse.

 

Reconozco la librería La Libre, ubicada en Bolívar 646, por su pequeñez y porque hay dos personas en la puerta, fumando en medio de la vereda fría y despoblada. Entro al local, me acerco a la caja y pregunto por la proyección de "Topos".

 

-Es arriba, ya podés subir.

 

Al fondo de la librería, a la izquierda, hay una escalera de cemento en caracol que remata en un galpón de unos sesenta metros cuadrados. Montada del otro lado de la sala está la famosa pantalla de tela HD de tres metros de ancho y cuatro de alto que Emiliano compró para NSC, y también el cañón de alta definición, conectado a la notebook, que descansa sobre dos mesas ratonas encimadas en el centro de la sala. Alrededor del cañón hay una multitud de distintos tipos de sillas y, más cerca de la pantalla, algunos sillones bajos de color verde, todos ocupados y de cara al telón, todavía en blanco.

 

Como en cada proyección, el equipo lo armó la troupe que acompaña a Emiliano en cada evento de NSC: José Luis Chiappa, su mano derecha, y Tomás Larrinaga, creador del documental "Los Subterráneos", una de las películas que forma parte de la programación.

 

La contribución de Tomás a la difusión de películas argentinas autogestionadas tiene larga data: en el año 2010 creó la página Anarkocinema, un sitio en el que sube y comparte producciones audiovisuales que, como las de NSC, tienen dificultades para insertarse en los circuitos tradicionales. “La idea es subir material original autorizado por sus autores; he logrado que trabajos muy experimentales tengan miles de vistas”, cuenta el co-director -junto con Ricardo Becher- del documental "El Gauchito Gil", que por su temática y llegada al público aún hoy es el caballito de batalla por el cual la mayoría de los visitantes de Anarkocinema acceden al sitio.

 

De este lado del galpón, a la izquierda, está Hernán Panessi, miembro del colectivo de fanáticos del cine de género argentino que integra Video Flims, una distribuidora independiente que se especializa en la comercialización de los DVDs de las películas que llegan a sus manos, y que cuenta con un catálogo de más de setenta títulos. Video Flims es, además, un equipo de trabajo que participa en la organización del festival de cine fantástico Buenos Aires Rojo Sangre (BARSA), y que contribuye con equipo técnico y actoral en la mayoría de los proyectos realizados por Farsa, una productora que desde hace 20 años se dedica de lleno al cine de género fantástico.

 

Emiliano, Tomás y Hernán tienen un componente clave en común: les interesa que las películas sean vistas por el público. Esta es la premisa que mueve a No Sólo en Cines, a Anarkocinema, al BARSA y a Video Flims, además de la capacidad de sus creadores para generar contenido a pesar de la escasez de recursos que, en el largo plazo, es también el factor que hace que la actividad, por momentos, se ralentice.

 

Hernán habla de Video Flims como un “proyecto exitoso que da pérdida; Tomás reconoce que Anarkocinema todavía no reporta ganancias, y Emiliano desea en algún momento recibir un apoyo real del INCAA, que vaya más allá de la provisión de entradas y le permita seguir sosteniendo NSC.

 

Pero cuando en La Libre terminan de bajar las luces, Tomás enciende los parlantes, y en la pantalla comienza la sucesión de imágenes que da vida a "Topos", la apuesta se renueva: por una nueva fecha, por otra película compartida, por más DVDs que se sumen al catálogo.

 

Lo importante es el movimiento.

 

INDEPENDIENTE DE QUÉ

La independencia es un concepto que, dentro de la producción nacional y de los circuitos de cine que exceden el mercado convencional, encuentra variedad de interpretaciones, tanto entre los directores y equipos de trabajo como entre los productores y distribuidores de cine nacional.

 

Durante su primer año de vida, No Sólo en Cines se presentó a sí mismo como un circuito alternativo de cine independiente, pero en los últimos meses, después de charlas y acuerdos, el título fue retirado. Tomás Larrinaga, uno de los directores que presentan sus películas en el ciclo, explica que la palabra ha sido tan mal usada que la gente la relaciona con el Festival de Cine Independiente de Buenos Aires (BAFICI) cuando en realidad, en el contexto de los festivales, la palabra "independiente" es una categoría que implica que las películas que participan en las competencias sean óperas primas o segundas películas.

 

Es un error dividir el cine en independiente y no independiente”, opina Larrinaga, que cree, además, que los únicos gestores de cine verdaderamente independientes son los extremos: Hollywood, que maneja el sistema completo, y los que producen a partir de un presupuesto y un circuito limitados.

 

Por otro lado, Bárbara Fernando considera que, independientemente de si están subsidiadas o no, las películas de la productora Pasto, que dirige junto a Fernando Brom, son independientes. “Lo que se puede tomar como independiente es el fin: si es más o menos comercial. Si estás pensando comercialmente la película, hay una diferencia. Otra cosa es cuando uno está buscando un autor, un sello, una mirada, y por eso a veces se dice cine de autor”, explica Bárbara.

 

Al margen del concepto, lo cierto es que los proyectos creados sin los subsidios del INCAA -que en general aprueba proyectos comercialmente viables- no sólo no cuentan con apoyo para la producción, sino que también se pierden el espacio de exhibición y difusión que las salas oficiales proveen.

 

Estar fuera del sistema tiene otro costo.

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